Estética y Ética estética

(Notas y aforismos)

Juan Ramón Jiménez

 

 

ÉTICA ESTÉTICA

 

Respetemos nuestro propio secreto.


El hombre más fuerte, ¿no es el que más olvida?


No hemos de ser inmortales para los demás, sino para nosotros mismos.


Secreto y transparencia.


Acostumbrad el cuerpo a (jestos) ademanes puros para que el espíritu se amolde a ellos.


La efusión es pocas veces correspondida. Mejor es una amable
afectuosidad.


Procurad no ser nunca inferiores a la idea que tenéis de
vosotros mismos.


La fuerza y la tristeza hacen la melancolía; la debilidad y la
tristeza hacen la desesperación.


Cuánta cosa innecesaria hay que hacer para lo necesario.


La amistad no puede estar condicionada por una profesión,
ni aun por una vocación, sino por una calidad o una
educación. Y hay que buscarla siempre en su medio.

¡Qué grotesco este hombre, superhombre, que quieren crear
algunos poetas con arreglo a la moda, este hombre que duerme
en la boca del Etna, que se ducha en las cataratas del Niágara,
que se purga en el Océano, que bebe sangre de elefante,
que tiene por cinturón una cobra! ¿Hay algo más insoportable,
para el hombre normal, que  un jigante?


Para mí, no hay otras razones en la vida (ni en la muerte) que
Hay razones estéticas.


Busquemos la gran alegría del haber hecho.


Tenerlo todo, pero con esfuerzo.


Artista, cuida las maravillosas yemas de tus dedos.


En el conocerse a uno mismo, cierta distancia.


Las coronas, dentro.


Al fantasma se le mata con su nombre.

 

EL ARTE

 


¿Qué más bello que una máquina sin tren?
Por una vía alta, en la tarde libre, sin carga,
gozadora del riel y del delante.


ARTE “natural”; la creación estética no debe formarse con
Estímulo ninguno físico o intelectual –café, lugar, lecturas,
tabaco, vino, viajes, opio, hora-, debe ser producto espontáneo
del despejado vivir corriente.

 

 

 

 

 

 


¡Qué error creer que el arte, la filosofía –el libro, ¡tan zarandeado!-
Son menos “naturales” que la llamada naturaleza; creer que no
Es “natural” la fantasía y oponerla a la “realidad”!
   ¿Qué más natural es el olor, el color de una rosa –fenómeno
Químico-, el color de un ocaso –fenómeno físico- que el fenómeno
del pensamiento en el hombre? ¿Qué menos natural la imaginación
de una mujer dormida, de un niño loco, que la noche?


¿El Arte? La realidad vista con sentimiento. La mentira vista
con imaginación.


El objeto, el fin del arte, de las artes poéticas (literatura, pintura, música, etc) es
escribir, pintar, cantar el universo “uno”, visible e invisible. Su único sujeto.
   Por lo tanto, cuando se dice que un soneto, una sinfonía, un cuadro deben
ser líricos, melodiosa, colorido, y que de tal modo son más fuertes o más
exactos o más lójicos o más naturales que del otro, etcétera, se está confundiendo
el medio del arte, de las artes, con su fin.
El arte será más completo cuando reúna más las posibilidades de todas las artes,
que no es isla el arte, sino continente.
Y no son las artes sino modos, partes, lados de expresión de lo mismo, ese
“lo mismo” absoluto que es la verdad profunda y más alta del artista, del poeta.


Una obra de arte es imperfecta cuando lo bello se adelanta, en su forma,
a lo exacto. Perfecta, cuando lo exacto y lo bello coinciden.
Preferible, cuando lo exacto domina a lo bello.

 

COMO SABIDURÍA

 

El hombre de arte, si es puro, no debe ni puede tener otra popularidad que la
Escasa y exacta de un científico (matemático, fisiólogo, jeógrafo) y su actividad
Ha de considerarla como sabiduría.
   (Cuando se resigne a ello, será el reino del arte verdadero.)

 

ANTE TODO

 

Ser breve, en arte, es, ante todo, suprema moralidad.


En arte conviene extraviarse, pero que sea por poco tiempo.


El arte puede ser muy rápido, a condición de que sea muy
lento.


La virtud primera del arte es ser contajioso.


Lo desnudo siempre es nuevo. Lo vestido, más viejo cada vez.

 

EL ARTE PARA TODOS

 


La decadencia de un artista se anuncia casi siempre con su adopción
de la perezosa idea: “El arte para todos”


El error de los fundadores en arte, como de los fundadores
de religiones, está en creer que  puede haber muchos hombres
iguales a ellos. Cultivemos aisladamente nuestra personalidad.
No queramos ser discípulos ni maestros de nadie.

 

EL POETA

 


El poeta verdadero revive en sí, abreviadamente, la historia
completa de la poesía.


Cuanto más difícil sea un poeta, más tiempo durará. Dificultad
permanente, eternidad plena. Las posibilidades estéticas de
Horacio, Cervantes, Goethe,Verlaine, están hoy agotadas.
En cambio, Esquilo, Schakespeare, Góngora, Hölderlin, Blake,
Rimbaud, siguen y seguirán siempre cargados de sentido futuro.

 

LIBERTAD Y GRACIA

 

La gracia y libertad del poeta consisten en escapar
y dejar escapar.

 

MISTERIOSO Y ENCANTADOR

 

Y el poeta, la conciencia entera, no puede ser abstracto ni
circustancial. Sólo misterioso y encantador. Claridad absoluta
de la oscuridad relativa.

 

NO DEL TODO

 

Gustar, pero no del todo.

 

REPETIDOS TRANSEÚNTES

 


¡No, no somos creadores; o somos más que repetidos transeúntes
de la belleza, del arte y del placer!


El poeta verdadero inventa con las palabras usuales un idioma
distinto. Y es más verdadero cuando más distinto sea su
idioma, en verso y en prosa.


Corregir es crear tanto como lo es inventar.

 

DE REPENTE

 

Para corregir, volver a la obra de repente, cojerla desnuda

En su soledad, por sorpresa.


Corregir: ordenar la sorpresa.


Crear es ser dominado para lo bello, corregir es crear
Dominando.

 

ETERNO

 

Actual: es decir, clásico; es decir, eterno.

 

ANTE TODO

 

Ser breve, en arte, es, ante todo, suprema moralidad

 

LA POESÍA

 

La poesía no es sucesiva, como la ciencia. Un poeta no
continúa a otro poeta, sino que recrea, revive, aísla y cierra en sí
mismo «toda» la poesía.


Un camino por donde, aunque uno sabe que no llegará
nunca, va uno bien y seguro de que es el único y verdadero.

La poesía..., esta eyaculación -¡qué deleite!- del espíritu.


Si la poesía fuera, como algunos pretenden, una cosa precisa,
inflexible, ríjida, suntuosa, llegaría a desprestijiarse entre sus
dos hermanas: la pintura y la música. En la pintura, realista o
romántica, el pintor fija el motivo de la naturaleza como es
ella misma y lo divulga o lo fija a través de su alma, para que
sea fuente de sensación.

La música es una evaporación de la vida, es también maleable,
irisada y temblorosa, tesorera, podríamos llamarla. El
arte no traduce, comenta. La palabra fija y concreta, como el
color, como la nota, debe tender a la difusión, a la melodía,
a algo que se evoque y que emocione y que, al fin, abra la
fuente de nuestros sentimientos ideales.

 

NO PROFÉTICA

 

La poesía auténtica es siempre futura, nunca profética. Su
profecía consiste precisamente en ser futura.
   Y no se me diga que la poesía, futura en la espresión, puede
soportar también una profecía; porque la poesía es «solo»”
una unidad completa.
   (Quien puede ser profético es el poeta. Pero eso es otro
asunto. Y se trata en prosa hablada.)

 

ESA CHISPA

 

La poesía nos la trae todo el existir diario que rodea nuestro
diario existir, y la hace saltar, buena chispa, el roce o el choque
de las existencias encontradas. Pero, en sí, la poesía, es decir,
lo que salta y lo que ilumina esa chispa a nuestra espresión no
es más que lo absoluto.

La poesía inferior gana declamada, aumentada a los oídos, no
vista.  La superior pierde así, gana leída en silencio con los
ojos.

 

LA SANGRE VERDE

 

La poesía no se renueva gritando a las señoras asustadas o
crédulas que la sangre es verde; sino sorprendiendo las ideas
esenciales que esa sangre, más verde o más roja, riega, fe-
cimda y exalta.

 

COMO ESENCIA

 

Poesía, una sustancia que alimenta como esencia.


Lo objetivo – que varía en cada país- no puede ser universal.
Sólo es universal el alma del hombre. Así, la poesía subjetiva
es la única que llena el universo.


Poesía, instinto cultivado.


La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se pudie-
ra definir, su definidor sería el dueño de su secreto, el due-
ño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de
la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca na-
die, ni la poesía admite dios. Por fortuna, para Dios y para los
poetas.


El estreno de la poesía es inflluir superiormente sobre el mis-
mo poeta que la ha escrito en instantes de su ser superior,
hacer de un hombre divinizado un dios frecuente.

La conquista de la poesía es como la del amor, que nunca sa-
bremos su su secreto es nuestro, y contamos para siempre con
la belleza y la fuerza de esa duda.


Sólo la creación vence el ruido de la Creación.

Poesía metafísica no filosófica.

Poesía pura no es poesía casta, sino poesía esencial.

No hay poeta mas puro, es decir, auténtico, que el poeta fatal.

 

 

Juan Ramón Jiménez. Antolojía jeneral en prosa (l898-1954)
Editorial Biblioteca Nueva. 2005

 

 

 

Juan Ramóm Jiménez (Moguer, Huelva 1881, San Juan, Puerto Rico, 1958)
Su primera época que abarca de 1900 a 1916 estuvo influenciado por el Modernismo. Muestra de esta primera época son: Jardines lejanos (1903), Elejías puras (1908), Baladas de primavera (1910), Poemas májicos y espirituales (1911) y Sonetos espirituales (1915). En 1915 publica en prosa poética su célebre libro Platero  y yo. La segunda época comienza con la publicación del Diario de un poeta recién casado (1917), su estilo se hace conciso. Eternidades (1917), Piedra y Cielo (1919), Segunda antolojía poética (1925), sucesión (1932), Presente (1933) y ciego ante ciegos (1939). Tras el estallido de la guerra civil, se marcha a EE.UU, residiendo con su esposa Zenobia Camprubí en Argentina, Cuba y Puerto Rico. Octuvo el Premio Nobel de literatura en 1956. En el año 1957, apareció su Tercera antolojía, y con posteridad a su muerte Olvidos de Granada, reunión de prosas-poesías, en su mayor parte inéditas, recogidas por Ricardo Gullón. En 1961 se publica, Por el cristal amarillo, La corriente infinita (crítica y evocación), Primeras prosas (escritos inéditos y variantes de obras anteriores), La colina de los chopos (1963) notas lírico descriptivas en prosa. Trescientos poemas, versión española de una antología en inglés publicada por la Universidad de Texas, el 1973, Selección de cartas (1899-1958).