
Diario de una guerra en Europa. Ucrania 2022-2025, 7
JULIO
(1 de julio, viernes)
Tremendo video de un soldado ruso defecando junto a su trinchera, tomado desde un dron ucraniano en el momento en el que le lanza una bomba que le hiere o mata, no se sabe. Divulgado por Kiev, con evidente intención de chanza y denigración, ha generado comentarios adversos. La evidencia de la muerte y su banalización trae estas consecuencias.
No menos tremendo ha sido el video que muestra el enorme misil de crucero ruso en el momento de impactar en el centro comercial de Kremenchuk el pasado día 27. Es una enorme bestia voladora, como una ballena caída del cielo que se lanza sobre el edifico y lo destruye.
Lisichansk está a punto de caer en manos del ejército ruso y de las milicias separatistas del Donbás. La situación en Járkov es equivoca, pero todo apunta a que será el próximo objetivo ruso, sin olvidar Odesa. El bombardeo terrible de esta madrugada, indiscriminado y sobe bloques de viviendas, parece de nuevo poner a la ciudad portuaria en el punto de mira de Moscú. Son dos ciudades de enorme importancia simbólica para los contendientes.
Si se observa el mapa, el avance ruso en Ucrania y su conquista de amplias zonas es incuestionable. No se puede afirmar que Rusia esté perdiendo la guerra, aunque se puede discutir lo referido a los objetivos buscados, y no alcanzados, que impulsaron la llamada Operación Militar Especial, un eufemismo que remite al mundo soviético. Hay una amplia zona del Este, muy cerca del Dniéper, que está en manos rusas, todo sin olvidar la amplia franja costera del Mar Negro que llega casi a Odesa. Sin embargo, la impresión que produce ver el frente Sur es lo extenso de sus líneas y la limitada penetración en el interior. Esta tensión podía permitir que un ataque ucraniano en dirección a Mariúpol lograse dividir a las fuerzas rusas. El despliegue en el frente del Este es mucho más favorable a las fuerzas rusas.
Si durante el verano no hay movimientos de importancia, la guerra se dirigirá a su estancamiento, a fijar posiciones ante la llegada del invierno. ¿Será entonces el momento de las negociaciones?
(2 de julio, sábado)
Afirma Antony Beevor en una entrevista para presentar su libro sobre la Revolución Rusa, que la posibilidad de una guerra mundial está ahí, pero que no sabemos cómo será. Imagino que querrá decir que no sabe si será convencional o con armamento nuclear y, en este caso, de que tipo, si limitada o total. Un panorama inquietante para quienes hemos vivido durante la Guerra Fría y el miedo al átomo, como se decía entonces. Considera Beevor que Vladimir Putin tiene como modelo a Pedro el Grande y a su política imperial, no a la URSS ni a Stalin. Ciertamente, el zar es el referente supremo del nacionalismo. Y Putin entiende el comunismo como una versión del eslavismo nacionalista del siglo XX, así que su influencia es indudable.
Hoy han sido bombardeados Járkov y Mykolaiv, mientras que los mandos de las fuerzas prorrusas afirman que Lisichansk ha sido cercado. Los bombardeos no son solamente actos de represalia rusa por haber tenido que abandonar la Isla de las Serpientes. En este caso, y al contrario que el terrorismo puro y duro que supuso el ataque sobre Kremenchuk, son ataques contra objetivos militares.
En Lisichansk, junto a las fuerzas rusas y de los separatistas del Donbás, combaten los chechenos de Ramzán Kadirov. Un ramillete de siniestros mercenarios fogueados en la guerra sucia, que ignoran lo que son los derechos humanos. Imagino que también estarán los voluntarios sirios, cuya llegada a Rusia se anunció hace unos meses a bombo y platillo.
Noticia que quizás pueda tener trascendencia: el presidente de Bielorrusia afirma, sin aportar pruebas, que se han destruido misiles ucranianos lanzados sobre su territorio. La situación de Bielorrusia es extremadamente volátil. Delicada.
(3 de julio, domingo)
Según fuentes rusas, Lisichansk ha caído. Los ucranianos de momento lo desmienten. Me temo que es el juego de comunicados propio de la propaganda. Si se confirma la caída, ahora será el turno de Kramatorsk y Sloviansk, sin olvidarnos de Járkov o Mykolaiv. Rusia poco a poco avanza
El presidente bielorruso Lukashenko insiste en la agresión ucraniana a su territorio y Kiev alerta ante una posible invasión de Ucrania por tropas rusas y bielorrusas. Todo es posible.
Las imágenes de los cazas rusos SU-25 volando a baja altura en los campos ucranianos son una novedad. Hay pocos testimonios de la aviación operando en esta guerra.
Como era de esperar, Kiev ha confirmado la retirada de Lisichansk.
Es verano. La claridad de julio es diferente. Nada es igual a los días de atrás, pero toda pesa.
(4 de julio, lunes)
Tras la toma de Lisichansk, Rusia anuncia su intención de rematar la conquista del Donbás atacando puntos de Donetsk. Dada su moral y la superioridad material, no solo son objetivos Kramatorsk y Sloviansk, sino también probablemente intenten alcanzar el Dniéper. La intervención televisiva de Putin, evidentemente hinchado a causa de un probable tratamiento por corticoides, lo confirma. Incluso, no es imposible que Odesa, y Transnistria sean el objetivo final, que supondría el estrangulamiento económico de Ucrania. La meta final sería «donbasizar» a toda Ucrania, es decir, situar en Kiev un gobierno títere prorruso semejante a los existentes en Lugansk y Donetsk. Un objetivo que es el perseguido por la invasión.
Parece que la situación militar de Ucrania no es la de hace unas semanas. Está mostrando carencias y debilidades. Si Kiev no aprovecha estas semanas de combate alrededor de Lisichansk para fortificarse y concentrar tropas en el Donetsk, le será más complicado detener el avance ruso.
Probablemente, durante el verano Rusia intentará aumentar la cantidad de territorio que controla y luego, en otoño, no es descabellado que acabe con el suministro de gas a Occidente, enviando a Europa a la recesión. La economía es, naturalmente, un arma
(5 de julio, martes)
En Ucrania existe una movilización general porque saben que están en guerra. En cambio, Rusia, con la ficción de la Operación Militar Especial, tiene problemas para reunir tropas y para orientar la producción, aunque solo sea parcialmente, a las necesidades militares. Hoy Moscú ha dictado medidas para paliar esta situación, lo cual confirma el reconocimiento de la guerra y su prolongación.
Los combates se intensifican en Járkov. Se confirma su condición de objetivo prioritario. Diría que Ucrania desde hace semanas ha perdido la iniciativa en favor de Rusia.
(6 de julio, miércoles)
Todo se desarrolla de acuerdo con lo señalado en los días anteriores. Sloviansk está siendo evacuado ante el ataque ruso y su más que posible ocupación. Al mismo tiempo, se acelera la fortificación de Járkov frente a un previsible ataque ruso que se espera sufra en los próximos días. Ucrania está pasando un verano agónico ante los envites de las tropas de Moscú, ahora muy activos.
Hoy, la televisión rusa ha mostrado el apoyo decidido que presta la Iglesia Ortodoxa de Moscú a la política del Kremlin. Es un índice de la actitud y opinión de la sociedad rusa hacia la guerra de Ucrania. No cabe pensar en la existencia de una contestación interna digna de tal nombre, frente a la política de Putin. Rusia además tiene la llave del gas y tiene a un aliado cercano como Bielorrusia, cuya presencia y dialéctica contra Kiev es tan útil como una invasión, pues sus amenazas han obligado a los ucranianos a mantener tropas en el norte cuando podían ser de enorme utilidad en los frentes Este y Sur.
Los suministros de armas por Occidente no están aparentemente sirviendo para detener el ataque ruso. O se producen acontecimientos que compensen los éxitos de Rusia o la guerra va a tomar un cariz diferente de las semanas anteriores.
(8 de julio, viernes)
Aunque el ISW señala que ayer por primera vez Moscú no ha anunciado conquistas de terreno ucraniano, las tropas ucranianas se están retirando en el frente del Donetsk. No es una situación fácil para Ucrania, que atraviesa momentos complicados por las pérdidas sufridas en helicópteros de ataque, carros de combate y aviones. Una situación que se une a la habitual falta de artillería y de municiones.
Los bombardeos rusos contra las ciudades ucranianas siguen siendo habituales.
El presidente Putin ha realizado unas declaraciones provocadoras, próximas a la bravata de barrio. Afirma que Rusia no está llevando a cabo ninguna guerra en serio y que si Occidente quiere derrotar a Rusia en el campo de batalla, lo único que tiene que hacer es intentarlo. Unas declaraciones reveladoras del carácter y pensamiento del personaje, del apoyo que tiene de la sociedad rusa, de sus métodos y de lo lejos que están las negociaciones. El Kremlin ha perdido la poca sutilidad que le quedaba.
Todo apunta a una guerra de desgaste larga, que favorece a quien dispone de más recursos, en este caso, Rusia. Según fuentes británicas que recoge Le Monde, el empleo masivo de la artillería por las fuerzas rusas, un arma fetiche en el ejército ruso y de la que disponen abundantes piezas, contribuye a fijar sobre el terreno a los ucranianos y a evitar la guerra de maniobras. También se señala la falta de unidades experimentadas de infantería y de carros en las fuerzas ucranianas. El desgate de casi cinco meses de guerra se hace sentir entre las tropas de Kiev.
De Ucrania a Madrid reina el calor propio de julio y domina la luz deslumbrante. Nada nuevo.
(9 de julio, sábado)
La dimisión del premier inglés Boris Johnson, uno de los defensores de Ucrania en la OTAN, inquieta al gobierno de Kiev.
(10 de julio, domingo)
El ISW confirma lo que es una evidencia: la intención de Rusia de anexionarse la región de Járkov. El otro objetivo sin duda es Odesa, una previsión que no hago más que reiterar en las últimas semanas y que sigue sin cumplirse.
Los bombardeos continúan junto con los rumores de un contraataque ucraniano en la región de Odesa.
Timothy Snyder ha afeado la tibieza del filósofo Jurgen Habermas en el conflicto ucraniano. Ha sido en un largo artículo, reproducido en la prensa europea. Muy crítico con Habermas y Alemania, Snyder señala la relación de los planteamientos del filósofo con la Alemania de Hitler a la hora de contemplar a Ucrania. También critica la complacencia de Alemania con el gobierno de Putin al aceptar el gas ruso tras la anexión en Crimea. Snyder, más sensato, insiste en que una derrota rusa en Ucrania no supondrá una guerra nuclear, pues la retirada de Kiev al principio de la guerra ya lo fue y no provocó esa reacción. También matiza todo lo que supondría para el Kremlin y Rusia una derrota en Ucrania.
(11 de julio, lunes)
Hay atentados contra funcionarios prorrusos en los territorios ocupados, sin duda cometidos por agentes ucranianos. Hoy han volado el coche del alcalde de un pueblo del Donbás nombrado por los rusos. Es un adelanto de lo que va a suceder en estos lugares si continúan en manos de Moscú: una guerrilla urbana.
Calor y melancolía de tarde de verano .
(12 de julio, martes)
Parece que Rusia contaba en Ucrania con una importante quinta columna que, junto con errores ucranianos, ocasionaron la caída de Jersón en manos rusas. Es una cuña en el frente sur que desde los primeros momentos amenaza a Odesa y a Zaporiyia. Ahora se señala como el mayor peligro para Ucrania.
(13 de julio, miércoles)
Las repúblicas del Donbás, títeres de Rusia, se parecen cada vez más a los países satélites de la Alemania nazi en la Europa del Nuevo Orden. Hoy, Corea del Norte ha reconocido como Estados a las dos repúblicas de Donetsk y Lugansk, uniéndose a Siria. Es el mismo entorno de países siniestros que recuerda a los que reconocieron con embajadas fantasmales a Estados que solo existían en el papel, como la República de Saló, la Eslovaquia de monseñor Tisso o el Manchukuo de Pu Yi, por citar los principales.
La Unión Europea baja la tensión en relación con Kaliningrado. Permite el tráfico de todo tipo de mercancías por ferrocarril, excepto armas, procedentes de Rusia. De todas formas, sigue siendo un foco de tensión
Sloviansk es el próximo objetivo de Moscú. Bombardeada continuamente, ha sido prácticamente evacuada. Es otra ciudad fantasma, un nuevo paisaje de ruinas que sigue el modelo de Siria -Alepo, Homs, barrios de Damasco…– que recuperó el mundo de la guerra mundial, que ha vuelto a Europa.
Terrible ola de calor, casi desconocida. Han dicho en la radio que hay lugares con registros de temperaturas superiores a Libia y Mauritania. Ni siquiera el verano aplaca el recuerdo. Casi diría que al contrario. Todo se recrudece. Ni siquiera se oye trinar a los pájaros.
(14 de julio, jueves)
Las noticias sobre la guerra cada vez son más escasas, como el interés que suscita. Hoy día, no hay guerra que dure seis meses en las páginas de actualidad.
Las autoridades nombradas por Rusia en la zona ocupada de la provincia de Zaporiyia han anunciado un referéndum con la intención de anexionar la región en otoño, adelantando el resultado de la consulta. Es una noticia especialmente dura para Kiev, pues Zaporiyia es una de las regiones más características de Ucrania. Región cosaca, es la patria del héroe de la novela de Nicolai Gogol, el caudillo cosaco Taras Bulba.
La táctica terrorista de Rusia no deja lugar a la discusión con los bombardeos indiscriminados mediante misiles de crucero sobre la población civil. En puridad hoy no cabe hablar de bombardeos indiscriminados, pues con la información y la tecnología actual es posible seleccionar objetivos, especialmente en el caso de los misiles de crucero, como los utilizados por Rusia. Dicho de otra forma: los rusos saben dónde caen sus misiles casi con exactitud, quizás no tanto los cohetes ni los proyectiles de artillería. Es lo que ha sucedido en la localidad de Vinnitsa, en el centro de Ucrania. Son, sin duda, crímenes de guerra.
Siguen los combates en el Donbás, aunque las fuerzas rusas parece que no logran avances significativos. Según los siempre bien informados servicios británicos es a causa de lo inapropiado del material y de las tácticas, todo de época soviética.
El novelista Juan Antonio Mañas ha escrito hoy en El Mundo un artículo dedicado a la guerra que se puede calificar de arriesgado. No sabemos bien en que se basa, pero afirma con rotundidad que la guerra de Ucrania supone la Tercera Guerra Civil Europea dado que la europeidad de Rusia no tiene discusión. Cabe suponer que la de Ucrania tampoco. Es el de la europeidad de Rusia un asunto que tiene amplia literatura y criterios enfrentados, e incluso hay quien duda de esa condición desde hace más de un siglo. La tesis esencial del artículo es que Europa en realidad no es un continente sino una «península de Asia», un concepto poco cultural, y por lo tanto carece de entidad geográfica propia para excluir a Rusia. A estos elementos más espaciales que otra cosa, pues la geografía, con razones propias de la disciplina, desde hace tiempo divide la vieja Eurasia, añade el hecho de que la literatura rusa del siglo XIX contempla los mismos temas que la europea, cuando en realidad son asuntos universales y atemporales que también comparten la de otras latitudes. Concluye con la obviedad de que hay que distinguir a Rusia de sus gobernantes e insiste, cerrando otras posibilidades, que hay que procurar mantener a Rusia en Europa. Luego, y esto es más revelador, advierte de la hegemonía adquirida por Estados Unidos debido al fortalecimiento de la OTAN, un asunto que no parece tenga nada que ver con la supuesta europeidad de Rusia. De Ucrania, de la amenaza que representa Rusia desde hace un siglo, de la Guerra Fría y de la guerra actual, que es una guerra en Europa, ni palabra. El texto resulta un ditirambo ruso un tanto extemporáneo dado la que está cayendo, nunca mejor dicho.
Creo que se confunde la supuesta cercanía de Rusia a Europa con el acercamiento de Rusia a Occidente en busca de tecnología que le permitiese fortalecer su Estado y su ejército, desde el siglo XVI y sobre todo desde el siglo XVIII, que fue en Rusia, como en todo el continente, un siglo francés. Tanto Pedro el Grande como Catalina miran a Europa con interés, pero con interés de Estado, de fortalecer el reino, no de compartir principios ni formas de vida y de gobierno. Puede decirse que parte de las élites rusas de estos siglos, especialmente las más cercanas a la Administración, estuvieron próximas a Europa, pero no así el resto de la sociedad. Creo que la europeización en Rusia fue cosa de minorías, como la literatura. Luego, ya todo ha sido recelo.
España, literal y figuradamente, arde. Francia y Portugal, también. La ola abrasadora ha llegado a Inglaterra. Ucrania al menos no vive estas temperaturas.
(14 de julio, jueves)
Los acontecimientos se precipitan: la República Popular de Lugansk prepara un referéndum para su adhesión a Rusia. En estos regímenes el resultado de estos plebiscitos, a los que son tan aficionados se sabe de antemano.
La situación en la provincia de Jersón ocupada por los rusos debe ser compleja. Las autoridades rusas han anunciado medidas contra actos de extremistas contrarios a la nueva administración. Una declaración que es también el reconocimiento de la existencia de un movimiento de resistencia ucraniano activo, que ha atentado contra los prorrusos. El conflicto civil entre ucranianos en las zonas bajo control de Moscú cada vez es más evidente y probable. Recuerda a lo sucedido en Europa durante la ocupación alemana.
(15 de julio, viernes)
Aunque su historia a lo largo de algo más de un siglo ha sido especialmente agitada, podría considerarse a Járkov –una ciudad industrial y muy poblada– como un epítome de otras ciudades ucranianas o rusas por los sufrimientos y destrucciones sufridos en la última centuria. En diciembre de 1917, tras la Revolución de Octubre, Járkov que estaba en manos del gobierno nacionalista de Kiev, fue tomada por los bolcheviques, quienes proclamaron en marzo de 1918 la República Popular Ucraniana de los Sóviets, con capital en Járkov. Poco después, en junio de 1919, los blancos tomaron la ciudad, que no tardaría en ser recuperada por los soviéticos en 1921, convirtiéndose temporalmente en la capital de Ucrania.
En 1941, en el momento de la invasión alemana, Járkov, una ciudad industrial, tenía alrededor de un millón de habitantes, siendo una de las principales ciudades de la Unión Soviética y la que en más ocasiones cambió de manos durante la guerra. La primera batalla de Járkov tuvo lugar en octubre de 1941, cuando los alemanes capturaron la ciudad tras la caída de Kiev durante su avance irresistible de los primeros meses de la Operación Barbarroja. Casi un año más tarde, en mayo de 1942, los soviéticos intentaron recuperar la urbe lanzando una gran ofensiva tras la victoria en Moscú. El mariscal Semion Timoshenko, ucraniano de nacimiento, fracasó ante el VI Ejército alemán sufriendo una aplastante derrota. La tercera batalla tuvo lugar en enero de 1943, después de la caída de Stalingrado, cuando los soviéticos entraron la ciudad. Fue por poco tiempo, pues tras una serie de duros enfrentamientos, el mariscal Erich von Manstein recuperó Járkov en marzo de 1943 en una contraofensiva brillante, que fue el último avance alemán en el frente del Este. Tampoco duró mucho el nuevo dominio alemán, pues en agosto de 1943, tras la derrota alemana en Kursk, Stalin decidió aprovechar la situación y lanzó a las fuerzas de Koniev y Vatutin contra Járkov, recuperando definitivamente la ciudad y llevando las líneas soviéticas al Dniéper.
De todo ello se han cumplido setenta y nueve años, un aniversario relativamente cercano, que todavía recuerdan algunos ucranianos y que no pocos de ellos han vivido. Ahora se puede hablar de la quinta batalla de Járkov, aunque se trate de otra guerra.
(17 de julio, domingo)
Intensos bombardeos rusos en la zona de Zaporiyia y en Járkov, con la consabida consecuencia de bajas civiles.
Zelenski, ha destituido al jefe del Servicio de Seguridad del Estado, Ivan Bakanov, y a la fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, acusados de trabajar en conexión de los servicios de información rusos. No creo que volvamos a saber de ellos. En estos asuntos, los métodos de Kiev son igual de expeditivos que los de Moscú. Estas actividades en momentos de guerra son especialmente arriesgadas.
Según fuentes del Ministerio de Defensa británico, los rusos han perdido desde el comienzo de la guerra 50.000 militares heridos o muertos y unos 1.700 tanques destruidos, lo que suponen una pérdida del 30 % de la capacidad de combate terrestre. De todas formas, me parece que a estas alturas hay que mantener mucho escepticismo ante las cifras, que son verdaderamente un instrumento de propaganda.
Ante la afirmación de Kiev de su propósito de recuperar los territorios perdidos, el ex presidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dimitri Medvédev, ha asegurado que un ataque a Crimea supondría el día del juicio final para Ucrania. Este Medvedev tiene una acusada inclinación a amenazar con una guerra nuclear cada vez que tiene ocasión. Es un discurso insólito para un estadista y se ve que desconoce otra respuesta, otra posibilidad. Asusta recordar las responsabilidades que ha tenido.
(18 de julio, lunes)
Se extiende irremediablemente la cursilería y la afectación. Primero tuvimos que soportar que se les llamase ucranios y no ucranianos y ahora cada vez son más los que dicen «Kiv» y «Ucraína», por Kiev y Ucrania, como siempre se ha dicho. Imagino que querrán sugerir que dominan el ucraniano y que no se les escapa nada del conflicto.
Rusia continúa bombardeando el Donetsk al tiempo que, aunque lentamente, prosigue el avance de las tropas rusas y prorrusas del Donbás
El empleo de los cohetes llamados HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System) entregados a Kiev por Washington hace semanas, está dando resultados. Ayer, según fuentes ucranianas, fue destruido un depósito de municiones ruso en las cercanías de Jersón. Los objetivos de los ataques ucranianos persiguen dejar sin capacidad a la artillería rusa, elemento esencial en la guerra, acabando con sus reservas. El empleo de los HIMARS y de las doce baterías francesas Caesar que, junto a sistemas antiaéreos, también ha recibido Kiev, según los expertos pueden dar lugar a un cambio cualitativo en el rumbo de la guerra. Por su parte, Rusia va a comprar drones iraníes, de los que hace un uso prioritario para buscar objetivos de la artillería, pero todos coinciden en que las armas esenciales de Rusia serán los cereales y el combustible, gas y petróleo, es decir, la supresión de su suministro a Europa. Rusia aguanta porque sabe que, en otoño, con los precios de los cereales y la energía disparados y con unas restricciones de su consumo a las puertas, desatará una oleada de protestas en toda Europa, que reclamarán el fin de la guerra y del envío de armas a Ucrania. Una guerra larga, que es lo que parece va a ser, favorece a Moscú, de ahí la tensión que se vive en Ucrania.
El asunto de la destitución del jefe del Servicio de Seguridad del Estado, Ivan Bakanov, y de la fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, ha revelado la importancia de la infiltración de Rusia en instituciones ucranianas. Han sido muchos años de relación estrecha entre los dos países y sin duda tiene que haber parte de la población que se siente rusa. Ciertamente, es como una quinta columna con la que Ucrania tendrá que vivir e integrar.
Creo que este año ha sido el primer aniversario del comienzo de la Guerra Civil española que no han recogido los periódicos. ¿Por fin se habrá convertido en historia?
(19 de julio, martes)
En una entrevista en Euronews, el embajador de la UE en Kiev afirma con rotundidad que la suerte de Ucrania se decidirá en el campo de batalla. Insiste en que no habrá cesiones de Kiev a Rusia de terreno y que las negociaciones de partida serán la integridad territorial. ¿Incluida Crimea? Son declaraciones un tanto discutibles. En Corea la suerte de los dos Estados se resolvió, algo que no es tan evidente, tanto en el campo de batalla como en la mesa de negociaciones.
Preocupación en Ucrania por la posibilidad de que se alargue el conflicto. Kiev reconoce que la llegada del invierno impedirá el desarrollo de las operaciones.
(20 de julio, miércoles)
Inquietantes declaraciones del temporalmente silencioso ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Lavrov, acerca de los objetivos de la que llama Operación Militar Especial. Ha reconocido que van más allá de del Donbás y que afectan a las provincias de Zaporiyia y Jersón. Mientras, Putin se reúne en Teherán con Erdogan y el presidente iraní. Los tres encarnan unos regímenes que representan lo más alejado de lo que supone Europa. Después, en Moscú, Putin ha hablado de la creación de un régimen más justo en estos términos: “Occidente no puede ofrecer al mundo su modelo del futuro (…) Tanto a nivel local como global se están sentando los cimientos y principios de un orden mundial armonioso y más justo, socialmente orientado y seguro, una alternativa al existente [que] llega para sustituir al mundo unipolar que, por su naturaleza, frena el desarrollo de la civilización”. Es una retórica hueca y acartonada, heredera de la langue en bois soviética.
La megalomanía del autócrata ruso no se limita a sus fronteras, sino que aspira a impulsar un nuevo orden mundial desde una sociedad tan corrupta como empobrecida, asaltada por los fantasmas tradicionales del nacionalismo y del eslavismo. Dado que el ejemplo que ofrece Putin es el de Rusia, cabe pensar que ese modelo solo entusiasmara a los partidarios de la cleptocracia del FSB que controla el Kremlin.
Los ucranianos bombardean los puentes sobre el Dniéper en la zona de Jersón para evitar que sean empleados por los rusos. Parece que en los últimos días los ucranianos se están mostrando muy activos con sus bombardeos sobre territorio ocupado, aunque naturalmente no hay testimonios difundidos por Moscú.
Por el contrario, Rusia continúa bombardeando Járkov. La imagen del joven de trece años muerto con su padre cogiéndole la mano expresa la crueldad de este tipo de guerra que se creía fuera de Europa. Son imágenes muy conmovedoras.
La Unión Europea recomienda reducir un 15% el consumo de gas y no descarta que si se interrumpe el suministro de gas ruso en otoño, que lo dan por seguro, sea obligatorio el racionamiento al menos en esta cifra. En toda Europa, especialmente en la Mitteleuropa, se esperan unos meses de frio y escasez. Veremos, pues todavía queda mucho tiempo.
(21 de julio, jueves)
Continúan los bombardeos de las fuerzas rusas sobre Járkov de manera indiscriminada, al igual que en Kramatorsk, lo que confirma su condición de frente de guerra. En el caso de Odesa y Mikolayiv, por el contrario, los bombardeos se han dirigido contra objetivos militares, concretamente depósitos de municiones.
Dimisión del presidente italiano Draghi. Se convocan elecciones con una extrema derecha muy cercana a Putin como favorita. La unidad de Europa ante la guerra peligra. y la inestabilidad de Italia amenaza la economía del continente y el índice de la prima de la deuda.
(22 de julio, viernes)
Tanto el M16, el servicio de inteligencia exterior británico, como el americano ISW coinciden por separado al señalar el debilitamiento de la ofensiva rusa de verano y la pérdida de capacidades de sus fuerzas. Ambas instituciones, por boca de sus responsables, señalan que ni siquiera tiene recursos para concluir sus operaciones en Sloviansk al carecer de medios. Es el momento adecuado para que Ucrania, reforzada por los envíos de armamento de la OTAN, lance una contraofensiva para recuperar el territorio perdido. De nuevo se diría que aparecen indicios de una estabilización del conflicto, y en consecuencia de una posible negociación.
Por cierto, que el director del M16 Richard Moore, ha desmentido todos los rumores acerca de la supuesta mala salud de Putin que han corrido en los últimos tiempos. El director de la CIA ha hecho lo propio.
También ambos directores señalaron que alrededor de 15.000 soldados rusos han muerto desde que ha comenzado la guerra. Unas bajas superiores a las sufridas durante diez años de guerra en Afganistán, que tanto conmovieron a la URSS. Ahora parecen haberse insensibilizado.
El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha asegurado en una entrevista exclusiva a la AFP que Occidente, Rusia y Ucrania deben poner fin al conflicto para evitar el «precipicio» de la «guerra nuclear». En su inequívoco y reconocido alineamiento con Rusia, Lukashenko ha señalado que Ucrania tiene que aceptar que ha perdido las regiones ocupadas por Rusia en el Este y en el Sur. Señala a Ucrania y a Occidente como los responsables de la guerra y a la seguridad de Rusia como lo más importante que hay que preservar. Una seguridad amenazada por la ampliación de la OTAN en 1997, que Moscú y Minsk exigen se suprima. Naturalmente, no alude al futuro de Ucrania, todo en la línea de Moscú, que niega su existencia soberana.
Son unas declaraciones que confirman lo sabido: la condición de Bielorrusia como estado más que aliado, marioneta de Moscú. La explicación de Lukashenko acerca de cómo su participación en la operación ha sido dar seguridad a Rusia, permitiendo el paso por su territorio de las fuerzas rusas e impidiendo con el despliegue de sus tropas un ataque ucraniano por la espalda a Rusia, son reveladoras de esta suerte de soberanía compartida de Bielorrusia con Moscú. Lo más contradictorio es que no se muestra partidario de reconocer a las repúblicas separatistas del Donbás. Quizás esté presionando a Rusia para conseguir alguna ventaja.
Declaraciones del presidente Zelenski, quien ha reconocido la importancia que ha tenido el empleo de los sistemas de artillería HIMARS para frenar la ofensiva rusa. Más importante ha sido su reiteración en la pretensión de recuperar los territorios ocupados por Rusia desde 2014, en alusión a Crimea, antes de iniciar conversaciones de paz con el Kremlin. Al mismo tiempo, descarta un inmediato cese de hostilidades.
Todo ello choca con el acuerdo alcanzado hoy en Estambul entre Rusia y Ucrania con Turquía como mediadora, para la exportación de cereales ucranianos y evitar la carestía y el hambre. Un acuerdo que ha abierto la puerta a la esperanza no solo para solucionar el problema del abastecimiento, sino para establecer algún tipo de contacto.
La ola de calor que afecta a Europa creo que no es tal, sino temperatura habitual. La ola, lo temporal y excepcional, serían los escaso días que refrescan. En Europa hay temperaturas superiores a las de muchas ciudades africanas. En Madrid, el sol, abrasa y convierte a la ciudad en un escenario metafísico.
(23 de julio, sábado)
Si no fuera dramático, se diría que es para reír. No han transcurrido más que unas horas de los acuerdos de Estambul para permitir el tráfico marítimo de cereales ucranianos, cuando Rusia ha bombardeado el puerto de Odesa. Un objetivo que añade mofa a la burla de los acuerdos por parte de Moscú. El ataque al puerto de Odesa es un símbolo de su idea de la diplomacia. Rusia, un estado totalmente anti sistema, se sitúa fuera de las reglas internacionales. La indignación es generalizada en la Unión Europea. Rusia se autoexcluye de la consideración de país fiable. ¿Cómo se pueden establecer negociaciones de alto el fuego con semejante interlocutor? ¿Qué cabe esperar de Rusia? La posibilidad de unas negociaciones no está en el horizonte. El conflicto se encona poco a poco.
Polémica acerca del futuro del tanque como arma. Lo sucedido en Ucrania ha mostrado sus muchas debilidades, además de un empleo muy inadecuado, sobre todo por Rusia, que no ha utilizado a la infantería como apoyo de los carros. Es esta en cambio la guerra del dron, un arma que ya definitivamente se ha impuesto sobre el tanque, y cuya efectividad se había comprobado en conflictos limitados como el de Libia o en la guerra de Nagorno-Karabaj de 2020 entre Armenia y Azerbaiyán, cuyos drones turcos Bayraktar destruyeron numerosos tanques armenios. Un aviso que parece nadie debió recoger. Todo, sin olvidar la importancia que está teniendo la artillería, especialmente en el ejército y las tácticas rusas.
(24 de julio, domingo)
Tras el habitual desmentido inicial y solemne de todas sus acciones, Rusia ha reconocido hoy el bombardeo del puerto de Odesa que tuvo lugar ayer. Un paso más en su desprestigio.
Parece confirmarse la tesis del ISW según la cual la ofensiva rusa habría perdido fuerza hasta el extremo de apenas registrar avances en el Donbás, donde aún resisten varias ciudades en manos ucranianas. La razón es la falta de tropas adecuadas, es decir, armadas, motivadas y entrenadas, lo que explicaría el empleo de reservas y el recurso a los bombardeos con los siempre escasos misiles de crucero y, cuando es posible, con artillería. Esta situación es la que explica lo que ya es un secreto en boca de todos: que la ofensiva ucraniana será inminente y que tendrá como objetivo la ciudad de Jersón, a mi juicio con buen criterio. Y es que para Kiev es esta ciudad, llave de Odesa y de la región de Zaporiyia, más importante que el Donbás no solo por razones estratégicas, sino políticas, pues en esta zona la población prorrusa es menos numerosa y, en caso de negociaciones de paz, es más probable que, al contrario que las zonas perdidas del Este y el Sur, Ucrania pueda mantener su control.
Un general italiano apunta a un futuro de Ucrania semejante al de Corea, es decir, a un país dividido por largo tiempo. Una retirada rusa del Donbás, al día de hoy, solo la contemplan Volodomir Zelenski y otros nacionalistas irreductibles. Es una posibilidad que cada vez es más real.
Debate acerca del nacionalismo ucraniano, fortalecido a raíz de la invasión rusa. Se señala la existencia de grupos ultranacionalistas, muy próximos a la ideología nazi. La situación política en Ucrania es confusa, en la que el populismo y el nacionalismo son tendencias dominantes. Hay que tener cuidado en no blanquear a la política y a los políticos ucranianos, que distan de ser verdaderamente democráticos, si van a ingresar en la Unión Europea. A Ucrania entre la guerra y su transformación en una democracia homologable, despojada de elementos autoritarios y cleptocráticos, le queda un largo y difícil camino de futuro.
(27 julio, miércoles)
La guerra decididamente ha dividido a la sociedad ucraniana más allá de las diferencias iníciales entre prorrusos y nacionalistas ucranianos. Ahora se añade el rechazo que suscitan los rusófonos de la zona oriental refugiados en Lvov. Las noticias hablan de una integración complicada.
El calor ha conseguido que las concentraciones proucranianas ante la embajada rusa en la calle Velázquez, agitando banderas y con paneles de fotografías, prácticamente hayan desaparecido. Ahora solo unos pocos policías pasean su soledad ante unos pocos manifestantes, que se van turnando, bajo los plátanos de Indias en el límite de El Viso y la Cruz del Rayo.
(28 julio, jueves)
Parece que ha comenzado la anunciada ofensiva ucraniana sobre Jersón. Los puentes sobre el Dniéper cercanos a la ciudad han sido destruidos por un bombardeo, de manera que las fuerzas rusas solo podrán retirarse con barcazas. Los rusos niegan el éxito del bombardeo, pero informaciones y videos domésticos confirman la destrucción de los puentes.
El ataque ucraniano sobre Jersón se realiza tras la llegada de envíos de armamento occidental, imprescindibles para esta operación. Si se lleva a cabo será la maniobra más compleja y arriesgadas de las emprendidas hasta ahora. Exige un considerable número de efectivos y de fuerzas blindadas, de artillería y apoyo aéreo. Todo bajo una coordinación entre armas que es un desafío por su complejidad. Expulsar a los rusos de Jersón sin emplear sus tácticas, es decir, sin destruir la ciudad, va a ser muy complicado. Esta operación es la prueba de fuego para la operatividad de las fuerzas ucranianas y pone en juego la credibilidad de las rusas. El éxito o el fracaso tendrá repercusiones muy importantes, diría que decisivas para la guerra. Mientras, en el Donetsk continúan los combates.
Para que todos los fantasmas estén presentes, el antiguo gran rabino de Moscú alerta del ascenso del antisemitismo en Rusia.
(29 julio, viernes)
La ONU señala que no ve señales de que la guerra en Ucrania vaya a terminar. Una evidencia en la que todos coinciden.
Parece que los mercenarios rusos del Grupo Wagner están desplegados en Ucrania desde el comienzo de la guerra en labores idénticas a las de las fuerzas regulares, lo cual es una novedad que da idea de la importancia de los Wagner y de las carencias de las fuerzas rusas.
Según Kiev, las fuerzas rusas han fracasado en unos ataques locales en el sector de Sloviansk, dirigidos contra Síversk y Bajmut.
(30 julio, sábado)
La operación ucraniana contra Jersón sigue en marcha, aunque con escasa vitalidad a pesar de las carencias que se achacan a las fuerzas rusas. La contraofensiva ucraniana en el sur encaminadas a aislar a las fuerzas rusas, parece que ha cortado el tráfico ferroviario en la región de Jersón.
Decenas de prisioneros de guerra ucranios han muerto este viernes en el ataque a una cárcel en la zona ocupada por los rusos en el Donbás. A pesar de las negativas y de las acusaciones rusas, parece evidente que ha sido bombardeada por las fuerzas de Moscú. Incluso se señala como responsables a los mercenarios de Wagner.
Lo más destacable es la noticia difundida por el Foreign Office según la cual Rusia prepara referéndums para anexionarse las zonas ucranianas ocupadas. Unas consultas cuyo resultado se puede adelantar, que revelan cual es el propósito de Rusia acerca de los territorios conquistados en la guerra: no solo no se contempla su posible retirada, sino su anexión.
A última hora de hoy, Zelenski ha anunciado una evacuación obligatoria en las áreas de Donetsk que Rusia no controla. Es una declaración explícita de que dan por perdida la región. La verdad es que a pesar de todos los análisis acerca de la actuación de Rusia en la guerra, que la dejan malparada, el mapa de la zona ocupada por Moscú, bien que poco a poco, no ha dejado de crecer en los tres últimos meses.
Creo que mañana será un día complicado. Madrid, desierto. El calor y la luz acentúan la soledad de la ciudad y la hacen irreal.
(31 julio, domingo)
Los bombardeos rusos sobre las ciudades ucranianas han dejado de ser noticia. Habitualmente cualquier urbe de Ucrania oriental es objetivo de los misiles de crucero rusos. Járkov y Mikolayiv son las preferidas por Moscú.
En un reportaje sobre las posiciones ucranianas en el frente de Jersón se ha podido ver a unos soldados junto a una ametralladora Maxim 1910, con su característico escudo protector y sus ruedas, emplazada frente al enemigo. Es el conocido modelo empleado por el ejército ruso en la Primera Guerra Mundial, luego por el Ejército Popular en la Guerra Civil y por los soviéticos en la Segunda Guerra Mundial. Es evidente que el armamento, si funciona, se emplea a pesar de su antigüedad, pero no es menos evidente la falta de medios y suministros de las fuerzas ucranianas para tener que acudir a modelos de más de un siglo, que son de museo.
AGOSTO
(1 agosto, lunes)
Decepcionante artículo de un diputado, Pau Marí-Klose, que titula su texto publicado en El País «Ucrania, un país de Europa», dando a entender que esto era indudable y que nos iba a dar las razones de ello y de por qué no lo era Rusia. Esperanza fallida, pues todo se reduce a la pertenencia o no a la Unión Europea, cuando la europeidad es mucho más. ¿Qué son Suiza Noruega o Austria? ¿Qué son Serbia o Albania? ¿Y Moldavia? ¿En qué situación está Inglaterra ahora tras el Brexit? Es un título desafortunado, aunque queda claro que Ucrania es parte de Europa, al menos hasta el Dniéper.
La falta de armamento, de municiones y de material de las fuerzas ucranianas es más acusada de lo que parece, pues está impidiendo el ataque contra Jersón. Quizás el anuncio por Zelenski de la ofensiva a pesar de las limitaciones señaladas, obedezca a la intención de obligar a Occidente a incrementar los suministros de material y armamento. No es casual que Kiev haya anunciado que hoy se han recibido cohetes y lanzacohetes de Estados Unidos y Alemania, entre ellos los muy efectivos HIMARS, que parece están contribuyendo a que mejore la situación de sus fuerzas, y los MARS II MLRS, la versión alemana del sistema de cohetes M270 estadounidense. Por si fuera poco, Moscú afirma que ha destruido dos lanzaderas de cohetes HIMARS en Járkov. Teniendo en cuenta que estas armas están contadas, es una mala noticia para Ucrania.
Sea como sea, la realidad de las fuerzas ucranianas que trasmite un artículo de Cristian Segura en El País, quien ha realizado una visita al frente de Jersón, es de cierta precariedad frente a una abrumadora superioridad material rusa. Parece que no cree en esa ofensiva. No ya en su éxito, sino siquiera en que llegue a ser una realidad. Desde luego es corresponsal de experiencia y de análisis de mucho interés.
Según Gran Bretaña, ayer y hoy las fuerzas rusas han avanzado en el Donetsk. Poco a poco, el Donbás en su totalidad va cayendo en manos de Moscú. Además, según fuente británicas, se están trasladando fuerzas rusas del frente del Este al del Sur, es decir, al sector de Jersón.
España entera está, en términos de los años cuarenta, bajo una ola de calor pertinaz. Tanto que llega a Francia y a Inglaterra. Nunca había visto este calor tan intenso y sobre todo tan continuado. El cielo parece un espejo pulido que envía rayos ardientes y deslumbrantes. No hay zona que se escape a este calor al que los meteorólogos no le ven fin. Varios conciertos de Luigi Gatti, un compositor interesante de esa impresionante nómina de desconocidos del siglo XVIII, ayudan a pasar la tarde.
(2 agosto, martes)
Un liderazgo fuerte se confirma antes en los momentos de estancamiento que en los adversos, cuando las derrotas pueden ayudar a cerrar filas. Parece que el liderazgo de Volodomir Zelenski, hasta ahora indiscutido, está empezando a tener alguna contestación, Sin duda, la causa es la paralización en la que se encuentra la guerra. Si se llega al invierno en esta situación y a una previsible estabilización del frente, la oposición al gobierno de Zelenski probablemente se incrementará, rompiéndose esa tácita unión nacional. De Rusia en cambio nada se sabe, más allá de especulaciones.
(3 agosto, miércoles)
Ucrania alerta ante una posible contraofensiva rusa en la zona de Jersón, lo que confirmaría el traslado de tropas desde otros frentes. En cualquier caso, el anunciado en exceso ataque ucraniano contra Jersón sigue sin producirse.
Gerard Schroeder, el antiguo canciller alemán y hombre de Putin en Europa junto con Salvini y Orbán, por no seguir, ha asegurado tras una visita a Moscú que el Kremlin quiere una solución negociada al conflicto, como demuestra el acuerdo alcanzado para la exportación de grano ucraniano por el Mar Negro. Es una afirmación de interés, pues las declaraciones de Schroeder, muy cercano a Putin, no deben carecer de fundamento.
Sin embargo, más importante ha sido la reacción ucraniana que ha contestado que sin un alto el fuego y una retirada rusa de los terrenos ocupados, incluida Crimea, no hay negociación posible. Una apuesta muy alta, pues todo el mundo sabe que Crimea, y muy probablemente la mayor parte del Donbás, son de hecho territorios rusos. Además, una gran parte de la población de estas zonas es decididamente prorrusa. Un juego muy arriesgado el de Kiev este de ir al límite, salvo que sepa cosas que nadie sabe, como tener asegurado algún tipo de apoyo de Occidente para emprender esta recuperación, lo que sería un riesgo pues creo que a Europa, aunque menos a Estados Unidos, lo que le interesa es que la guerra acabe cuanto antes, pues la crisis energética, económica y humanitaria se puede descontrolar. Las guerras convienen que no se enquisten y que los acuerdos sean una posibilidad factible, no declaraciones vaporosas.
Hoy, un bombardeo ruso ha destruido cerca de Radéjiv, en la región de Lvov, un depósito de armas enviadas por Polonia, es decir, material antiguo de origen soviético.
La presidenta del Congreso de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, ha viajado oficialmente a Taiwán a pesar de las amenazas de China. Ha desoído toda prudencia y al fin ha visitado la isla. La decisión ha provocado un incremento de la tensión en todo el mundo. China ha desencadenado unas maniobras que son lo más parecido a una amenaza de invasión, que recuerdan las realizadas por Rusia antes del ataque a Ucrania. Moscú se ha apresurado a apoyar a China mientras Zelenski ha intentado evitar el acercamiento entre Pekín y Rusia, pidiendo al presidente Xi Jinping que medie ante Putin para poner fin al conflicto.
(4 agosto, jueves)
Día intenso en el que siguen los efectos de la tensión entre China y Estados Unidos. A muchos se les llena la boca aventurando una guerra inevitable entre las dos potencias.
Kiev insiste en lo que es muy probable: una próxima contraofensiva rusa en la zona de Jersón para tomar el escaso territorio recuperado por los ucranianos. El general ucraniano Oleksi Gromov, insiste en la concentración de fuerzas llevada a cabo por Rusia en las últimas semanas tras el ataque ucraniano. De momento, en el frente Sur los combates alrededor de Zaporiyia se han intensificado.
Los enfrentamientos en el Donbás continúan con ligeros movimientos locales. Mientras, el bombardeo ruso de las ciudades del Este y del sur con misiles Iskander se repiten.
Colea el asunto del bombardeo de la prisión de Olenivka, del que se acusan mutuamente Kiev y Moscú, que causó la muerte de numerosos prisioneros ucranianos. Ninguno de los dos bandos es fiable, pero el asunto tiene características que recuerdan a Bucha y a Katyn. Dicho esto, veremos si se esclarece algún extremo.
Las restricciones de consumo energético en España y en toda Europa, con la subida de la temperatura del aire acondicionado y la bajada de la calefacción el próximo invierno, es una victoria rusa y un arma que tendrá sus efectos dentro de unos meses. Habrá que ver si la opinión pública europea sigue apoyando a Ucrania tras pasar calor y pasando frío. El objetivo de Rusia es llegar en las mejores condiciones al otoño y que este sea el más frio de los últimos años. ¿Será entonces el momento en el que Bielorrusia atacará a Ucrania con el objetivo de tomar Kiev junto con Rusia? No se puede descartar nada, pues sus fuerzas hacen ejercicios cerca de la frontera.
(5 agosto, viernes)
Reunión en Sochi entre Putin y Erdogan. Hay proximidad entre dos personalidades que en el fondo no son muy diferentes.
La situación militar está en un punto muerto a la espera de acontecimientos tanto en Jersón, donde los rusos han concentrado tropas y los ucranianos se han detenido sin duda a causa de sus limitados recursos, como en el Donbás, donde las tropas rusas apenas han progresado. La guerra claramente está a punto de cambiar de fase. Y es que aún hay mucho verano por delante, el estío festivo del que hablaba Julio Caro Baroja, pero también la de la guerra, la de las campañas más intensas desde la Antigüedad.
(6 agosto, sábado)
Hay en Europa quien piensa que la guerra de Ucrania es un conflicto periférico, casi de Oriente Medio, que no tiene por qué afectar a la vida cotidiana. Esperemos que el bombardeo de los rusos sobre la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, en los últimos días no les convenza dramáticamente de lo contrario. De momento, la alarma del Organismo Internacional de la Energía Atómica ante la situación es creciente. Solo faltaría un desastre nuclear como en la cercana Chernóbil.
Muere en un atentado un alto cargo de la administración prorrusa de Jersón. La resistencia ucraniana es una realidad, y en caso de estabilizarse la situación, será un foco de terrorismo contra la presencia rusa. Lo propio de una lucha contra un invasor que ha ocupado el país, como se ha podido ver en Europa los últimos siglos. Todo sin olvidar la existencia de una nada despreciable población prorrusa que también e tendrá algo que decir.
El Servicio de Seguridad Estatal de Ucrania ha detenido a dos hombres a los que acusa de ser espías rusos encargados de identificar objetivos en Mikolayiv para los bombardeos. Como era previsible, debe existir una importante quinta columna prorrusa en todo el país, especialmente en la Ucrania más oriental.
(7 agosto, domingo)
Actividad en todos los frentes. Las localidades de Gai y Gremiachn, en la región de Chernihiv, al norte de Kiev, han recibido fuego de artillería. No se especifica desde que posiciones se ha producido el bombardeo. Hay que recordar que las fuerzas rusas se retiraron de sus posiciones en esa zona hace semanas, así que solo puede ser desde territorio ruso o bielorruso. En el Este, en la región de Sumi, también ha habido fuego artillero, al igual que en la línea del frente de Járkov. Sin embargo, las principales operaciones se han llevado a cabo en el Donbás, concretamente en el sector de Sloviansk y Kramatorsk.
El intercambio de acusaciones de ataque a la central nuclear de Zaporiyia continúa, al igual que el riesgo de un accidente que dé lugar a un nuevo Chernóbil.




