Sin manual de estilo

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En las ramas de la higuera cuelga el año puesto a secar, mareado por el viento terral que nos hincha ya las velas y las almas: Hoy gira el mundo lleno de promesas, lleno como el poeta que coge aire para lucir ante la amada su elocuencia, para sumarse a las voces del campo en el verano temprano, dar posada al tiempo peregrino, cruzar el puente de la muerte y asombrarse ante el milagro que es poder contarlo, uniendo orillas con la cadena hablada. Rota la heredada linealidad de páginas bien conocidas, por el debido margen desfila con megáfono un nuevo léxico extremo y afilado, arma verbal de ironía y desprecio: Se confunden el elogio y el insulto, todo tiempo será peor, solo queremos oír la última palabra. Pero no hay más temas que el amor y la muerte, la naturaleza, el paso del tiempo y la palabra, cinco dedos en la mano de Dios y de los hombres para acordar los pactos y la oportunidad de extraviarlos junto con el manual de estilo.