Todo está oscuro

2
226

 

 

 

No regresamos nunca

al lugar del crimen

hemos crecido

con la culpa

y con el olvido

nos hemos bañado

en ríos infectos

hemos bebido

aguas templadas

hemos remado corriente arriba

nos hemos puesto melancólicos

hemos pensado que los trenes

iban a llevarnos a los sueños

y el resultado es este envés

de la trama

en una calle oscura de Bukavu

perseguido por una sombra

en la estación de Mérida

donde griegos y romanos

se dan la mano

por encima de los cadáveres

los nuestros y los suyos

los de Celan y los de quienes

no hemos sabido apurar

nuestro vaso de leche agria

bajo un cielo que fue cobalto

y ahora es negro

como la antracita

la conciencia

el final de la canción

que habíamos compuesto

como epitafio

para salir de este envite

como en una chalupa

coronada de grímpolas

y gallardetes.

 

 

 

Foto: Corina Arranz

2 COMENTARIOS

  1. Es la estación de trenes de
    Es la estación de trenes de Mérida, y al fondo, el acueducto romano de ‘Los Milagros’. Es Emérita Augusta donde aún se erigen los esplendores del pasado. Firma: una emérita – emeritense.

    • Las fotografías abren brechas
      Las fotografías abren brechas insospechadas, asociaciones que uno no siempre reconoce en la vigilia. Una frase de Robert Walser citada por Enrique Vila-Matas, la noche que cierra una puerta y abre una trampilla, ese «todo estaba oscuro» que pasó al presente, y el error de querer explicar un poema. Pero así es, la estación de Mérida, el acueducto romano, y el recuerdo de una voz que me perseguía en Bukavu y a la que opté por no prestar atención cuando regresaba a la residencia de los Padres Blancos, donde me esperaba mi amigo Aurelio Sanjuán…

Comments are closed.