Y está ese asunto de las comidas

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Quedan pocos días para que comiencen las vacaciones navideñas del cole de M y la guardería de S. L ya piensa en cómo organizarse para continuar con su trabajo diario y atender a los niños en casa. Así que ha empezado a entrenarse unos días antes levantándose un par de horas más temprano que el resto de la familia para trabajar en el ordenador resolviendo algunas tareas pendientes. Esta dinámica, utilizada por ella con éxito en otros festivos escolares, le permite concentrarse en lo que está escribiendo, además de estar más desocupada el resto de la mañana para atender a las demandas de los niños. L, que durante estos dos últimos meses ha tenido más trabajo que en todo el año, ha comprobado que en ese par de horas previas al amanecer se puede avanzar más que en el resto del día.
 

Entre los asuntos domésticos que más cuestan está preparar la comida. Cocinar variado y equilibrado diariamente requiere, a su parecer, de una formación especial en nutrición. L, que siempre ojea los recetarios que encuentra en su camino aunque no le dejen nada, siempre ha visto con incredulidad esos consejos en los que los autores aseguran que es posible cocinar platos diferentes a diario de manera “divertida, deliciosa y saludable” y que, por si fuera poco, dejan a los niños felices. Sobre este tema, L recuerda que, hace unos días, una madre del cole de M le comentó que una de sus mejores amigas lleva el control de todo lo que comen sus hijos al mes. Cada día actualiza una hoja excel. L, que muchas veces no sabe ni lo que hará de cena el mismo día, se quedó perpleja. Parece una tarea a tiempo completo compilar en un solo documento de Excel el menú del comedor escolar de sus dos hijos, las propuestas de cenas ideales para complementar una alimentación balanceada al día y la lista de compra para que al momento de ir al supermercado no se olvide de ninguno de los alimentos que necesita para preparar los platos. 

 

L decide proseguir sin acudir al inventario minucioso del excel. Compra por Internet todo lo no-perecedero para que se lo lleven a casa y se pasa un día de la semana por el mercado a comprar carne, pescado, frutas y verduras; el fin de semana prepara unos cincos platos para congelarlos y servirlos durante el resto de días y cada noche inventa un plato, con solo mirar en la nevera.

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L (Linda Ontiveros) tiene treintipocos años, es periodista, tiene una empresa de edición y gestión de proyectos culturales y dos hijos: M, una niña de 4 años, y S, de 7 meses. Junto a su pareja, D, otro periodista y escritor que roza los 40 años, hace malabares para que la crianza de los niños no altere, no demasiado, su estilo de vida.

1 COMENTARIO

  1. Mi querida Linda, sigo tu
    Mi querida Linda, sigo tu blog desde que comenzaste, creo que eres lo suficientemente creativa con todo lo que se refiere a tus hijos como para lograrles una alimentación balanceada y divertida. Así es que no te guies por lo que lees o te dicen por que sola lo lograrás mejor.

    Muy buena idea la de pedir por internet los alimentos no perecederos, siempre aprendo algo en cada uno de tus blogs.

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