Dentro del laberinto
Branca Novoneyra

LA CASA FLOTANTE

Escucho como pasa la tarde
en las mismas imágenes

Mi cuerpo flota en las islas

Entro en la casa

                       desorientada

me golpeo entre los pilares


LAS FLORES DE LA PEQUEÑA IDA

Busco negros cuartos de círculo
colgados entre la pizarra y la cal
recuerdo la despedida ofreciendo copos
de nieve y el erizo atravesando
sigiloso mi pequeño jardín
Tengo las flores de la pequeña Ida
el columpio colgado
el banco podrido
deshecho en la tierra
Los servales crecieron
y en mi jardín sombrío
desaparecieron caminitos
debajo de las peras podridas
Sólo mantengo un entretenimiento
de aquellos años: cazar saltamontes
verdes y marrones
saltarines dentro de mi puño
sigo coleccionándolos en botes
distinguiendo su colores
































BUCLE

Sales a buscarme por la ciudad
Sentada en el banco
sin dejar de mirarte
descubro signos
de destrucción en tus manos

Mis dedos perdidos
buscan dentro del bucle
el instante donde no niego el dolor

Hace días que no te escucho en la habitación
el sonido del ventilador
cascadas en los espejos
el ruido incesante
Querer huir de esta pesadilla y abrazarte

            Sólo tu piel y el dolor


CARÁMBANOS

En mis dedos reconozco
los primeros síntomas de congelación

No puedo abandonar el ascenso

Mi miedo carece de sonido y calor
Mis dedos son carámbanos
congelados en tu pelo

ES POSIBLE ENCONTRARSE

Apoyo mi peso en los tejados
y tus brazos que evitan rozarme

Es posible encontrarse aquí
en un tiempo
donde la humedad y el vértigo
me sostienen

Abro la cámara subterránea

Caen sobre mis hombros
monedas conmemorativas
de olvidadas gestas

Ruedan entre mis dedos
se entierran en la arena

En pocas horas la marea mezclará nuestros huesos…



Mapas

Dudo encima de mapas
carcomidos e inservibles

Camino directa al centro
aparto lo que deforma
lo que inevitablemente me destruye
Quedará una sola imagen limpia
que defenderé de vuestra risa

Y con orgullo enseñaré cómo sangran
mis brazos cuando podo los rosales





MI CABALLO

En las noches de insomnio
el agua suspendida
alcanza el nivel de mi boca

Escucho gritos de los mercaderes
regateando el precio
de mi lindo caballo

Al cepillarlo tiemblan las cicatrices
y sus ojos
agradecen tan extremos cuidados

En el alto verano, la huida del veneno
despertará un antiguo instinto:
galopar salvaje
con las patas rotas
hacia el fin del acantilado





























EL TÚNEL

De la fracturada placa
caía agua ardiendo
y los caníbales
rodeaban a las bestias

Con el fango empujándome
fuera del túnel
mantuve el equilibrio
entre cuerpos

Caminé perdida
sobre el borde de la Isla
donde no penetra el tiempo





Branca Novoneyra (Lugo, 1976)
Es bailarina y poeta. Desde el año 2002 presenta sus piezas en colaboración con coreógrafos, poetas, videoartistas y colectivos musicales. También escribe sobre danza y poesía en diversas re- vistas especializadas.
En el 2009 publica Dentro do Labirinto (Edicións Espiral Maior), sobre el que construye sus piezas coreográficas Game Over y Aneis donde la intertextualidad entre el movimiento y la poesía guía la creación escénica.
En 2010 ganó el premio “La voz + joven” de la Obra Social Caja Madrid.





A CASA FLOTANTE

Escoito como pasa a tarde
nas mesmas imaxes

O meu corpo flota nas illas

Entro na cas

                       desorientada

golpéome entre os piares


AS FLORES DA PEQUENA IDA

Busco negros cuartos de círculo
pendurados entre a lousa e a cal
lembro a despedida ofrecendo folerpas
de neve e o ourizo gacho atravesando
sixiloso o meu pequeno xardín
Teño as flores da pequena Ida
A randeeira colgada
o banco podrecido
desfeito na terra
Os capudres medraron
e no meu xardín sombrizo
desapareceron os camiños
baixo as peras podrecidas
Só manteño unha costume
daqueles anos: cazar saltóns
verdes e castaños
saltóns dentro do meu puño
sigo coleccionándoos en botes
distinguindo as súas cores



BUCLE

Saes a buscarme pola cidade
Sentada no banco
sen deixar de mirarte
descubro sinais
de destrución nas túas mans

Os meus dedos perdidos
buscan no interior do bucle
o intre onde non nego a dor

Hai días que non te escoito no cuarto
o son do ventilador
cascadas nos espellos
o bruído incesante
Querer fuxir deste pesadelo e abrazarte

            Só a túa pel e a dor



CARAMBELOS

Nos meus dedos recoñezo
os primeiros síntomas de conxelación

Non podo abandonalo ascenso

O meu medo carece de son e calor
Os meus dedos son carambelos
conxelados no teu pelo

É POSIBLE ATOPARSE

Apoio o meu peso nos tellados
e os teus brazos evitan rozarme

É posible atoparse aquí
nun tempo
onde a humidade e a vertixe
me sosteñen

Abro a cámara subterránea

Caen sobre os meus ombros
moedas conmemorativas
de esquecidas xestas

rodan entre os meus dedos
entérranse na area

En poucas horas a marea mesturará os nosos ósos



Mapas

Dubido riba de mapas
rilados e inservíbeis

Camiño directa ó centro
arredo o que deforma
o que inevitablemente me destrúe
Quedará unha soa imaxe limpa
defendida do voso riso

E con orgullo amosarei como sangran
os meus brazos cando podo as roseiras





O MEU CABALO

Nas noites de insomnio
a auga suspendida
esvara ó nivel da miña boca

Oio berros dos mercadores
regateando o prezo
do meu fermoso cabalo

Ó cepillalo tremen as cicatrices
e os seus ollos
agradecen tan suaves coidados

No alto verán, a fuxida do veleno
espertará un antigo instinto:
galopar salvaxe
coas patas rotas
ata ó fin do cantil



O TÚNEL

Da fracturada placa
caía auga ardendo
e os caníbales
rodeaban ás bestas

Coa lama empurrándome
fóra do túnel
mantiven o equilibrio
entre corpos

Camiñei perdida
sobre o borde da Illa
onde non penetra o tempo