Recuento (Luis Goytisolo) y la geometría

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Allí se comprueba que los dos cuerpo basamentales, que sirven de arranque a las arquivoltas, son de sección cuadrangular y evolucionan hacia el círculo. Esta parte cilíndrica, con aberturas que suben en espiral, va seguida en cada campanario por otro cuerpo de silueta parabólica, desarrollado en doce estrías perpendiculares que, más arriba, quedan reducidas a seis, resueltas en un volumen prismático de sección triangular y facetas poliédricas, para acabar en un remate conformado por una mitra, un anillo y un báculo acoplados, cuatro crestas como capullos, mosaicas, refulgentes, de calidades ferruginosas, carbonáceas, vítreas, porcelánicas, policromadas en carmín, encarnado, oro y blanco pontificios, verde botella, malva, rosa de crepúsculo. Los ventanales, de vanos imbricados en hélice, permiten, a medida que se pasa de un campanario a otro por una serie engarzada de pasarelas, arcos hiperbólicos, galerías breves y contorsionadas…

La visión espacial nunca ha sido mi fuerte, por lo que me resulta muy difícil hacerme una idea de la Sagrada Familia con la descripción complicadísima que hace aquí Luis Goytisolo. Luego continúa con otra descripción de Barcelona igual de exhaustiva en la que creo que no se deja sin nombrar ninguna calle del callejero.

El autor me dedicó este libro hace unos pocos años en la Feria del libro de Madrid, aunque se equivocó de fecha. El texto que nos ocupa, no obstante su interés, resulta algo excesivo y con un deje pomposo, y le dan a uno ganas de recitarle aquello de ...siempre fuisteis enigmático/y epigramático y ático/y gramático y simbólico, etc. Aun así, no hay que olvidar que pertenece a la gran novela del siglo XX, según declaraciones de su autor, que en la misma declaración y llevado por un súbito ataque de modestia, añadió que junto al Ulises, naturalemente.