Por sus pies les conoceréis

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De vez en cuando, en esas interminables noches de zapping y televisión, no puedo evitar detenerme en determinados programas llamados de corazón, antes crónica social y para los más telebasura o programas de vísceras. Y no puedo evitar esbozar una sonrisa cuando aparecen determinados personajillos reclamando la paternidad de sus retoños a famosos cotizados. Si, soy un hombre de ciencia pero no un marciano, y también tengo derecho a perder parte de mi tiempo en la nada.

 

Entonces surgen enconados debates entre los periodistas u opinadores a favor o en contra de la paternidad del fulano, quien en la mayoría de los casos abjura de haber tenido relaciones -sin poner medios al menos- con las subsodichas, aportando pruebas de todo tipo.

 

Es ese el momento donde cuestiono con cierta preocupación dónde estaban esos sesudos periodistas -se les supone con título universitario- cuando tocaba las clases de genética y las leyes de Mendel durante la educación secundaria. Seguro que ya se encontraban educando su mente para la polémica observando atentamente por la ventana de su clase por si el profe de gimnasia se escapaba con la de historia o si el conserje le tiraba los trastos a la de matemáticas.

 

Si hubieran tenido la curiosidad en otra parte, ahora sabrían que los genes se transmiten de padres a hijos y que dentro de esa herencia genética, existen unos rasgos predominantes, y que de un vistazo nos pueden poner sobre las pistas de una paternidad, aunque el presunto progenitor no se someta a las pruebas de ADN.

 

No son pruebas concluyentes, pero desde luego les orientarían en sus preguntas y, sobre todo, ayudarían a los sufridos espectadores a tener una idea clara si tras el ayuntamiento hubo procreación.

 

Por ejemplo, bastaría con interrogar a la presunta sobre la fisonomía de los pies de su retoño y luego comparar esos datos con los del supuesto padre. Una coincidencia por ejemplo en los dedos  -el pie griego, es decir que el índice sea mayor que el gordo, es un indicio concluyente para determinar esa paternidad, ya que se trata de un rasgo recesivo que los padres transmitimos a nuestros hijos.

 

Y como decía aquella…. “hasta aquí puedo leer”, que si no les va a entrar afición a poblar las playas y comparar las extremidades inferiores de las familias que allí disfruten de sus días de asueto para ver cuántas han sido infieles.

 

Eduardo Costas

Jesús Pintor Just es natural de Vigo. Nacido el 26 de diciembre de 1964, comenzó sus estudios de Biología en la Universidad de Vigo. Se trasladó a Madrid a finalizar dichos estudios licenciándose en el año 1989. Un año antes ya se había unido al grupo que la profesora M. Teresa Miras Portugal había consolidado en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, donde se doctoró en 1993. Durante los años 1994 y 1995, realizó su estancia posdoctoral con el profesor Geoffrey Burnstock en Londres, Reino Unido, para posteriormente reintegrarse a sus tareas docentes en Madrid. En la actualidad compagina sus tareas docentes e investigadoras con la figura de Subdirector de Investigación y Nuevas Tecnologías en la Escuela Universitaria de Óptica, dirigiendo a un grupo de 12 investigadores. En el plano científico ha publicado más de 100 artículos en revistas internacionales. Inventor de 12 patentes para el tratamiento de diversas patologías oculares y condrodisplasias, ha sido galardonado como mejor joven neuroquímico europeo (1994) y recientemente como mejor emprendedor de la Comunidad de Madrid por sus ideas para el desarrollo y explotación de las patentes de las patologías oculares y por la mejor idea para la creación de una empresa de base tecnológica. 
 Eduardo Costas. Es doctor en Biología, catedrático de universidad y doctor vinculado al CSIC. Iconoclasta por definición, ha trabajado en diferentes instituciones y desarrollado su investigación en diversos campos, básicamente en genética evolutiva y ecología de microalgas. Ha elaborado desarrollos aplicados (patentes, transferencia de tecnología). Siempre ha estado interesado en la divulgación científica. 
 Victoria López-Rodas. Coordinadora de ciencia. Es doctora en Veterinaria, profesora titular de universidad y doctora vinculada al CSIC. Trabaja en mecanismos genéticos de la adaptación de microorganismos fotosintéticos tanto a ambientes naturales extremos como a los efectos del cambio global antropogénico. Además es una de las mejores expertas en fitoplancton tóxico y sus efectos en aguas de abastecimiento, acuicultura y fauna salvaje.