Sacer (5)

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Recordemos esta sentencia atribuida a Epicuro: “Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer”. Ante lo desconocido, el que va a morir es otra vez como un niño, bajo la sombra de un Padre anterior al más viejo de los hombres. Aun cansado de vivir, el hombre muere cuando está empezando; todavía despertando, siempre. Esto explica que desde los momentos clave –en las vísperas, en el lapso de la revelación, en la visión del moribundo- la vida sea sentida como un soplo. Recordemos I Cor. 7, 29: “el tiempo es breve”. La contracción del tiempo, una recapitulación vertiginosa que relaciona cada instante inmediatamente con Dios –unmittelbar zu Gott, dice Benjamin-, es la situación mesiánica por excelencia, el único tiempo real. 

 

 

Ignacio Castro Rey es doctor en filosofía y reside en Madrid, donde ejerce de ensayista, crítico y profesor. Siguiendo una línea de sombra que va de Nietzsche a Agamben, de Baudrillard a Sokurov, Castro escribe en distintos medios sobre filosofía, cine, política y arte contemporáneo. Ha pronunciado conferencias en el Estado y en diversas universidades extranjeras. Como gestor cultural ha dirigido cursos en numerosas instituciones, con la publicación posterior de siete volúmenes colectivos. Entre sus libros últimos cabe destacar: Votos de riqueza (Madrid, 2007), Roxe de Sebes (A Coruña, 2011) y La depresión informativa del sujeto (Buenos Aires, 2011), Roxe de sebes (Fronterad, 2016), Ética del desorden (Pretextos, 2017). Acaba de publicar Sociedad y barbarie, un ensayo sobre los límites de la antropología en Marx.