Torre Ofelia

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Si un puñado de hojas grandes y flores muertas se introducen en un prisma de metacrilato transparente, de 8 X 7 cms. de lado, y 123,5 cms. de largo, se sientan las bases para que el tiempo lo convierta en una torre de Ofelia. La columna ortogonal -esencialmente transparente- se va tornando salomónica en su interior, según se van secando los materiales orgánicos  que contiene y preserva.  

 

¿Quién dijo que no encierra belleza una naturaleza muerta?

 

El embalsamamiento natural que produce el tiempo, con la liofilización de las plantas al secarse dentro, incorpora otro factor al proceso de la obra: su nueva fragilidad provoca fáciles rupturas y mutilaciones, que permiten seguir evolucionando a esta Torre Ofelia. En la presente entrada, sólo se reproduce uno de sus extremos, para que pueda apreciarse su contenido más nítidamente.