
Soy alto.
Y como alto que soy,
no me puedo encoger.
No me puedo agachar en el asiento.
Tú,
sentado detrás de mí,
piensas que todo se soluciona con decirme:
“Perdona, ¿te puedes agachar?”
No,
no me puedo agachar.
¿Cuánto dura la obra,
cuánto dura la peli?
¿Dos horas?
¿Qué te parece si me quedo hecho un ovillo dos horas
para que tú veas la función sin cabezas delante?
¿O me saco tres o cuatro vértebras
para no sobresalir por encima del respaldo?
Pues no.
Tengo las vértebras que tengo.
Creo que eso te he dicho.
‘Tengo las vértebras que tengo.’
No,
no me puedo agachar.
No me puedo encoger.
Estoy harto de molestar en los teatros y en los cines.
Me he pasado la vida molestando.
¿Crees que me gusta ir por la vida molestando?
He oído de todo detrás de mí:
comentarios por lo bajo,
comentarios a plena voz,
peticiones imposibles.
‘Asqueroso’ me ha llamado la que iba contigo.
Si me pides que cambie el asiento con mi acompañante,
hecho,
eso es fácil.
Si me pides que me mueva menos para ver la peli entre mi cabeza y la de mi acompañante,
lo puedo intentar.
Pero si me pides que me agache te voy a soltar cualquier impertinencia.
Idiota.
Yo no elegí ser alto.
No elegí molestar siempre en cada teatro al que voy.
En cada cine al que voy.
Si alguien usa el móvil,
le puedes pedir que lo apague porque te molesta.
Si alguien tiene un moño,
le puedes pedir que se lo quite porque no te deja ver.
Si alguien lleva un sombrero,
le puedes pedir que se lo quite.
Si alguien lleva las gafas sobre la cabeza,
le puedes pedir que se las cuelgue del cuello de la camisa.
Si alguien habla,
le puedes pedir que se calle porque te distrae.
Si alguien es alto,
¿le puedes pedir que se encoja?
Pues no,
no le puedes pedir que se encoja.
No le puedes pedir que se agache.
No le puedes pedir que decrezca.
No puedes pedir imposibles.
Soy alto.
No decrezco cuando a ti te molesta mi cabeza.
‘Asqueroso’ me ha llamado la que iba contigo
porque te he dicho que tengo las vértebras una encima de otra,
o algo así.
Ya ni sé lo que te he dicho.
No,
no puedo encogerme.
No puedo meterme en ningún sitio cuando estoy sentado en mi asiento.
Si soy así de alto,
pues soy así de alto.
No estoy fingiendo.
No estoy molestando a propósito.
Es que soy alto.
Recuerdo una vez que una exministra de Cultura,
refiriéndose a mi cabeza,
dijo:
“Es que ocupa todo el escenario.”
Fue en la Abadía.
¿Para que yo lo oyera?
Seguramente no.
Pero lo oí.
¿Disfruto la función sabiendo que estoy molestando a la de detrás?
Pues no mucho.
¿Disfruto la función cuando la exministra de cultura dice,
justo en el oscuro antes de comenzar la función,
que mi cabeza ocupa todo el escenario?
Pues definitivamente no.
¿No tenemos derecho los altos a ir al teatro?

Además de ser alto,
tengo las piernas largas.
Y por eso no estoy cómodo en las butacas de muchos teatros.
No me caben las piernas.
Se me quedan las rodillas incrustadas en el respaldo de delante
y ya no me puedo mover durante toda la función.
Eso me pasa en muchos teatros a los que voy a menudo
y en los que me gusta lo que programan.
Pero con las rodillas incrustadas en el respaldo de delante
no disfruto de lo que veo.
Y si no se me incrustan las rodillas,
porque el respaldo es bajo,
a veces no puedo estirar ni un poquito las piernas
porque la fila de delante está muy pegada.
Me he llegado a salir porque estaba muy incómodo.
No me puedo sentar en esos asientos.
En esos teatros,
si no estoy en pasillo o primera fila,
tengo que esperar a que entren todos
para sentarme en un sitio donde quepa.
Mirador.
Teatro del Barrio.
Sala Verde.
Sala Negra.
Nave 10.
Nave 11.
Conde Duque.
La pequeña del Español.
La de arriba de la Abadía.
Cuarta Pared.
Y muchos más.
No quepo.
No construyen teatros para altos.
No se trata de salas hechas en épocas en que la gente era más bajita.
No.
Son teatros de reciente creación.
Para gente baja.
En alguno de esos teatros,
los que allí trabajan ya conocen mi altura
y tratan de facilitarme la experiencia.
¡Gracias!
Sí, soy alto.
Lo siento.
Yo no elegí ser alto.
Tampoco elegí este asiento.
Si puedo elegir asiento,
elijo algo menos frontal,
más lateral,
para molestar menos.
Y elijo pasillo para asegurarme de tener alguna escapatoria para mis piernas largas.
@nico_guau





