Tontunas lingüísticas e ignorancias semovientas

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Un amigo –de los que saben leer y escribir- me pasa un texto titulado “Contra la tontuna lingüística, un poco de gramática bien explicada”. Su autora se presenta así: “Yo no soy víctima de la LOGSE”, y otras consideraciones que me importan mucho –porque hay mucho que matizar- pero en las que ahora no voy a entrar. Pero a lo que vamos; su aportación en el tema del uso de los participios activos es impecable:

 

“En castellano existen los participios activos como derivado de los
tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es «atacante»;
el de salir es «saliente»; el de cantar es «cantante» y el de existir,
«existente». ¿Cuál es el del verbo ser? Es «ente», que significa «el
que tiene entidad», en definitiva «el que es». Por ello, cuando
queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la
acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación «-nte».

 

Así, al que preside, se le llama «presidente» y nunca «presidenta»,
independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza
la acción.

 

De manera análoga, se dice «capilla ardiente», no «ardienta»; se dice
«estudiante», no «estudianta»; se dice «independiente» y no
«independienta»; «paciente», no «pacienta»; «dirigente», no
dirigenta»; «residente», no «residenta».

 

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres
y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son
«periodistos»), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o
por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por
las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar
patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones
ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

 

Os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la
esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no
«ignorantas semovientas», aunque ocupen carteras ministeriales).

 

Más claro, agua.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.

1 COMENTARIO

  1. Siguiendo tu explicación, del
    Siguiendo tu explicación, del verbo ‘servir’ se diría ‘sirviente’. Sin embargo siempre se ha dicho también ‘sirvienta’ y no he visto que a la gente le haya sentado tan mal.

    De hecho, la DRAE recoge desde hace tiempo el término como:
    sirvienta. (De sirviente).
    1. f. Mujer dedicada al servicio doméstico.

    No olvidemos que la lengua es algo vivo que construimos desde la sociedad.

    Yo también propongo que paséis este mensaje cada vez que alguien os dé este razonamiento para no fomentar el lenguaje inclusivo. Los cambios son difíciles, pero no hay que tenerles miedo. Sobre todo si es para mejorar.

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