Rajoy, Lassalle y la LOGSE

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Escribir sobre el uso de la lengua en España es llorar. Llevo dos semanas sumida en una especie de crisis doméstico-existencial y cuando vuelvo al tajo me desanimo y me aburro.

 

Escribir sobre el uso de la lengua en España es llorar. Llevo dos semanas sumida en una especie de crisis doméstico-existencial y cuando vuelvo al tajo me desanimo y me aburro. Las mismas tonterías y disparates de siempre; los mismos `falsos amigos´ del inglés. El mismo desconocimiento de los relativos. Mariano Rajoy, todo un presidente del Gobierno que suelta en el Senado la frase: “…que es el primer derecho a que tiene todo el mundo”. Pues no, este no estudió con la LOGSE. Aquí hay un problema más hondo. Es que no me lo puedo creer, que un señor con sus estudios no sea capaz de rehacer la frase sobre la marcha. (Pero claro, para eso hay que caer en la cuenta de la burrada que se acaba de decir, ¿no?).

 

A continuación leo entrecomilladas las palabras de José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, tratando de explicar en el Congreso las cuentas de la Cultura: “Sin la cultura este país sufre una disminución de valor. Hemos mantenido la actividad, hemos sufrido lo peor y no hemos colapsado”. Está claro que falsoamiguea, pues lo que quiere decir es más o menos `no nos hemos venido abajo, seguimos aquí´. Si hubiera querido decir `no estamos paralizados´ hubiera usado el reflexivo: `no nos hemos colapsado´ (y quedaría un poco absurdo). No, él ha visto muchas veces originales en inglés con frases de ese estilo (we haven´t collapsed, It collapsed, etc.). ¿Pero es que a estos insignes padres de la Patria, que tanto españolean, les importa un comino su lengua? ¿Cómo pueden regañar a diestro y siniestro sin percatarse de las palabras que salen de su boca? Si no me salen mal las cuentas, tampoco Lassalle es una víctima de la LOGSE.

 

Bueno, sigamos. Titular de elconfidencial.com de hace unos días, en toda la portada: “Aguirre da oxígeno a la alta burguesía catalana que nunca dejará verse en una cadena humana”. Nunca dejará verse. Con lo fácil que es decir que nunca se dejará ver… Estos a lo mejor sí pasaron por la susodicha ley, pero ¿y sus supervisores, los editores, dónde están, quiénes son, a qué dedican el tiempo libre?

 

Otro apunte, este de la radio, desde luego de un portavoz de alguna entidad política: «Para que esa modificación pueda ser posible…». No consigo comprender por qué, en el español de España, y singularmente en el que aparece en la prensa o desde cualquier tribuna pública, las cosas han dejado de ser posibles: han pasado, ya para siempre, a poder ser posibles.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.