Tamerlán y monocotiledóneas

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En internet se puede aprender de todo menos la forma de aprender en internet. Sobre esto escribía Umberto Eco en 2007 en un artículo para el diario La Nación, donde, ante el cuestionamiento del papel de los docentes en medio de la sobreabundancia informativa de la Red, el escritor italiano reivindicaba la capacidad del profesor para enseñar a buscar, filtrar, seleccionar y aceptar o rechazar toda esa información, es decir, a ejercer el sutil arte de decidir qué vale la pena recordar y qué no

 

El mundo de la educación está cada vez más revuelto por la forma en que las nuevas tecnologías han transformando el acceso al conocimiento. Los cambios están siendo rápidos e intensos. En un entorno global e hiperconectado, regido por el acceso instantáneo y ubicuo, el aula desaparece como espacio único de aprendizaje, el profesor se convierte en facilitador de experiencias y el alumno en prosumidor de información, es decir consumidor y productor a la vez. El comisariado es hoy una eficaz herramienta pedagógica, y parece estar demostrado que, a partir de los 10 años de edad, mantener un blog -aunque sólo funcione como mero agregador- mejora tremendamente la relación del niño con su aprendizaje. De eso y muchísimo más se ha estado hablando estas últimas semanas en EducaRed 2011, un evento -virtual y presencial- que ha generado un montón de contenidos sorprendentes sobre innovación educativa, disponibles ya en su web. Si les interesa el tema, no dejen de echarle un vistazo. Al final va a llevar razón Arianna Huffington con eso de que comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente.