Todo medio debería tener podcasts (y no parecerse a la radio)

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Los podcasts están de moda.

 

Más de la mitad de la población de Estados Unidos ha escuchado un podcast alguna vez, según un reciente estudio.

 

Es más, un tercio de la población estadounidense afirma haber escuchado un podcast en el último mes, dato que podría indicar que se esté convirtiéndo en un hábito.

 

Medios como El País, ABC, New York Times, Quartz, The Economist, Slate, o The Guardian, entre otros, ya tienen sus propios programas de radio de ‘consumo bajo demanda’.

 

Netflix, Spotify, Youtube y la piratería marcaron la tendencia:

 

“No quiero verlo/escucharlo cuando toca, sino cuando quiero”.

 

Y los podcasts son parte de este movimiento:

 

Yo quiero escuchar a Alsina, pero no me voy a levantar a las 7 de la mañana. Prefiero escucharlo en el gimnasio por la tarde.

 

Todo medio debería—en mi modesta opinión—tener un podcast y crear contenido específico para este formato.

 

¿Por qué?

 

(1) Crea una relación más estrecha con la audiencia/cliente, da más sensación de comunidad (2) Estás presente en actividades en las que no se puede estar (a) leyendo o (b) viendo una pantalla (3) Es un segmento en crecimiento, como hemos visto, (4) Puede ser monetizado o servir para monetizarlo de alguna manera y (5) Segmentamos contenidos en función del interés del oyente.

 

Pero no vale con hacer un refrito de unas cuantas entrevistas, mezclarlas, editarlas, subirlas a internet y ciao. Eso no es un podcast.

 

Hay que hacer un producto (sí, un producto) de calidad que enganche al oyente.

 

Nunca olvidemos a McLuhan, sí, aquello de que ‘el medio es el mensaje’.

 

Al igual que Youtube no es televisión, un podcast no es un programa de radio.

 

Y, en mi opinión, la fuerza de los podcasts radica en ‘contar bien una historia’.

 

Es más parecido a la ‘radio teatro’ antigua, con efectos sonoros y giros de guion para mantenerte constantemente atento. Al menos así son los que a mi me enganchan.

 

Esas cualidades son las que vimos en ABC para hacer ‘Caravana: Los Sonidos del Éxodo’, un podcast de 10 minutos en el que Diego Moreno y un servidor tratamos de transmitir las sensaciones que se vivían dentro de aquella masiva caravana de inmigrantes que recorrió México en noviembre de 2018.

 

Las cualidades del podcast para mezclar de testimonios de inmigrantes, sonidos relacionados con la caravana y efectos sonoros, sumado a la narración de dos periodistas (uno en terreno, el otro en un estudio), fueron los motivos por los que elegimos este medio para intentar contar el drama que viven miles de centroamericanos.

 

Soy un enamorado de la radio y de los podcasts, la verdad. Y precisamente los que más me gustan son los que menos se parecen a programas de radio tradicionales.

 

Me encanta, por ejemplo, La Tortulia un programa de Historia hilarante que hacen dos uruguayos. En él cuentan detalladamente historias de la Historia con un toque de humor que mezclan constantemente con cultura pop. Y los programas son de más de 1 hora de duración.

 

Recomiendo estas 6 horazas sobre la primera vuelta alrededor del mundo, expedición Magallanes-El Cano.

 

Y es que ahora tienen una saga en el que comparan cada uno de los emperadores romanos en la ‘Vida de los doce césares’ de Suetonio, con un villano de Batman. Así, comparan a Calígula con el Joker o a Claudio con Enigma; una forma entretenida y divertida de aprender historia.

 

Y es que tener un programa de 24 horas a día de hoy hablando de Alejandro Magno sería imposible. ¿Cómo logras mantener una audiencia con esas duraciones? Simple, contando bien una historia.

 

Los podcasts de Revista 5W también me encantan.

 

Su formato de 5W—quien, donde, cuando, qué y por qué—permite dividir y dar ritmo a programas de también de 1 hora. Una parte es una tertulia para explicar los porqués, luego invitan a alguien para hablar de un personaje, después cuenta algo sobre un lugar determinado.

 

Creo que es otro buen ejemplo de como hacer un podcast.

 

Porque, en este caso, mucho de los contenidos en la revista son para suscriptores, pero los podcasts son abiertos. Y, en mi caso, escuchar los podcasts de 5W me ha generado un interés que me ha hecho plantearme el suscribirme a la revista, cosa que antes no valoraba.

 

Y en inglés también hay buenos ejemplos.

 

Slate ha sacado varios episodios de dos temporadas. Una sobre el Watergate y otra sobre el Impeachment a Bill Clinton.

 

El de Watergate te disecciona todo el caso en 8 episodios (contenido extra para suscriptores) para entender detenidamente cómo ocurrió todo, incluyendo entrevistas con protagonistas que vivieron el Watergate.

 

O The Economist. Por ejemplo: ¿Cómo ha cambiado el movimiento LGBT en los últimos 50 años? Y. para ello, invitan a Armistead Maupin, un afamado escritor de 75 años que es gay y cuenta cómo ha evolucionado este movimiento.

 

Contar esta historia sería imposible en un artículo de The Economist.

 

La profundidad del tema, la historia personal y sus vivencias hace que se preste mucho más a escuchar directamente la voz de Maupin que leer un texto.

 

Sí, me reitero. Todo medio debería tener un podcast (y no parecerse a la radio). 

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