Setecientos años entre el infierno y el paraíso

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¿Es eso una eternidad? La respuesta sigue estando en La divina comedia, un libro al que conviene llegar en algún momento de la existencia, salvo que se quiera pasar por la vida sin conciencia de lo que el ser humano es capaz de concebir. A Dante dedica la Biblioteca Nacional de España una exposición subtitulada precisamente así: 700 años entre infierno y paraíso. Y en su invitación a no perdérsela, apuntan: “Con ocasión del séptimo centenario de la muerte del poeta, la Biblioteca Nacional de España expone diez manuscritos de la obra más importante de Dante Alighieri (1265-1321): la Divina Comedia, un relato de viaje al más allá cristiano estructurado en tres etapas principales, a través de los reinos de infierno, purgatorio y paraíso. Estas obras, que se remontan a los siglos XIV y XV, documentan la extraordinaria historia textual, interpretativa y figurativa del poema medieval más leído y conocido en todo el mundo. En la exposición también se pueden ver grabados e incunables, pertenecientes a los fondos de la BNE”. Y algunos párrafos más abajo, quien redacta tratando de persuadir y seducir añade: “El texto poético de la Comedia es difícil, lleno de referencias estilísticas a campos literarios y documentales dispares: en la filigrana de los versos de una lengua literaria italiana que el propio Dante, en buena medida, inventa y experimenta, el lector debe encontrar una serie de modelos y sugerencias: de la omnipresente cita o alusión bíblica (según el texto de la vulgata latina de Jerónimo) a la poesía épica de Virgilio y Lucano, de la doctrina filosófica de Aristóteles a la teología de Alberto Magno y Tomás de Aquino, de los poemas sicilianos y provenzales a aquellos de su tierra, en suma, todo lo que fuera posible leer en Italia en la segunda mitad del siglo XIII se convierte en Dante en un alimento nutritivo y fuente de reelaboración original. Dado que el mensaje literario aporta elementos históricos, éticos, políticos y teológicos, desde el inicio de su circulación el texto de la Comedia se percibió como necesitado de una integración explicativa, un instrumento secundario capaz de esclarecer la concentración de referencias y hacer luz sobre los pasajes oscuros del texto. En otras palabras, desde que la Comedia comenzó su andadura entre los lectores, la mayoría de ellos percibió la necesidad de un comentario sistemático de ayuda a la comprensión. Los manuscritos de los fondos de la BNE documentan precisamente esta exigencia de explicación, a través de comentarios, notas y glosas añadidas en los márgenes. La mayoría de ellas es en latín; pero en el manuscrito MSS 10186, a lado de la columna del texto poético original, se añade otro, con la versión castellana de Enrique de Villena (1384-1434), que fue la primera traducción del poema italiano a otro idioma vernáculo, realizada en los años 1427-1428. En ese mismo manuscrito también intervino la mano del Marqués de Santillana (1398-1458), apasionado lector de Dante, al que se inspiró a la hora de componer El infierno de los enamorados. La exposición permite entonces a los visitantes y lectores de la BNE descubrir la riqueza de un grupo de códices de origen italiano o castellano perfectamente integrados en la historia cultural, lingüística, filológica y figurativa de la España medieval. Algunos manuscritos sólo contienen “comentarios perpetuos” al poema, en latín o castellano (MSS 365836831019610207 y 10208), pero otros transmiten el texto poético acompañado por un importante aparato de imágenes. En paralelo al comentario exegético textual, de hecho, también se desarrolló otro, propio de los códigos de comunicación del libro manuscrito medieval, es decir, el figurativo. Fue un fenómeno bastante natural que un libro tan rico en personajes y diferentes situaciones narrativas como la Comedia se prestara a la traducción pictórica. Dentro de la tradición iconográfica sobre la Comedia, es preciso hablar de ilustración, que concierne a los manuscritos y libros ilustrados, o aquellos conjuntos que establecen una relación dialógica constante con el texto, es decir, la narración del viaje. Una segunda tipología figurativa es la visualización, que identifica la creación de grupos de imágenes autónomas y por tanto de ciclos figurativos en los que el texto poético original permanece involucrado sólo a nivel de la memoria lectora. Finalmente, a partir del siglo XV se desarrollaron formas intermedias de ilustración y visualización, para las cuales tablas y dibujos que habían nacido inicialmente como entidades autónomas, luego pasaron a formar parte de libros ilustrados. Los fondos de la BNE presentan ejemplos de las tres tipologías figurativas, empezando con la ilustración de los manuscritos más antiguos, como los MSS VITR 23/3 (que se remonta a los años 1325-1350), VITR 23/2 (que contiene tres magníficas pinturas de los tres reinos) y por último 10157 (cuyos dibujos, además de representar los momentos del viaje al inframundo, también intentan expresar conceptos y metáforas de la poesía de Dante)”. Ah, el comisario de la muestra es Michele Curnis.

Dónde: Biblioteca Nacional de España, Madrid

Cuándo: Hasta el 1 de octubre

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