Suena Lollipop

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Uno casi cuenta los días para ver a Iglesias (y a Errejón paralizando a los diputados con su núcleo irradiador: esos marcianos de Mars Attacks desintegrando con sus rayos a los padres de la patria) en el Congreso...

 

Uno casi cuenta los días para ver a Iglesias (y a Errejón paralizando a los diputados con su núcleo irradiador: esos marcianos de Mars Attacks desintegrando con sus rayos a los padres de la patria) en el Congreso. Recién estrenada la canícula cantan las cigarras y hasta se aguza el oído para ver si ellas también se han hecho de Podemos o acaso son ciudadanas. Los Plenos ya no serán lo mismo. Uno está acostumbrado a algún que otro duelo al sol sobreactuado, pero sobre todo a esas miraditas clásicas de suficiencia de una bancada a otra. Se tiene la impresión de que sentarse en un escaño da el mismo regusto que sentía el Teddy de ‘Cuenta conmigo’ mofándose del perro “asesino”, Chopper, por detrás de la verja donde uno puede decir: “Bésame el culo, Chopito” sin que corra riesgo su integridad, ni siquiera su reputación. Se siente como si este verano fuera el último de la infancia y sólo quedase salir a buscar a Ray Brower, el niño muerto, y sacar todos los recuerdos de lo que se fue para no olvidarlos jamás. Hoy Snchz y Rajoy, mientras sonaba Lollipop, caminaban por las vías del tren con sus macutos de excursión preguntándose el uno a otro, haciendo equilibrios de raíl a raíl, si Súper Ratón ganaría a Supermán, a lo que venían a responderse que Súper Ratón es un dibujo animado y Supermán es un tío cachas, y que un dibujo animado no pega a un tío cachas. En este plan discurren las sesiones de control desde hace más de tres décadas que es el verano que se acaba. “Esto sí que es pasarlo bien” debe de decirse el bipartidismo como si estuvieran apurando el bote de mantequilla de cacahuete antes de seguir su camino. Será llegar al río donde se encuentra el cadáver, y en él hallar una remoción del parlamentarismo, al que también han llegado ya Ace y su pandilla montados en sus coches y habiendo jugado por el camino a batear buzones de correos. Uno ya está viendo en las sesiones de la próxima legislatura recriminarse a cuatro bandas éstas y otras travesuras de la juventud, pero sobre todo poniéndole verdaderos argumentos al debate ciudadano para averiguar, por ejemplo, qué es Goofy si Mickey es un ratón, Donald es un pato y Pluto es un perro.