Поехали!

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Me gustaría ser la persona que no soy todavía, superar el esbozo. Situarme a martillazos en el presente, derribar el cielo al grito de ¡Vámonos!

 

Me gustaría ser la persona que no soy todavía, superar el esbozo.

Situarme a martillazos en el presente,

clavar la bandera de mi reino, aunque fuera solo una vez,

sobre la tierra helada que se derrite.

 

Me gustaría ser la locomotora que abandona el resto de los vagones,

el dique que abre sus compuertas al agua estancada y sucia.

Quisiera derribar el cielo al grito de Поехали!

y arrojar lejos de mí las letras viejas, las sensaciones familiares,

las ideas alimentadas en la pocilga de otra historia, otra moral.

 

Soy la impostora que no se ha manchado las manos,

mis huellas sobre la nieve no son frescas, no es fresco mi aliento,

ni las palabras que conforman un pensamiento inerte;

repito las mismas letanías, entono los mismos estribillos,

solo he sabido desbordarme entre los límites,

temer los precipicios señalados,

rebelarme bajo guión.

Soy el huésped al que no le da tiempo a instalarse,

el suplente de huesos entumecidos que aguarda su turno.

¿Estoy aquí?

 

Desearía estrangular con mis propias manos mi garganta y escuchar su chillido ahogado,

escribir cartas desheredando al pasado

despreciar el futuro, promesa de salvación,

ser lo que todavía no he logrado ver de mí.

 

No quiero ese convulso vivir entre la memoria y la anticipación,

ni mis ojos, ni la armadura, ni el miedo a sentir miedo,

no quiero convertirme en el vidente que pregunta qué es la luz,

ni en el marino que busca tesoros allá donde nunca ha llegado su barco.

Hoy es un mundo inexplorado.

 

Ojalá pudiese, ahora, alcanzar la esencia de las cosas,

ser el albatros que se zambulle en la espuma sin propósito de las olas

para volver a elevarse,

ojalá el exilio no se hallase tan lejano de la realidad,

y la muerte diaria a los recuerdos del ayer

me detuviera, vacía, humilde.

Esa sería la única renovación.

 

¿Te he tratado alguna vez bien?

Empieza ya el año nuevo

y mi deseo, niño salvaje,

es la pasión de descubrirte,

es el anhelo de quererte como nunca he querido a nadie

aunque un día me dejes, aunque te vayas.