¿Reconstruir o rectificar?

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Según van pasando los días con esta nueva “anormalidad”, me siguen sorprendiendo la capacidad de nuestros políticos en bombardearnos con palabras que sustituyen la realidad queriéndose mostrar como los salvadores del planeta, de nuestra sociedad, ocultando su incompetencia detrás de sus capas, chalecos y sombreros de copa. Una comisión de diputados de las diferentes líneas políticas trabajan sesudamente  día y noche para reconstruir un país asolado por la guerra. ¿Contra quién hemos luchado? Contra nuestra propia ignorancia. Una reconstrucción de sus cerebros, porque la realidad es bien distinta.

No se necesita reconstruir nada, si acaso como ya he dicho sus cerebros. Se necesita tener unos políticos con sentido común, que no se vendan a las multinacionales, que velen por la salud de sus ciudadanos y el bienestar de todos nosotros que para eso les pagamos. Lo que ha pasado con el Covid-19, no es una guerra de algún enemigo poderoso que haya tambaleado nuestro sistema social, sino una torpeza criminal que el hombre ha desatado permitiendo la destrucción de los ecosistemas de la Tierra. No se necesita una reconstrucción, sino llanamente tener dos dedos de frente y no mostrar la ignorancia ante lo que de verdad sostiene nuestras vidas: la Tierra y su infinita sabiduría.

Cuantas lecciones hermosas habría que transmitir en algunas cabezas pensantes de quienes votamos si fueran capaces de admirar la sencilla vida de una hormiga, la inteligencia de una flor o un árbol, la empatía de una urraca o simplemente el aroma de un bosque.

No podemos llamar reconstrucción o nueva normalidad, a algo que teníamos que haber hecho desde hace mucho tiempo. Nosotros, tan listos como nos creemos, nunca a lo largo de la historia de la humanidad hemos hecho caso a las señales que la Tierra envía a todos los seres vivos. No hicimos caso a los sucesivos brotes de virus que en estos años nos han estado advirtiendo de lo que podía pasar. No hacemos caso a la cantidad de señales que estamos viendo con respecto al cambio climático. Ignoramos que el agua es un elemento indispensable para nuestra vida y sin embargo la contaminamos y derrochamos. Después cuando ocurren las cosas, nos echamos las manos a la cabeza y en lugar de de rectificar nuestras acciones para con la naturaleza, decimos que vamos a reconstruir el mundo, como si el virus sea un extraterrestre y  haya atacado todos nuestros sistemas defensivos.

  Numerosas ONGs llevamos denunciando desde hace décadas, incluso mucho antes que la ciencia diera la voz de alarma, que no podemos continuar destrozando los recursos naturales, que la Tierra solo es una y se necesita cuidarla, no solo egoístamente para nosotros, sino para las generaciones futuras que tienen todo el derecho de nacer y vivir en un mundo acogedor. Pero nuestras palabras siempre se han quedado en el aire, nos han tachado  de antisociales, de querer volver a las cavernas. Pues bien, el Covid-19 nos ha devuelto a las cavernas, al confinamiento de nuestras casas y no por culpa del ciudadano o de los ecologistas coñazos, sino de la política abusiva, ecocida y destructiva que las multinacionales con consentimiento de muchos políticos, practican a diario  destrozando la vida. Y ahora, es más bonito decir RECONSTRUIR que RECTIFICAR. Porque lo segundo significa que nos hemos equivocado, que hemos cometido un error, que tenemos que pedir perdón. Lo otro que vamos a ayudar a la sociedad, que hemos ganado la guerra contra el virus extraterrestre, que somos más inteligentes que la Tierra. Qué pena, que tristeza y que amarga es la política, como nos engañan solo con cambiar palabras. Normalidad en lugar de anormalidad. Reconstruir en lugar de rectificar.

La propia Comisión Europea ha lanzado un informe que debería ser prioritario en esta rectificación que los gobiernos deben de realizar de forma inmediata: “Estrategia de la UE sobre la biodiversidad de aquí a 2030: Reintegrar la naturaleza en nuestras vidas”. Aconsejo su lectura porque a buen seguro que nada se cumplirá por parte de los “salvadores de la patria que van a reconstruir nuestras vidas”.

Solo un apunte más. No seamos ilusos. No convirtamos su lenguaje disfrazado, en banderas de nuestras acciones. La vida va a seguir lo mismo. No va a existir ninguna nueva normalidad o reconstrucción de ideas. Vamos a seguir siendo peones de nuestra propia ignorancia. La Tierra va a seguir siendo destrozada y los defensores del medio ambiente asesinados. Vamos a seguir permitiendo que las multinacionales operen en terceros países  masacrando la tierra y violando los derechos humanos. Vamos a seguir esquilmando y deforestando las selvas y los ecosistemas que son las verdaderas vacunas de protección para el buen sostenimiento de la cadena de la vida. ¿Hasta cuándo?

Hasta que la Tierra mueva la ficha del tablero de la biodiversidad y con gran inteligencia arrincone a los humanos y nos haga Jaque –  mate.

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