Un judío (de NJ) desvestido

3
180
Philip Roth en su casa de Connecticut. Foto de la revista The New Yorker.

Hace algunas tardes terminé de ver el documental Philip Roth: Unmasked en Amazon. Ayer me di el placer de sacar y volver a poner en el estante de la biblioteca pública la pesada biografía que publicaron en abril de este año. “Bah, ya lo sé todo”, pienso.

¿Qué mal, verdad?

Hay tantas cosas por leer…

*

Hace unos años publiqué acá en FronteraD unas notas después de leer The Human Stain. Hoy las releo. Mi primera impresión es que ha mejorado mi relación con Roth.

El documental también me ha servido para que busque sus libros desparramados. Para que los ordene en un lugar visible de mi librero.

(Habrá que ver si los leo. Muy cerca de ellos, los libros de Bellow y los de Salter siento que me gritan: ¡Prioridades, hijito!)

*

Revisando The Plot Against America, me encuentro con lo que Roth incluye como Postscript a esa novela: un discurso de Charles Lindbergh en 1941, poco antes del ataque a Pearl Harbor.

Es un discurso mesurado, sin las conocidas observaciones racistas de Lindbergh. No hay perlitas como: “un poco de judíos hacen bien a cualquier nación pero muchos judíos crean el caos” o “los arios necesitamos levantar una muralla para frenar la impureza que traen otras razas: amarillos, marrones, negros”.

Me llama la atención cómo en 1941 los medios son señalados por Lindbergh como los responsables de la desorientación de los estadounidenses acerca de la maldad de los alemanes y los beneficios de intervenir en la Segunda Guerra.

Se podría cambiar “guerra contra Hitler” por “Covid19” y tendríamos una diatriba bastante moderna del piloto del Espíritu de San Luis contra el rol de los medios: desinformando al público acerca de los efectos del uso de las mascarillas y la efectividad de la vacuna.

Sospecho que es una buena estrategia nunca culpar al pueblo para convencerlo, sino despotricar sobre quienes les han lavado el cerebro.

(Remojándoselos, de pasada)

*

Pienso en esto porque acabo de tener una conversación con un amigo/conocido en Florida y me ha dicho que él y su hijo jamás se pondrán “ese veneno”. Que las élites de Estados Unidos quieren que nos pongamos la vacuna para que la población disminuya.

–Todo es un plan para matarnos porque hay demasiada gente– dice Luis Fernando.

Dice que tiene amigos millonarios y que ellos no se han vacunado porque saben más que nosotros: inocentes ignorantes, ciegos lectores del New York Times, The New Yorker y Vanity Fair, votantes de Biden.

No sé qué responderle.

Le sugiero que deje de escuchar a los de Q Anon. Me responde:

–Ya veremos quién de los dos se muere primero.

Le digo que su amigo Trump es millonario y que se ha vacunado. Dice que Trump ha mentido, que no hay pruebas de que se haya puesto la vacuna.

Le digo que Obama se ha vacunado. Me dice que eso no le importa porque:

–Obama es un asqueroso.

Me manda un video en que Óscar de la Hoya se queja porque a pesar de haberse vacunado está grave en el hospital con Covid. Le replico: “De la Hoya es millonario y se ha vacunado”.

Me responde que De La Hoya no es inteligente.

*

Mi conclusión es que este mundo no tiene mucha solución.

Me imagino a mi amigo, hace 70 años, junto a 35 mil personas ovacionando a Charles Lindbergh en el Madison Square Garden, haciendo el saludo nazi y gritando que Roosevelt es antiamericano.

“Todo sigue igual” como dice Sergio en Memorias del subdesarrollo, mirando desde las alturas de su edificio hacia La Habana postrevolucionaria.

*

Volviendo a Roth: abro su primer libro de cuentos, Goodbye Columbus. Me doy cuenta que lo tengo subrayado (¡con muy buenas anotaciones!)

Bien el documental. Sumariza, ordena, nunca abusa de la confianza del espectador. No aburre con mucho Roth. Es una visión bastante completa del impacto de sus novelas, del lugar en el que quisieran colocarlo sus defensores más fervorosos, en ese (aún impreciso) “canon” de la novela de Estados Unidos a fines del siglo 20 y comienzos del 21.

*

Dato Roth final: No creo que muchos fans la coloquen entre sus principales novelas, pero tuve una buena experiencia leyendo Indignation: todo de un tirón. A ver qué les parece (ya me dicen).

 

Print Friendly, PDF & Email

3 COMENTARIOS

  1. Jesús! Esos libros de Roth me falta leerlos. Hay varios. Después de ver el documental te dan como ganas de leerlos todos. Pero es verdad que hay tantas cosas que leer y otros autores que demandan también un tiempo (de Salter me falta alguno, de Bellow por ejemplo, quisiera releer Herzog y todos los cuentos que me parece que no les di suficiente tiempo.
    Gracias McJaramillo. Bellow es judío pero Salter también y se cambió el apellido precisamente para distraer la percepción de “escritor judío”. Si bien él nunca lo negó, no es un tema que esté tan presente en sus obras (el judaísmo). Sí está muy presente en la obra de Bellow y de Roth (que, lo dice Roth en el documental, eso de escribir sobre la familia judía, y crecer entre judíos en Estados Unidos, lo aprendió de Bellow)
    Un gran abrazo,
    U.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, deja tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí