Un gran amor de antípodas

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Decir amor es, ya lo dijo Lope de Vega, decir muchas cosas. Pero entre quienes nos enfundamos en la Generación del 27 e hicimos de vivir en los pronombres nuestra sintonía de camino, decir amor es hablar de Pedro Salinas. De su exquisitez y su sensibilidad. Sensibilidad que recoge Aurora Espín Martínez en su cortometraje ‘Un gran amor en las antípodas’.

Un trabajo que aborda la historia de amor que el poeta de La voz a ti debida mantuvo con Katherine Whitmore, hispanista estadounidense, profesora de lengua y literatura españolas. El audiovisual, producido por La Malinche y con una impecable banda sonora de Marcel Bosch, está basado en  el texto que ella misma entregó a la biblioteca de Harvard antes de su muerte. El desvelo a quién se esconde detrás del ‘tú’ que abarca la trilogía más representativa de Salinas: La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento.

Y es que Salinas estaba casado cuando conoció en Madrid a Whitmore, lo que no le impidió embarcarse en el “gran relámpago”. ¿No es el amor acaso una gran tormenta?: ”Fue un beso tan corto, / que duró más que un relámpago, / que un milagro, más”. Una historia de fascinación y embrujo. Y también, como es el amor y como es Salinas, y como fue esa historia de amor, silenciosa, agónica, existencial, deseosa, inevitable.

En definitiva, ‘Un gran amor en las antípodas’ representa lo auténtico, lo sensible; un amor que no es para las mayorías sino solo para aquellos que, como Salinas, sepan disfrutar del instante, del eterno instante. Y por eso hemos querido elegir este trabajo que une lírica y arte, amor y pecado, para festejar, como el amor y la vida, doce años encontrándonos en los huecos de belleza que dejan los silencios con la inmensa minoría.

Siempre, desde que recuerdo, quise ser periodista, así que estudié la licenciatura, másters, y durante varios años ejercí un periodismo “tradicional”. Mucha calle y redacciones que me enseñaron a desenvolverme. Pero la crisis y la necesidad de conciliación, la maternidad, la vida, me llevaron a convertirme en autónoma. Siempre fui una superviviente. Trabajadora, proactiva, curiosa, resolutiva… Y en constante aprendizaje. Sigo siendo periodista, pero casi como forma de vida: una apasionada periodista “buscavidas”.

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