Ama y haz lo que quieras

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Punk cursi (Adicciones porque sí, 2018), de Rubén Ramos Nogueira, puede ser abordada desde varias perspectivas. Principalmente desde 3: en tanto que producción autónoma que toma la forma de libro, como un artefacto novelesco que forma parte de un proyecto de autobiografía interpuesta (y, hasta cierto punto, especular) o finalmente, como performance textual.

 

Analizada desde cualquiera desde las tres perspectivas anteriores, Punk cursi resulta demoledora, sagaz, filosóficamente embriagadora; es tanto un rasponazo al sistema institucional del arte contemporáneo, como una invitación a tomar parte (de su derribo: al asalto). Y, asimismo, es un planteamiento cabal de formas que el underground puede tomar para hacerse oír (dilema éste, el de la visibilidad del arte menos complaciente y más libre, sobre el que se disquisiciona en el libro).

 

Pensada como parte final del serial (de seis temporadas) llamado “Master”, iniciado por Rubén Ramos en 2012 (a pesar de que la segunda temporada pegue un salto en el tiempo hasta 2010, cuando se recupera un videodiario del propio Master), Punk cursi está lleno de ecos que provienen de temporadas anteriores, tanto en el plano textual (en tanto que posts de un blog), como de video y audio (entre las formas que toma la serie se encuentra, incluso, un programa de radio en directo).  Es así, en este sentido, un objeto conclusivo y rizomático. Una pieza autónoma, pero que dialoga y es, necesariamente, el cierre de una historia que se ha ido desarrollando durante 6 años, con distintas voces y con distintos formatos. Así, más que un proyecto multimedia, sería una historia conformada por pedazos discursivos registrados de distintas maneras, con distintos tonos y con distintas voces.

 

2.

 

Porque la verdad aquí es que estas historias que se cuentan “da igual si eran verdad o mentira”, pues se trata en el fondo de “construirle una identidad digital a quien no la tiene“. Ni la digital ni la analógica, vaya. Pero, ya digo, eso es lo de menos.

 

Master, el héroe de todo este proyecto, es un negro charnego, “un negro criado en una familia de blancos, en un colegio de blancos, en un mundo de blancos que le miraban raro porque no estaba en Nueva York, ni siquiera en París. Estamos hablando de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, años 70, años 80, años 90.”.

 

3.

 

Si atendemos al proyecto en su totalidad, vemos que la primera temporada es una suerte de entrevistas breves à-la-Bolaño de personas que trataron a Master (presentadas en la forma de pequeñas entradas de blog); tenemos así una visión indirecta de Master, la que dan aquellos que le conocen o conocieron. En la segunda temporada (en formato videoblog) es el propio Master quien habla (o, mejor dicho, susurra). Pensado como un diario secreto, y presentado con el ansia de que alguien, en algún momento futuro, lo descubra (como así, en efecto, sucede), su contenido se corresponde, según el autor, con “estas ideas locas mías”: ideas que se entenderán con mucha mayor claridad en la temporada 4. Conformada por textos breves, esta 4ª temporada está participada por un narrador equisciente (Master) y otro intradiegético (Lucía). Temas centrales que aparecerán en la 2ª temporada, pero que entenderemos en la 4ª: la conspiración de los seres de ojos grises,  los zumbidos y cómo la honestidad y amor para luchar contra ellos. Vale la pena llamar la atención sobre el hecho de que quizá esta cuarta temporada sea la más fantasiosa, en el sentido de que relata acontecimientos falsos (ficcionales) de la realidad socioeconómica de España como la Renta básica, precios de alquiler limitados por ley o la desaparición del turismo de la ciudad de Barcelona (que chocan con la realidad más desesperante y que se nos mostrará con toda su crudeza en Punk Cursi). En esta 4ª temporada entendemos que el videodiario de 2010 y que se nos presentó en la 2ª temporada fue grabado quizá como exorcismo de un trance extrañísimo que tanto Lucía (un personaje secundario) y Máster comparten. Un delirio/sueño metafórico sobre las élites y cómo lidiar con ellas.

 

La 3º temporada es un programa de radio realizado el sábado 16 de noviembre de 2013 en el Musac de León. En realidad se trata de un “repaso arbitrario y caótico de Master con la comunidad”. Aquí quien habla es el propio Rubén, contándonos su relación con Master, sobre la formación cultural, política y social de  Máster. Un dato importante que se nos repite aquí: a Master le encanta el misterio.

 

La 5ª temporada la constituyen dos piezas de audio: la primera comienza con una suerte de cuestionario postprustiano y sigue con un relato sobre la creencia en el más allá; y aparece el tema de la música (importante en esta temporada, pero también en la 3ª, donde se producen diferentes interludios musicales sin solución de continuidad; a veces funcionan como transiciones, otras como ráfagas melódicas que apuntalan lo expresado en el relato). La segunda de las piezas es un ensayo erótico-musical que comienza disertando sobre la lectura y luego se pone porno-sexual, a cuenta de las descripciones de los encuentros íntimos entre Master y su novia, Liang Liang.  Un ensayo contra la dictadura de la teoría y la felicidad del amateurismo.

 

Sobre el tema de la música se ha de hacer notar que es fundamental en la vida y la formación del tándem Ruben/Master y que se presentará desde múltiples flancos durante las 6 temporadas. Así, es una parte más del relato, una parte importante.

 

4.

 

Y llegamos a Punk Cursi.

 

Un texto entendido como fermentación y pensamiento libre, como un proceso en el que “el azar, la presencia y la agitación generan vida y alimento”.

 

Estructuralmente: una larga conversación a 2 voces, entre Ruben y Master. 2 narradores homodiegéticos cuyas historias se van alternando gracias a un encuentro que se produce entre ambos (después de llevar un buen tiempo sin verse) y que va ampliándose por diferentes puntos de la ciudad de Barcelona, según el día avanza.

 

Vale la pena llamar la atención sobre el hecho de que es la primera vez que aparece la voz de Master por escrito y en tanto que narrador intradiegético. Asimismo, también vale la pena mencionar que lo que permite que el texto funcione como novela, pero también como performance textual, es el hecho de que al final la narración se abre a una imposible omnisciencia. Y se (auto)detona, desde dentro. Esto, que siguiendo escrupulosamente la teoría literaria, aparecería como una falla, no lo es, sin embargo, por la razón de que, aunque en la portada del libro salga Ruben Ramos Nogueira como el autor, el verdadero autor intelectual es Master, quien, de hecho, en el prólogo se presenta como autor de Punk Cursi. A su vez, se ha de pensar esta licencia poética en el contexto de una representación escénica. Y el binomio Master/Ruben como las dos partes de lo mismo, como dos posibilidades que, en este proyecto narrativo, se permutan. Ambas son igualmente reales. La clave se halla en el prólogo, cuando Master dice: “cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia […] lo que se cuenta en estas páginas podría estar pasando ahora mismo en otra realidad paralela o […] aquí y ahora”.

 

De hecho, eso es lo que sucede, que lo se cuenta en el libro, está sucediendo cada vez que se reactiva su lectura y el libro, aun pudiéndose considerar un libro de artista, es más: un puro artefacto de (im)precisión anarquista.

 

5.

 

Temas:

 

a)      La cuota experimental

“Somos peligrosos. Temen al arte más que a nada. Parece que el arte no sirve para nada pero resulta que es a lo que más temen” (pág 115).

 

b)       El amor.

“dos personas que se alimentan de amor y solo de amor son peligrosísimas. Porque van contra todo lo establecido” (pág 175)

 

 

6.

 

“Dos personas enamoradas van contra todo. Son anti todo. Son puro punk. Punk cursi” (pág 175)

 

7.

 

“Lo cursi llevado radicalmente al extremo se parece mucho al punk. Bueno, a mí me lo parece. Los une el sentimiento. Punk cursi a muerte” (del prólogo)

 

8.

 

Sin destripar demasiado Punk cursi, y para que no pierdan vds. el fuerte impacto que causa su lectura, sí podemos decir que el pilar sobre el que se asienta, como no podría ser de otra manera, es doble: la dificultad de “querer vivir más amor del que quizá podría abarcar” (pág 178) [esto por la parte de Master] y la necesidad de que pensamiento y acción sean la misma cosa, que tenga la una translación inmediata en la realidad [esto por la parte de Rubén]. El amor al amor, a  la vida, a la libertad de expresión y al arte experimental. Héte aquí el motto del libro: “Ama y haz lo que quieras”.

 

Porque la alegría del amor es amar y el amor es el instinto de la especie humana.

 

*

 

Punk cursi tiene un afán crematístico, en el sentido de que aquí las ideas arden. En el sentido de que es necesario que toda elucubración vaya seguida de su consecución práctica; igual que dijimos antes, que el pensamiento ha de quedar estampado en la realidad como un sello en tanto que algo irrenunciable. También lo es en el sentido de “quemar la noche”, pues la narración no es sino una larga conversación nocturna por los bares de la ciudad; un diálogo (post)moral que se quiere instructivo –al menos como alternativa-.

 

Y su mismo desenlace, el de la narración, es un magnífico estruendo ensordecedor: una alerta contra los gestos tibios, las actitudes apesadumbradas, el no queda remedio, el qué puedo hacer yo…

 

Punk Cursi es un apasionado alegato en favor de la libertad y una patada en el trasero a esta Barcelona nuestra que se nos muere más, un poco más cada día.

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