Cómo era la anterior era teatral para Lucía Quintana

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Porque está claro que acabamos de pasar una era teatral, en la que hemos crecido, nos hemos formado, hemos aprendido… Lo que venga a partir de ahora (¿julio? ¿septiembre?…) va a pertenecer a una nueva era teatral, en la que tendremos presente lo que acabamos de vivir, en la que tendremos presente nuestra vulnerabilidad como sector, y esperemos haber aprendido de este cambio de era… Para recordar cómo fue, proponemos una serie de entrevistas breves sobre la era teatral que acabamos de dejar, siempre desde el cariño y los buenos recuerdos…

¿Puedes contarnos una anécdota que recuerdes con cariño de la anterior era teatral?
Buf, tengo tantas… Mira, ¡una  que recuerdo con especial cariño es cuando tuve que salir al escenario en mitad de una función que no había empezado yo! El personaje era Cordelia en El rey Lear de Gerardo Vera. Resulta que me llamaron de urgencia para que fuera a Barcelona por si acaso había que sustituir a la actriz que lo hacía porque había tenido un accidente en el teatro y le habían empezado a dar vértigos, pero parecía que ella quería intentar hacerlo y yo estaría solo por si acaso. Llegué, hicimos un ensayo de la obra con toda la compañía, menos del final, para no cansar al actor que hacía de Lear (el momento en el que saca a su hija saca en brazos, ese no lo ensayé…) Y esperé un día allí prevenida… Al final la actriz dijo que se sentía fuerte, así que me puse a ver la función con el ayudante en la última fila del Teatro Nacional de Cataluña, porque ya habíamos decidido que no hacía falta que me quedara más y al día siguiente regresaba a Madrid… Pero… al final de la escena del primer acto ella se empezó a sentir mal agarrándose a un compañero, ¡y ahí el ayudante y yo saltamos del asiento y nos pusimos en marcha para que yo pudiera terminar la función! Por suerte, desde ese momento Cordelia tarda bastante en salir y me dio tempo a vestirme, microfonarme… ¡Ese día el teatro estaba lleno hasta arriba de chavales que tuvieron que flipar cuando la siguiente vez que apareció Cordelia era otra mujer! ¡Y para mí fue muy emocionante cuando el gran Alfredo Alcón me sacó en brazos como Cordelia muerta y por primera vez le escuchaba decirme esas palabras tan maravillosas! En los aplausos me sentía rarísima, como en un sueño. Después ya pude disfrutar mucho de las funciones siguientes hasta que terminó la gira.

¿Qué es lo que más te ha gustado en lo que llevábamos de temporada en la anterior era teatral?
Me he perdido muchas cosas porque acababa de ser madre por segunda vez y porque, afortunadamente, al poco tiempo comencé de nuevo a trabajar. Pero me gustó mucho Las canciones de Pablo Messiez. Siempre me gusta el universo que plantea Pablo. Y tenía muy buenos amigos en ese espectáculo, mi querida Carlota Gaviño estaba espectacular.

También me encantó El silencio de Elvis de Sandra Ferrús, a la que quiero muchísimo y que va a dar mucho que hablar como dramaturga.

¿Qué es lo último que viste en la anterior era teatral y qué rescatas de ello?
Pues, por segunda vez La ternura de Sanzol. Precisamente, como compartíamos teatro con ellos, un día al acabar mi función me metí a verla porque había dos sustituciones de amigos, y volví a disfrutarla muchísimo. Es un textazo y todo el equipo está maravilloso. Como bien sabréis, hace unos años yo he vivido con Sanzol y toda la troupe una de las etapas más bonitas y fructíferas de mi vida personal y profesional, en la anterior era… Tenemos todos una gran amistad y espero que la vida nos vuelva a juntar sobre el escenario.

Y ahora, si nos puedes mandar una foto de un recuerdo, un objeto, algo que tengas de la anterior era teatral y que defina tu relación con esa era…

Lucía QuintanaLo último que he vivido antes del parón por el COVID-19, y que me ha encantado es que Juan, mi hijo mayor, ha querido acompañarme muchísimo al teatro, me ha emocionado porque me recuerda a cuando yo era pequeña y acompañaba también a mis padres… El niño se iba con la regidora a dar los avisos, ponía la máquina de humo, se disfrazaba, generaba una relación estupenda con los compañeros del elenco, con los técnicos… Con Echanove ha flipado y han creado un vínculo que no va a olvidar… Durante la función ha hecho los deberes en el camerino… Ha sido superrespetuoso y ha comenzado a aprender o al menos a contemplar un oficio, el de sus padres, el de sus abuelos… uno de los oficios más hermosos… Ha visto cómo se trabaja en equipo, empieza a entender cómo se camina, cómo se mueve uno por un teatro, un sitio mágico que despierta en él curiosidad y le abre a otros mundos.

Ojalá los jóvenes, los niños, las familias de esos jóvenes y niños, se interesen y puedan valorar más este oficio. No sólo ver funciones, sino ir más allá. Respetar nuestro oficio y nuestra cultura. Necesitamos más educación. Más cultura.

Esta foto me hace sentir el entusiasmo de Juan en un Teatro, ese mundo lleno de posibilidades… Me da mucha alegría y aunque él está borroso, representa lo más importante de lo último que me ha pasado… ¡Ahora a mirar hacia adelante y a volver a abrir teatros y que se llenen de gente!

(Lucía Quintana, actriz)

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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