Que cunda el pánico que viene el ébola

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Esta enfermedad está producida por el virus del Ébola, científicamente de la familia Filoviridae y género Filovirus, que debe su nombre al río Ébola, situado en la República Democrática del Congo, donde fue identificado por primera vez en 1976 durante una epidemia de alta mortalidad.

 

Artículo escrito por Bárbara Álvarez Solanilla

 

¿Qué es el ébola?

 

La enfermedad del ébola es una enfermedad infecciosa, muy contagiosa y de gran gravedad que afecta a seres humanos y a otras especies de mamíferos (comúnmente se da en gorilas y mandriles).

 

Esta enfermedad está producida por el virus del Ébola, científicamente de la familia Filoviridae y género Filovirus, que debe su nombre al río Ébola, situado en la República Democrática del Congo, donde fue identificado por primera vez en 1976 durante una epidemia de alta mortalidad.

 

¿Cómo se contrae?

 

El virus se transmite por contacto directo con líquidos corporales infectados como la sangre, la saliva,  el sudor, la orina o los vómitos, tanto de animales como de humanos, vivos o muertos.

 

Las ceremonias de inhumación que se celebran en ciertas aldeas africanas están relacionadas con el contagio de dicha enfermedad, ya que los miembros del cortejo fúnebre entran en contacto directo con el cadáver.

 

El período de incubación varía de 2 a 21 días aunque lo normal es que tarde en manifestarse entre 5 y 12 días después de haberse contagiado.

 

¿Qué síntomas tiene?

 

Esta enfermedad vírica se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, seguida de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, normalmente hemorrágicas, disfunción renal y hepática y finalmente hemorragias internas y externas. Los enfermos suelen morir por el shock producido por la pérdida de sangre debido a dichas hemorragias.

 

¿De dónde viene la enfermedad?

 

Se considera que los murciélagos frugívoros o murciélagos de la fruta son posiblemente los huéspedes naturales del virus del Ébola en África ya que la distribución geográfica de los Ebolavirus coincide con la de dichos murciélagos.

 

El primer brote tuvo lugar el 26 de agosto de 1976 en Yambuku, una ciudad del norte de Zaire (actualmente, República Democrática del Congo). El primer caso registrado fue Mabalo Lokela, un profesor de escuela de 44 años que volvía de un viaje por el norte de la ciudad. Su alta fiebre fue diagnosticada como un caso de malaria, y en consecuencia se le administró quinina.

 

Lokela acudió al hospital a diario durante una semana, pero lejos de mejorar, sus síntomas empeoraron: aparecieron vómitos incontrolables, diarrea sangrienta, dolor de cabeza, mareos y dificultades respiratorias. Finalmente empezó a sangrar por la nariz, la boca y el ano hasta que la pérdida de sangre le provocó la muerte el 8 de septiembre de ese año, tan sólo 14 días después de que aparecieran los primeros síntomas. [Para ver la cronología de los casos de infectados por ébola pinche aquí.]

 

¿Por qué es una enfermedad tan grave?

 

Se trata de una enfermedad con un alto nivel de mortalidad, en concreto la epidemia de 1976 tuvo entorno a un 92% de mortalidad. No existe una vacuna, el tratamiento que hay es experimental y ha comenzado a aplicarse en humanos a raíz de esta segunda epidemia, aunque aun sin grandes resultados.

 

Debido a estas características el ébola está clasificado como un agente de bioterrorismo capaz de ser utilizado en una guerra química. Poe ello, el centro para el control y prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos lo clasifica como un agente de bioseguridad de nivel 4 (los agentes más peligrosos) que representa un alto riesgo individual de contagio y que además es un riesgo para la vida.

 

Asimismo es considerado un agente de bioterrorismo por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ya que puede ser usado como arma biológica. Sin embargo su eficacia se vería comprometida por su rápida letalidad, ya que los pacientes mueren rápidamente antes de que estén en condiciones de propagar la enfermedad.

 

Según la OMS, desde el descubrimiento del virus ébola en 1976 se han documentado en torno a 1.850 casos de fiebres hemorrágicas, de los que más de 1.200 fueron mortales. De octubre 2001 a diciembre de 2003, varios brotes de Ébola del subtipo Zaire fueron reportados en Gabón y la República del Congo, con un total de 302 casos y 254 muertes.

 

¿Qué pasa en Liberia?

 

El 6 de agosto de 2014 comenzó el brote afectando inicialmente a Guinea-Conakry y expandiéndose posteriormente a Sierra Leona, Liberia y Nigeria.

 

El 8 de agosto de 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó la situación como «emergencia pública sanitaria internacional» y recomendó medidas para detener su transmisión en medio de la preocupación mundial. Entre las recomendaciones, la OMS pedía a los países donde se habían detectado afectados que declarasen emergencia nacional y hacía una llamada a la solidaridad internacional.

 

La declaración se producía al rondar la cifra de 1.000 fallecidos por la epidemia que amenazaba con seguirse extendiendo tras fallar los mecanismos de contención iniciales.

 

¿Qué pasó entonces?

 

El día 11 de agosto Naciones Unidas dio el visto bueno para utilizar medicamentos experimentales en el brote. El anuncio se produjo después de que una comisión de 12 expertos considerase “ético” su uso en humanos, aunque no se conozcan los posibles efectos secundarios o la efectividad, dada la gravedad de la situación.

 

Los primeros afectados fueron trasladados a Atlanta (Estados Unidos) para ser tratados con un suero experimental llamado ZMapp, que había dado resultados positivos con animales. Las dos primeras personas en recibir el tratamiento, los estadounidenses Kent Brantly Nancy Writebol, han superado totalmente la enfermedad y recibido el alta el 21 de agosto.

 

Más tarde España recibía el medicamento para tratar al sacerdote Miguel Pajares, que contrajo el virus en Liberia, fue repatriado a España y tratado en el Hospital Clínico Carlos III de Madrid.

 

El “caso Pajares”

 

El misionero español Miguel Pajares, contagiado de ébola en Liberia y repatriado el pasado 7 de agostofalleció a las 9.28 horas del martes 12 de agosto en el Hospital Carlos III de Madrid por complicaciones derivadas de la enfermedad, según un comunicado emitido por el hospital. Pajares, de 75 años, fue el primer español y europeo afectado por esta enfermedad.

 

El pasado 4 de agosto se conocía que el sacerdote español permanecía aislado en el hospital San José de Monrovia (Liberia), junto a otros trabajadores del centro sanitario, tras la muerte por ébola de su director, el hermano Patrick Nshamdze.

 

Semanas antes, a mediados de julio, el sacerdote se había quejado en una carta a sus familiares que tras detectarse el primer caso de muerte por ébola en el hospital en el que trabajaba, faltaban los elementos «más esenciales para la prevención como guantes, ropas herméticas, mascarillas o desinfectante».

 

Cuando llegó a Madrid Pajares tenía el riñón mal, de hecho ya no orinaba, padecía también tifus, sufría problemas cardíacos y «había perdido todas las defensas», con lo cual «la salvación de su vida no era posible», concluía el comunicado en el que se anunció su muerte.

 

El manejo post mórtem de un cuerpo infectado por ébola, o con solo la mera sospecha de haberse contagiado con este virus, prohíbe la autopsia debido a «la alta carga viral de los fluidos corporales».

 

¿Podría llegar a Europa y España?

 

Hay varias vías por las que el virus podría llegar a Europa. Una de ellas sería a través de los ciudadanos europeos residentes en las zonas afectadas que decidieran volver o turistas que regresaran de su viaje portando la enfermedad en un estadio inicial. De hecho, desde que comenzó el brote ha habido varias “falsas alarmas” de posibles afectados por el virus, en España en Alicante y Valencia, y en Europa en Rumanía, por ejemplo.

 

Otro posible punto de entrada del Ébola en España podría ser la inmigración ilegal que entra a través de las ciudades de Ceuta y Melilla, donde al no haber un registro ni control sanitario previo sería imposible detectar la enfermedad. Si bien, la duración del viaje que realizan estas personas desde sus países de origen es de meses e incluso años, por lo que la enfermedad ya se habría manifestado antes de llegar a España y los afectados morirían incluso antes de alcanzar la frontera. 

 

@basolanilla

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