Viva Pontevedra

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Estoy contenta de que la ciudad de Pontevedra, esa joyita provinciana hoy renovada como ejemplo de urbanismo a la medida humana, haya declarado a Mariano persona non grata por renovar por ¡60 años más! la concesión a la fábrica de celulosa Ence, y desde un gobierno en funciones. Y no me vale el argumento de los puestos de trabajo, ya que con voluntad política, y a la vista del fin previsto –en 2018 se podría haber aplicado un plan de dinamización (el plan existe, elaborado por diversas entidades de la zona); de hecho, Núñez Feijóo ya incluyó esa propuesta en sus programas electorales de 2009 y 2011. Propuesta que, a la vista está, no llevó adelante.

 

Qué contenta estoy de que la ciudad de Pontevedra, esa joyita provinciana hoy renovada como ejemplo de urbanismo a la medida humana, haya declarado a Mariano persona non grata por renovar por ¡60 años más! la concesión a la fábrica de celulosa Ence, y desde un gobierno en funciones. Y no vale el argumento de los puestos de trabajo, ya que con voluntad política, y a la vista del fin legal previsto –en 2018 se podría haber aplicado un plan de dinamización (el plan existe, elaborado por diversas entidades de la zona); de hecho, Núñez Feijóo ya incluyó esa propuesta en sus programas electorales de 2009 y 2011. Propuesta que, a la vista está, no llevó adelante.

 

Esa fábrica apestosa y fea está enclavada en una de las rías más paradisiacas de Galicia, vale decir, de España, ría ideal –también por clima para el deporte náutico, el turismo y el marisqueo, sectores que también aportan muchos puestos de trabajo. Hay quien lamenta la decisión municipal como un gesto demagógico y la contrapone a la que ha tomado el “podemita” alcalde de Ferrol al dar luz verde a la construcción de nosecuántos barcos para Arabia Saudí, ese país lleno de petróleo y de autoridades totalitarias y misóginas. Pero Ferrol Terra, la comarca, antes muy dinamizada por los astilleros públicos y privados, lleva años decayendo y sin ver una salida al túnel de su  altísimo desempleo, con graves carencias sociales y sin que nadie haya mostrado capacidad y voluntad de reconvertirla en otra cosa. Además, lo que saben hacer los trabajadores de los astilleros (los que quedan) es una cosa: barcos. Así que allí sí que se comprende el pragmatismo.

 

Criminal por delictivo, crimen por delito. Es un anglicismo a gran escala que ya no hay quien pare, pues lo han incorporado y consagrado instituciones y textos judiciales y policiales (ni que decir tiene que la prensa en tromba): conceptos como la lucha contra el crimen organizado, la descripción de una organización delictiva como “organización criminal”, que sin duda ninguna confunden, ya que criminal en español remite a crimen y crimen a homicidio y asesinato. No es por quitar importancia a esas redes de corrupción y esquilme a gran escala que proliferan, pero lamento la imprecisión: una cosa es crimen y otra, más genérica y amplia, delito. Recordemos que el inglés usa crime con el sentido de delito, y de ahí seguramente ha venido el contagio, como siempre. ¿Y qué pasó con la figura de “organización para delinquir”?

 

Otro anglicismo que he anotado es esta frase radiada: “El Ayuntamiento ha recopilado toda la información, en caso de que el juez la solicite”. Este “en caso” quiere decir, sin duda, “para el caso”, o “por si acaso”, pero héte aquí que en inglés “in case” significa “por si acaso”; es lo que dicen en algunos aviones: “Be careful with your belongings, in case…” Copiamos, pero mal.

 

Hay una plaga de frases como ésta que oí en la radio: Fulanito “ha sido exministro socialista”. Pues no, hay que elegir entre “ha sido ministro socialista” o “exministro socialista”.

 

“No tenemos derecho a que nos echen de nuestras casas”; lo correcto es, o bien “no hay derecho a que nos echen…”, o “no tienen derecho a echarnos…”.

 

Otra vez se nota la dificultad cada vez más frecuente de construir frases que piden un relativo, lo que deriva en cosas como: “Por la comisión han pasado (…X número de) personas, que todos ellos no son…”. Aquí el hablante querría decir “ninguno de los cuales es”, pero, como siempre, los relativos no vienen en su libro…

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.