Sound City

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¿Qué podemos hacer cuando un músico no sabe tocar?

Darle dos baquetas, ponerlo al fondo y llamarle batería.

 

Pues como este, hay un montón de chistes que explotan la fama de tarugos que tienen los bateristas, pero no es verdad que lo sean. Al menos Dave Grohl no lo es. Es más, yo diría que el baterista de Nirvana es un romántico.

 

Gracias a él, esta semana he aprendido mucho sobre la historia de la música, sobre la era predigital, sobre cómo las cosas cambian aunque no queramos, sobre el momento mágico de la creación artística.

 

Dave entró por primera vez en “Sound City”, los estudios de sonido del valle de San Fernando, en California, y vio la consola analógica Neve 8028 en 1991. Entonces era el baterista de Nirvana y, cuando salieron de allí, debajo del brazo llevaban el mítico disco “Nevermind” que los catapultó al éxito mundial.

 

Muchos opinarán que Dave Grohl es un antiguo, pero lo que verdaderamente es, es un apasionado de la grabación analógica porque implica una manera de hacer música que prácticamente ha desaparecido. La tecnología analógica facilitaba un contacto personal que la tecnología digital puede evitar. Y realmente es de esto de lo que trata el documental ideado y producido por él, titulado “Sound city”.

 

Allí nació Fleetwood Mac en 1975 cuando grabaron su disco homónimo. Tom Petty and The Heartbreakers grabaron allí el álbum “Damn the Torpedoes”, Neil Young “After the gold rush”… Johnny Cash, Guns N’ Roses, Red Hot Chili Peppers… Todos ellos fueron buscando un sonido especial que sólo allí se producía.

 

Aquellos estudios no tenían jacuzzi para relajarse, ni unas maravillosas vistas a unos acantilados. No estaban bien decorados. Ni siquiera eran bonitos, pero algo mágico ocurría entre esas cuatro paredes.

 

La máquina, una Consola Neve 8028, y el hombre, Joe Gottfried, romántico fundador y alma de “Sound City”, se unieron en un binomio perfecto que produjo algunos de los momentos más brillantes de la historia de la música.

 

Barridos por el tsunami digital, los estudios cerraron en 2011 ante la imposibilidad de mantener su filosofía de grabación analógica. Cuando empecé a ver el documental, pensé que trataría de la historia de aquellos estudios de grabación. De la historia de la Consola Neve 8028; casi un músico más de los que se han juntado allí durante tantos años. Pero es que hablar de eso es como hablar de la historia de la música. De las cosas que siempre cambian. De las que están por venir y de las que dejamos atrás. De las personas que, sin darnos cuenta porque siempre se quedan en la sombra, mueven los resortes para que se den momentos especiales. De esos momentos especiales es realmente de lo que trata este fantástico documental de Dave Grohl que nadie debería perderse.

 

Mike Fleetwood dice en el documental que “hoy en día puedes hacer música solo, pero serás mucho más feliz si lo haces con otros seres humanos. Esto te lo garantizo”. Y Tom Petty piensa que “la música no debería ser algo perfecto. Se trata de gente relacionándose entre sí y haciendo algo que viene del alma”. Dave Grohl quiere sacar a los músicos de detrás de sus ordenadores y volver a meterlos en un espacio a tocar juntos. Espacios como “Sound City”, donde “se juntaron personas que hicieron cosas que inspiraron a millones de fans”.

 

Hasta hace dos días, el documental estaba íntegro en YouTube, pero ya lo han retirado. Si me prometéis buscarlo y disfrutarlo, yo os prometo no volver a contar un chiste de bateristas.

 

@Estivigon

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.