Por qué me gusta Líbano

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Se equivocan completamente los que piensan que no sé apreciar las cosas buenas que tiene este país. Para muestra mi lista del verano:

 

– En caso de guerra, uno puede masacrar, matar e incendiar a mansalva sin que pase nada. “Porque tú lo vales tío, tú te mereces ser un masacrador”.

– La esclavitud. Alguien tenía que hacerlo…

– El valet parking. Ese maravilloso sistema de aparcacoches presente en los sitios más impensables: en urgencias, en las iglesias, en la tienda de pollos de la esquina…Te guardan el coche hasta mientras te estás follando al marido de otra.

– Las patatitas picantes, picantes, picantes, sin vinagre…

– Disfrazarse de prostituta calientapollas sin que nadie piense que eres una prostituta calientapollas solo porque llevas un crucifijo entre las peras.

– Cualquier honorable padre de familia ha matado con gusto como mínimo a cinco enemigos.

– Cualquier honorable madre de familia se la mamado, sí…,con gusto, a un israelí.

– En la carretera, como en la guerra,  todo está permitido.

– Los desgraciados que no te hablan en francés porque no saben.

– Al-Diwan.

– Colarse mola.

– No pegar ni golpe mola.

– Aprobar una carrera  por le jeta mola.

– Hablar 3 idiomas y ser igual de gilipollas en los tres.

– El “Mondanité”: esa gran revista cómica de 800 páginas más vendida que el Corán.

– ¿A quién me vendo? He ahí la cuestión….

– Los fuegos artificiales desde el balcón cada vez que una tetona hormonada le enseña el coño depilado a un saudí en el Sky-Bar.

– Las reservas de cedros, los bosques de sillas de plástico.

– El valle de la Bekaa con sus robos, secuestros, tráfico de drogas y el desierto entre montañas.

– Byblos, porque sí.

– Mi pequeña gran familia: la que está y la que se ha ido.

– Mi sputnik.

– Los palestinos, cumpliendo una función social e integradora: todo el mundo los odia.

– ¿Impuestos???? ¿Shuu?

– Observar el avance de la tiña en la piel.

– Cambiar el fútbol por la valla fronteriza con Israel: los mejores disparos a puerta.

– La ONU, que no hace nada pero entretiene.

– Un, dos, tres responda otra vez: ¿Quién de todos mis vecinos me invadirá?

– Sarkozy poniendo orden.

– Lo entrañables que resultan todos en el fondo: Hizbollah y su parque de atracciones, los cristianos creyendo que aún pintan algo, Hariri a la sombra del padre, Jumblatt cambiando de chaqueta, Geagea cargando la escopeta en la iglesia, Nasrallah repitiéndose más que el ajo, la Haifa Wehbe cantando no se qué de chupar un palito…

– Todo, absolutamente todo, es negociable.

– Los libaneses sonriendo, haciendo que quedan motivos para sonreír…y su país, por dejarme escribir estas cosas.