Tres poemas

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una noche de malos pasos y traspiés y tumbos y retumbos en north hollywood avenue

el viejo cascarrabias cabrón me dijo:

un poema, my friend, es una ciudad en guerra

 

Guerra de guerrillas

 

una noche de malos pasos y traspiés y tumbos y retumbos en north hollywood avenue

el viejo cascarrabias cabrón me dijo:

un poema, my friend, es una ciudad en guerra

 

 

a lo cual le respondí, como retándolo a los puños:

la única guerra que conozco es la que entablo conmigo mismo

todas las mañanas

 

 

pierdes tu tiempo, eres todavía joven y algo pendejo, me respondió el viejo cochinetas,

a lo cual añadió, mientras soltaba, ese fue mi cálculo, al menos medio galón de ruidosa y

espumosa y resplandeciente orina en plena noche

de oscuras y aceitosas aceras en north hollywood:

la peor y más nefasta guerra ocurre entre los propios poetas, you buddy

los psicópatas de la matazón de mi lai se quedan cortos:

piensa en cuántos poetas podrían haber sido miembros de la compañía Charlie:

fuego indiscriminado contra aldeanos inocentes:

civiles niñas mujeres puercos perros mascotas

la orden del capitán ernest medina, sancionada por el general william westmoreland

era unívoca, hijo de puta: “disparen a todo lo que se mueva”

pues bien, amigo mío, entre poetas abundan dementes aspirantes a medinas y westmorelands

 

 

okey, respondí, en mi país hay violencia y hoy por hoy el arma al uso es el machete

y ya si nos ponemos heavies, el ak-47, mejor conocido como:

cuerno de chivo

 

 

ya dije que eres todavía joven y pendejo: no seas ingenuo:

naïve, para usar una expresión que les florece como herpes

en los finísimos labios a los colegas poetas, en mi país y el tuyo

el cual por lo visto ofrece esperanzas si un jodido fusil lleva por nombre

«goat-horn»: eso sí es poesía

 

 

sí, contesté, es muy popular el cuerno de chivo en el patio trasero de ustedes

 

 

en lo personal, a la hora de tratar con poetas y poesía, precisó el viejo bardo

mientras extraía una lata fresquita de cerveza de un kooler destartalado,

prefiero recurrir a la navaja dentada

 

 

y eso?

inquirí nada más por por no dejar

 

 

es el arma más perfecta y digna en esta guerra de guerrillas

y también la más auténtica, llamémosle anti-poética:

hiere al entrar y vuelve a lastimar la misma herida al salir:

lo más parecido al camino que tiene que recorrer,

de ida y vuelta, cualquier tipejo como tú y yo en este mundo de ratas

o, díme tú, mexicano, conoces otra forma de vivir?

 

 

El partisano cumple 80 años

 

se trata naturalmente de una noticia que me importa a mí

y, con suerte, a otros seis o siete pelados

 

 

no importa

a quién, acaso a sus dos hijos, pueda importarle que leonard cohen

cumpla 80

80 añotes de andar por el mundo

80 años de apostar el todo por la nada

o vicerversa: es más o menos lo mismo

 

 

80 años de pasar de la poesía a la guitarra con poesía

y vivceversa

80 años vividos entre Montreal, las islas griegas y la mamada

que famosamente le propinó Janis en el ascensor del chelsea hotel

80 años de atestiguar la desaparición de lugares

años durante los cuales, se dice, personas y fortunas se han esfumado

a veces como palabras en el polvo (dónde más?)

otras por efecto de las tranzas aplicadas a mansalva

por una manager hijadeputa que le vació la cuenta de banco

mientras leonard buscaba otra cosa

en un monasterio oculto en las colinas de california

me imagino que esa otra cosa pudo haber sido

otro destello de esa luz, escribió leonard cohen, que se abre paso

entre las grietas de todo cuanto puebla el globo terráqueo

(There is a crack in everything.

That’s how the light gets in.)

 

 

un nuevo álbum, el regreso a Montreal para celebrar esas 80 primaveras

precisamente la ciudad en que el invierno azota en su estado más feroz

(se entiende que le llegaras a las californias, leonard, clima más propicio

para aburrirse lo suficiente como para seguir escribiendo y

componiendo canciones, si no qué más?)

la misma ciudad donde vine al mundo

y en la que crecí, en el mismo barrio judío, calle st. urbain

y aquí aprovecho para anunciar una primicia:

las ocho columnas del templo:

a saber si yo también tendré la suerte de cumplir mis 80, quizás ni mis 70: 60: 50

 

 

lo más normal, y económico para mí, es volver a ciudad donde nací

en entresueños, en los poemas y canciones del cumpleañero en cuestión

 

 

en uno de sus poemas de juventud, leonard cohen dice que ha atentado contra el amor

(quién no? pregunto yo)

da gusto constatar que lo haya dicho un sobreviviente:

yo todavía sigo de cerca mi propia sombra, la vigilo

porque si de algo estoy seguro es que la muy cabroncita

anda a la busca de la mejor forma de atentar contra mí mismo

 

 

Desde el margen de las márgenes

 

hoy me desperté sin despertarme

me levanté de la cama sin levantarme

dizque iba ir a correr 45 minutos

apenas fui capaz de recorrer los 3 o 4 metros hasta la ducha

me duché sin ducharme

por todos los medios intenté que el agua no me tocara

ni siquiera una gota

acabé empapado en mis promesas de siempre

las nunca cumplidas (hay otras?)

sentado a la mesa desayuné sin desayunar

abrí el periódico del día y una fuerza como de 20 trenes de carga

me mandó volando hasta la orilla de la primera plana

decidí entonces que por el resto del día no haría otra cosa

que mantenerme en las orillas:

en las márgenes:

de la página del periódico

del impulso de escribir ese pinche “algo” que todos los días martiriza

de leer los libros aquellos que esperaban ser leídos

del libro collage de la artista karen green

y viuda de david foster wallace

un libro de tono entre confesional y cabreado por el acto suicida del ausente

(I am happy to be alive, you said. I am happy to be home.)

del librillo de panero: esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul

y de cierto verso que me recuerda mi condición de mamífero

perteneciente al vasto reino animal

(Voy como un perro recorriendo el desierto)

del breve ensayo de william gass acerca de las melancolías del azul

(…the most suitable as the color of interior life.)

del libro de poemas en prosa de anthony seidman, motel insomnia

cuyas frases insistían en apartarme, si ello es posible,

de las márgenes que tan bien me estaban sentando esta mañana

(¿Has probado la soledad? Tiene un sabor acre, como una aspirina en la lengua.)

del fervor que nunca he experimentado con las primeas horas de nunca más para siempre

de escuchar por enésima vez, como si fuera la primera, los infinitos bootleg series de Dylan

 

 

y pasó el día entero

completito, al margen del día:

y el resto de la tarde y también las primeras horas de la noche

en que me pregunté acerca de la conducta patológica que mostraba al obstinarme

en mantenerme a las márgenes

en la orilla de la orilla:

hacer cualquier otra cosa me parecía la pobretona aspiración de quien se presenta

muy señor, muy esto y muy aquello

 

 

a punto estaba de completar el círculo

de mantenerme al margen de las márgenes

de mi vida (al menos por un día)

no se diga de la vida de los otros

cuando, acostado en mi cama, me distraje

(ahí vas, de pendejo)

y abrí a la rochefoucauld y leí su reflexión moral n° 200

(La virtud no iría tan lejos si la vanidad no le hiciera compañía)

y el día y la tarde y me temo que lo que resta de la noche

se fueron directo al centro de la mierda

directo a la médula donde todo es viscoso no hay márgenes ni orillas:

nada más mucha vanidad, demasiada virtud y poca compañía

 

 

 

 

Bruno H. Piché es ensayista y narrador. Ha sido editor, periodista, diplomático y promotor cultural. Realizó estudios en la Concordia University de Montreal, El Colegio de México, King’s College de Londres, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM Es autor de los libros Robinson ante el abismo, Noviembre, El taller de no ficción, Los hechos y La mala costumbre de la esperanza. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México desde 2012. Su novela más reciente, 'La mala costumbre de la esperanza', (2018), apareció bajo el sello editorial de Literatura Random House. En 2015 publicó la novela 'Los hechos', acerca de la cual Juan Villoro escribió: “Bruno H. Piché entiende la historia del mundo como una diáspora: datos en fuga que al articularse conectan la vida pública con la esfera privada. Podemos escapar de nosotros mismos pero no de Los hechos, es decir, del flujo incontenible de la historia.”   Vivir en Comala City es un blog sin fronteras temáticas y en la que las sombras y presencias fantasmales remiten al escurridizo entrecruce entre los géneros literarios. En Comala todo es literatura y nada es lo que parece.