Voces roncas

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Nadie baja el telón. Nadie baja la cortina: yo también sigo sobre las tablas, pero he decidido arder. Con suerte lograré incendiar el mundo para que se calle. Entonces, por vez última volveré a gritar. 

 

Un estudiante durante la huelga estudiantil contra el 3+2 del 24 de marzo

 

Uno de los afectados por la Hepatitis C se une a la columna de la PLAFHC en las Marchas de la Dignidad del 21M

 


Fragmento de mi diario, 24/03/2015

 

 

Me río enfermizamente como Sade tras la muerte de Marat(*) –“¡revolución, revolución!” –. 

 

 

Pienso: si la ira pone ronca la voz(*), su cura debe ser el silencio.

¿Y no son acaso mis carcajadas una forma de mutismo?

¿No son ellas una hermosa forma de desertar? 

 

 

Pero nadie baja el telón. Nadie baja la cortina: yo también sigo sobre las tablas, pero he decidido arder. Con suerte lograré incendiar el mundo para que se calle. 

 

Entonces, por vez última volveré a gritar. 

 (Y esta vez sobre nuestras cenizas).

 

 

 

 

(*) ‘A los hombres futuros’ (Poesías escritas durante el exilio), Brecht.

(*) Referido a la pieza dramática Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat, de Peter Weiss.