Una vida en un sofá

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Después de una larga trayectoria como modelo y actriz cinematográfica, Monica Bellucci (Città di Castello, Umbria, Italia, 1964) se ha subido por primera vez a las tablas a bordo de Maria Callas – Lettres et mémoires, un espectáculo estrenado en París a finales de 2019 y que ha sido incluido en la programación del 38 Festival de Almada; dado los resultados, sería muy exagerado augurar a la bella intérprete una fructífera carrera teatral. El autor, Tom Volf, cineasta y fotógrafo estadounidense con gran experiencia en moda y publicidad, tuvo una especie de revelación tras asistir a una función de ópera en Nueva York y, conmocionado por la experiencia y tras indagar en la historia del género, decidió reunir toda la documentación posible sobre Maria Callas (Nueva York, 1923-París, 1977). Cinco años estuvo llamando a las puertas de amigos de la diva y recopilando material hasta lograr cuarenta horas de filmaciones sobre la cantante, algunas inéditas, cuatrocientas cartas personales, cientos de fotos y doscientas horas de grabaciones y entrevistas. Convencido de que se había construido en torno a ella una leyenda repleta de falsedades, digitalizó, restauró y sublimó todo lo reunido en el aplaudido documental Maria by Callas, estrenado en 2017 coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la desaparición de la protagonista, cuyas propias palabras son utilizadas para contar una historia que habla de la mujer escondida tras la mayor estrella operística del siglo XX.

Monica Bellucci es Maria Callas sentada en un sofá (Foto: Festival de Almada)

El espectáculo teatral vendría a ser un ligero residuo espumoso del documental, poco más que un escueto entramado de testimonios y cartas personales distribuidos en orden cronológico, de 1947 a 1977, para ofrecer una bastante discreta panorámica de la vida y la carrera de Maria Anna Cecilia Sofia Kalogerópoulos, hija de emigrantes griegos en Estados Unidos que se haría inmensamente célebre como Maria Callas, el apellido escogido por el padre con el fin de simplificar el original de difícil pronunciación para los clientes del negocio familiar que abrió en Manhattan. Sucesivamente se mencionan sus comienzos, la tiranía materna, sus estudios con la maestra de canto española Elvira de Hidalgo, con la que entabló una relación de amistad que se prolongó hasta el final de sus días, su trabajo con el director Tullio Serafin y sus primeros papeles importantes (Isolda, Norma, Lady Macbeth…), su matrimonio con el constructor Giovanni Battista Meneghini treinta años mayor que ella, su divorcio tras descubrir que este tenía todos los bienes de la pareja a su nombre, su relación y ruptura con Aristóteles Onassis, algún desencuentro con el público y, en fin, diversos avatares profesionales e íntimos hasta dibujar el perfil de una mujer sensible y torturada, feliz en los enamoramientos y desdichada en las rupturas, profunda amante de la música y de su trabajo. Elvira Hidalgo, Meneghini, Elsa Maxwell a la que revela que se va a divorciar, Wally Toscanini, Grace Kelly –a quien agradece el envío de unas flores– y Pier Paolo Pasolini, son varios de los destinatarios de estas misivas, algunas insustanciales, que se alternan con las grabaciones de diversas arias interpretadas por la diva.

El montaje, de escasísisma encarnadura dramática, está resuelto de forma plana y sin emoción, buscando torpemente la exquisitez pero incurriendo en la inconsistencia. Vestida con traje largo negro y con el pelo recogido en el característico moño de la Callas, Monica Bellucci musita en tono monocorde y sin matiz alguno el texto tejido por Volf con el contenido de las cartas, algunas de las cuales aparecen sobreimpresas en negativo en la gran pantalla que ocupa el fondo de escenario. Los únicos elementos escenográficos son un pequeño tocadiscos antiguo, tal vez gramola, y un sofá entre rosado y beige sobre el que gravita toda la representación: siempre hierática, la Bellucci está de pie junto a él, se sienta en un extremo o en otro, se tumba, se coloca detrás, va cambiando de postura entre cada parlamento, iluminada a veces con luz cenital, otras en tono rojizo o de manera más convencional, casi a oscuras en los momentos musicales… Así se completan setenta minutos de poca enjundia teatral, muy bien publicitados, desde luego, pues la imagen de Bellucci-Callas aparece profusamente en los carteles del festival, no sé si como una de las apuestas más atractivas del certamen pero sin duda como la más comercial. Una vida en un sofá, que, este sí, cumple de forma soberbia su cometido y resulta mucho más expresivo que la actriz italiana.

Título: Maria Callas – Lettres et mémoires. Autor y director: Tom Volf. Vídeo: Olivier Oiry. Iluminación: Anne Roudiy. Caracterización: Letizia Carnevale. Interpretación: Monica Bellucci. 38 Festival de Almada. Grande Auditorio del Centro Cultural de Belém. Lisboa. 10 de julio de 2021.

 

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Juan Ignacio García Garzón es uno de los nombres que me habitan (o que habito, vaya usted a saber). Como tal espécimen, nací y vivo en Madrid, donde ejerzo la profesión periodística desde hace más de tres décadas, que ya son años. En tiempos pretéritos trabajé en Radio Exterior de España (RNE), la Agencia EFE y la cadena radiofónica COPE, no simultáneamente. En el diario ABC, he sido redactor jefe de la revista dominical Blanco y Negro, las secciones de Cultura y Espectáculos, y su suplemento cultural, además de crítico teatral.   He publicado dos libros biográficos: “Lola Flores. El volcán y la brisa” (2002 y 2007), y “Paco Rabal. Aquí un amigo” (2004), con el que obtuve el II Premio Algaba de Biografías, Autobiografías y Memorias, y el volumen de análisis cinematográfico “Cary Grant. RKO Films” (2009), además de alguna otra cosa sobre cine y teatro que se hace fatigoso enumerar. En 2009 fui agraciado con el premio Ciudad de Alcalá en su modalidad de Periodismo, que lleva el nombre de "Manuel Azaña", por el artículo “Si Hamlet fuera mujer”, publicado en ABCD las Artes y las Letras.   A veces, aunque hace ya tiempo que se hace el remolón, me visita un tipo que escribe poesía y firma como Juan Garzón. Pese a su ánimo remiso, este holgazán de la escuela Bartleby ha publicado cuatro libros de poemas: “Ejercicios de estilo” (1979), “Figuras y descripciones” (1984), “Imán” (1989) y “Principio de viaje” (2000).

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