Un pellizco de infinito

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Los dedos de las manos son los cangrejos del alma.

 

El arte de la iluminación es la práctica artística más gratificante. Nunca se disfruta tanto del color, como rellenando el dibujo trazado por otro. Esas estructuras de perfil negro que sugieren las cosas y las personas en los cuadernos de colorear, no alcanzan su plena entidad gráfica, hasta que no están avivados por los colores subjetivos de quienes los pintan.

 

La fotocopia en blanco y negro genera una plantilla perfecta para cualquier veladura de color, que quiera posarse sobre ella, en forma de acuarela. Así lo descubrió Faba cuando encuadernaba artesanalmente este libro fotocopiado de una rara edición sobre danzas clásicas de la India, elaborado por Kay Ambrose, una artista e ilustradora británica, que llegó a ser la directora artística de la Compañía de Ram Gopal, uno de los bailarines hindúes más reconocidos en la 2ª mitad del S. XX. 

 

La edición llegó hasta Faba, a través de un alumno suyo, que había tenido una maestra, que había sido alumna de la autora del libro. Toda una cadena, la de la educación, para transportar el conocimiento y la pasión, (por todo lo que se hace), de una generación en otra.

 

Con pinceles mojados en agua envenenada con pigmento, deslizó Faba sus trazos, como si fuera una serpiente que avanza de noche por la selva. Y gozó siendo ofidio, mecido por la cuna que forman estas dos manos de mujer en plena danza.

 

Los mudras, o astas, son un lenguaje que desarrollan con las manos los bailarines y bailarinas hindúes, para referir al público información adicional, a lo que el narrador está cantando. Aunque los mudras se encuentran codificados como un lenguaje, (los hindúes fueron además de los inventores de la rueda, los primeros en publicar una gramática; su autor, Panini, es patrón de los filólogos), el público capta los mudras más por su valor visual o rítmico, que por el desciframiento de una convención previa.

 

Estas manos azafranadas, con sortijas y brazaletes dorados, parece que están intentando transmitir algo como un pellizco de misterio a las cosas que vivimos. Quizás tras ellas se encuentren todas las manos de mujer que hicieron posible tanto este libro, como que desembocara en este blog, gracias al empeño e ilusión que transmitieron a sus discípulos.

 

Kay Ambrose. Classical Dances and Costumes of India. 1950.