Somos americanos

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Mi sobrina, que tiene dieciséis años, me dice que nunca hacemos nada como tío y sobrina, y que es una lástima, porque eso nos uniría más. Lo dice de cachondeo, claro, pero eso no es lo importante (ella siempre está de cachondeo, lo cual es muy sano). Lo importante es que mi sobrina ya es americana. Creo que los de su generación son ya todos americanos. Están acostumbrados a celebrar Halloween, su realidad está hecha de modas americanas, música americana, series americanas, comidas americanas. A mi sobrina le preocupa «ser popular», por ejemplo, exactamente igual que a los adolescentes americanos de las series. Su realidad está hecha también de valores americanos, vaciles americanos, tonterías americanas y hábitos de relacionarse americanos.

 

Nada de esto me parece mal. Estados Unidos es un gran país. El problema es que España no es realmente Estados Unidos. ¿Qué sucederá cuando esta generación de americanos terminen sus estudios y salgan a buscar trabajo? ¿Con qué se encontrarán? Ciertamente no con Estados Unidos. ¿Qué sucederá cuando su realidad, hecha de cibertantasías y telefantasías americanas, choque con la realidad drásticamente no americana que nos rodea?

 

Hay una moda americana que aquí nunca se imita. Esa que tiene que ver con lo sueños, con tener un sueño, con hacer realidad el sueño de cada uno. Sabiamente, porque no es este un país para tener sueños. A no ser el sueño español, claro está, que consiste en ser funcionario y tener una plaza fija. Y no hay nada menos americano que desear tener una plaza fija.

Madrid, 1961. Escritor. Estudió Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid y piano en el conservatorio. Fue pianista de jazz y profesor de español. Vivió en Nueva York durante unos cuantos años y en la actualidad reside en Madrid con su mujer y sus dos hijos. Es autor de las novelas La música del mundo, El mundo en la Era de Varick, La sombra del pajaro lira, El parque prohibido y Memorias de un hombre de madera y del libro de cuentos El perfume del cardamomo. Ganó el premio Bartolomé March por su labor como crítico literario. Ha sido además crítico de música clásica del diario ABC, en cuyo suplemento cultural escribe desde hace varios años su columna Comunicados de la tortuga celeste. Su ópera Dulcinea se estrenó en el Teatro Real en 2006. Acaba de terminar una novela titulada La lluvia de los inocentes.

5 COMENTARIOS

  1. Tened cuidado. ¡Vive la

    Tened cuidado. ¡Vive la América española!

    Hay mil cachorros sueltos del León Español.

    Se necesitaría, Roosevelt, ser por Dios mismo,

    el Riflero terrible y el fuerte Cazador,

    para poder tenernos en vuestras férreas garras.

    Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

  2. El comentario de doctor J
    El comentario de doctor J tiene la virtud de recordarnos la figura de Rubén Darío. Ha habido innumerables extranjeros que nos han admirado: Bernhard, Rilke, Debussy, Ravel, Potocki, Capote, Graves, Hemingway, Picasso (je, je), Satie, Indro Montanelli. Me pregunto a qué pueda deberse el constante menosprecio que la izquierda española dedica en la actualidad a España. En cuanto viajas un poco te das cuenta de que hay muchísimas cosas estupendas aquí, sin perjuicio de que quede mucho por hacer, como en casi todas partes.

    Propuesta para Andrés Ibáñez: ¿No sería posible reconstruir un patriotismo español moderno y sin complejos en la izquierda? Si César Vallejo, Neruda, Alberti, Miguel Hernández, Gabriel Celaya o Blas de Otero levantaran la cabeza abominarían de la mayor parte de la izquierda española actual a causa de su odio antiespañol. Me parece una tarea que, por difícil, es interesantísima.

    • Usted perdone pero me gustaba

      Usted perdone pero me gustaba más la versión de ayer. Gracias

    • ¿Para qué necesitamos un

      ¿Para qué necesitamos un patriotismo de ninguna clase? ¿Cómo puede un patriotismo ser moderno? Creo que hay una serie de conceptos  o de palabras que van quedando anticuados, términos como «sobretodo», «chabacano», «alcancía»… Términos, en fin, como «hombría», «una mujer decente», «patriotismo»…

      • Por eso he dicho la palabra
        Por eso he dicho la palabra «moderno». Está anticuado el patriotismo clásico, el patrioterismo, pero el patriotismo no veo por qué había de estar anticuado. No se trata de creer que uno es mejor por el hecho accidental de haber nacido en un sitio. Se trata de no menospreciar lo propio, que es lo que hacemos aquí. Enlaza esto directamente con un artículo tuyo sobre qué escriben los novelistas españoles actuales.

        Me gusta la famosa frase de Kennedy: No te preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país. En la actualidad (casi) toda la Izquierda se avergüenza de ser española. A mi entender no hay motivos para ello.

        Por poner un ejemplo: La colonización de ingleses, belgas y portugueses fue para las colonias mucho más dañina que la española. Sin embargo sólo en España se abomina de la colonización. ¿No habría que revisar adecuadamente esta actitud?

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