“Nos vemos en la Plaza”. Apuntes desde el desborde de la acampada

Quedar en la Puerta de Sol, en la Plaza, se convirtió en una especie de rutina esperanzadora aquellos días, como cuando el mundo por descubrir era nuestro. La Plaza emergía como un espacio de socialización que nos (re)unía a muchas y muchos en torno a la idea de imaginar –nuevos horizontes–, de descubrir –la fuerza que aún tiene lo colectivo–, de compartir –miedos y esperanzas. No era una vuelta ingenua a la infancia, ajena a toda realidad social, política, económica y ecológica. Como generación, hemos colectivizado un problema en una época marcada por la individualidad, y eso tampoco es poca cosa. Entendimos que hacía falta sindicato y no (solo) psicólogo

El significado de la ópera. Categorías y casos prácticos

Mi piedra de toque crítica es la ‘Poética’ de Aristóteles, por tres razones. Muchos de los conceptos del filósofo griego han superado la prueba del tiempo: es difícil negar la existencia de los seis componentes esenciales que él analiza en el teatro: fábula, caracteres, elocución, pensamiento, espectáculo y melopeya (es decir, canto o música)

Voces femeninas de la poesía japonesa. Mil quinientos años de historia

Aficionada a la escritura desde corta edad, Nakajō Fumiko se refugió en el tanka cuando la vida conyugal se le hizo insoportable. Después de unos años de convivencia en Tokio con un marido licencioso y adicto a las drogas y el alcohol, la joven regresó a su ciudad natal, en Hokkaido, donde buscó en las relaciones físicas una manera de aliviar el sufrimiento espiritual

La oscura historia del abuelo Georges. De Emmanuel Carrère

Georges Zourabichvili, víctima de la depuración incontrolada que tuvo lugar en Francia en 1944, fue uno más de los cientos de miles, si no millones, de desaparecidos entre 1914 y los años cincuenta que descansan en la soledad de los campos y cunetas de Europa. El dolor añadido a toda represión que sufren los familiares de las víctimas se incrementa cuando el duelo permanece abierto al no existir evidencia de la muerte

El viejo, padre

Aquel viejo esturión siempre me causó un profundo respeto. Lo admiraba por su coraje, aunque creo que nunca llegué a conocerlo del todo. Era un hombre de pocas palabras, se le habían contagiado las maneras del río. Escrutaba la superficie en silencio, un poco inclinado hacia delante, con las manos en la espalda y la pipa en la boca

la nube habitada

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