Salvar al soldado Rajoy

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Como en la película de Spielberg, el Estado Mayor del PP ha decidido poner todos los medios para salvar al último hermano vivo de una familia después del desembarco de Normandía que ha supuesto las elecciones...

 

Como en la película de Spielberg, el Estado Mayor del PP ha decidido poner todos los medios para salvar al último hermano vivo de una familia después del desembarco de Normandía que han supuesto las elecciones. Pero ha surgido el disenso en la unidad encargada de su rescate y, mientras se camina en su busca, los miembros se preguntan entre ruinas y amplias llanuras castellanas por qué han de ponerse en peligro sus propias vidas por una sola. Rajoy se encuentra combatiendo en Francia ajeno al ruido de su protagonismo y así han transcurrido cuatro años en España, que ha sabido todo este tiempo  de su presidente en diferido. La sensación es que no es desde Francia sino desde el espacio desde donde se emitían las transmisiones de un Mariano que parecía hablar flotando en gravedad cero al tiempo que trataba de vender al pueblo sin éxito la recuperación económica como si fuera la imagen vistosa de un astronauta comiendo gelatina al vuelo. La nave del presidente la dirige Sáenz de Santamaría en Madrid, que hoy es como Houston donde verdaderamente tienen un problema. Herrera le dice a su jefe que se mire al espejo y claro, eso es difícil ya sea estando en órbita o en plena guerra por una campiña extranjera. Parece ser que al final lo han encontrado, pero el soldado Rajoy no se quiere marchar como el soldado Ryan, y esto puede acabar como en el puente de Ramelle, con todos muertos por decidir quedarse a defenderlo, y además sin aviones Mustang que vengan a destruir en el último momento los tanques Tiger o la superioridad moral de Pablo Iglesias y sus aliados que avanza como la blitzkrieg, que diría Barcina, a la que los actuales dirigentes pusieron una alfombra roja de vergüenza. Uno está viendo a un anciano Rajoy acudir emocionado y tembloroso al cementerio español de Colleville Sur Mer y ante la tumba del PP preguntarle a su esposa, entre lágrimas, si ha sido un buen hombre, digno del sacrificio de todos esos compañeros.