Posmunicipalidad

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No sé si lo mejor del “Informe de impacto de género del soterramiento de la M30” es su ignoto y sin duda apasionante origen o ver a Rita Maestre defendiéndolo públicamente. Esto es como ver (y sobre todo oír) a Tamara Falcó como portavoz del Soviet Supremo de la URSS

 

No sé si lo mejor del “Informe de impacto de género del soterramiento de la M30” es su ignoto y sin duda apasionante origen o ver a Rita Maestre defendiéndolo públicamente. Esto es como ver (y sobre todo oír) a Tamara Falcó como portavoz del Soviet Supremo de la URSS, lo cual sería, es, estrafalario si no viniera de la municipalidad, cuna de prominentes hombres y mujeres, genios (comprendidos, con sueldo público) en definitiva, como la nueva responsable de comunicación del Ayuntamiento de Barcelona, Águeda Bañón, artista plástica post-porno, cuyas obras, entre otras, consisten en fotografiarse orinando en la calle. La municipalidad siempre ha traído cosas fascinantes. Una de las especialidades de la municipalidad que nos ocupa hoy en Madrid y en Barcelona es el reclutamiento de artistas del calado de Bañón, que luego se ocupan de gestionar los intereses de los ciudadanos. Quizá se pudiera pensar que no son muy acertados esta clase de nombramientos si no estuviéramos hablando de municipalidad, y además de la municipalidad de Carmena y Colau donde casi todo es posible, incluido no gastarse el presupuesto. A falta de rotondas (antaño estaban de moda las municipalidades de rotondas como hoy lo están las de informes alternativos) se necesitan muchos artistas para abordar tan numerosos y delicados impactos (a cincuenta y dos mil euros cada uno) y por supuesto votar a los correspondientes servidores públicos que los contraten y que luego los defiendan, por mucho que usen a Rita Maestre para despistar, como lo harían los Comisarios del Pueblo.