Cómo lavar un bordado

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Al terminar un bordado, es aconsejable lavarlo por dos razones: una, para sacarle cualquier suciedad que se le haya prendido en el proceso y, dos, para borrar las líneas del marcador o lápiz que hayamos usado para delinear el diseño. Vean, por ejemplo, en este muestrario de corazón las líneas color naranja que sirven para guiar el bordado.

 

Tengamos en cuenta, por una parte, que un bordado es una pieza muy manipulada (de hecho, la palabra “manipular” viene de “mano”) durante su creación; tenderá a acumular suciedad aunque nos lavemos las manos cada vez que vayamos a intervenirlo. Por otro lado, al finalizar nuestra pieza no tienen razón de ser las líneas del diseño que bordamos.

 

Para borrar las líneas del dibujo

 

Debemos considerar, antes de comenzar este proceso creativo, que el instrumento usado para dibujar sea perfectamente lavable. Aquí les comparto los que yo uso para trazar los diseños que voy a bordar.

 

 

Cuando bordo en tela clara, uso marcador (plumón) lavable del que se compra en cualquier papelería o supermercado (número 3 en la foto de arriba); la ventaja de este instrumento es que se mantiene firme durante todo el proceso de bordado, no tengo necesidad de estar retocando el dibujo (lo que ocurre con las demás herramientas presentadas en la foto).

 

Recientemente, también para telas claras, uso plumón azul especial para bordados (número 1). La desventaja de este –además de ser más caro que el marcador “normal” lavable (número 3)– es que se borra con mucha facilidad: interpreta como “agua” el sudor de mis manos o incluso el clima húmedo en que vivo. En este sentido, debo retocar el dibujo cada cierto tiempo.

 

Para telas oscuras, tengo a la mano un lápiz de cera (número 4), el cual es más firme que los lápices de yeso que usan las costureras (número 2).

 

Hilos de colores firmes

 

Además de usar un marcador lavable, debemos asegurarnos de que los hilos que usamos sean todo lo contrario: de colores firmes, que no destiñan y no manchen la tela. Yo prefiero dos tipos de hilos: en primer lugar, los DMC de madeja (Mouliné) que consigo en tiendas especializadas; en segundo lugar, las sedalinas o lanitas acrílicas que compro en el mercado. (En esta entrada de mi blog comento sobre los hilos que uso para bordar).

 

 

Proceso de lavado

 

Una vez dicho lo anterior, vamos al proceso de lavado. Lo primero es mojar la pieza y enjabonarla, frotándola o restregándola con cuidado. Este paso lo hago en la “pila” que en las casas salvadoreñas es usual tener en el área del patio o tendedero. Se puede usar jabón de manos (si queremos un jabón delicado) o jabón de bola.

 

El siguiente paso es colocar la pieza en un “huacal” o depósito plástico o metálico con agua, dejarla reposar por unos minutos y luego enjuagarla para sacarle el jabón. Tras un tiempo de estar en agua, la tela debe haber soltado la tinta del marcador lavable. Si usamos marcador especial para bordar o lápiz de cera o yeso, no necesitaremos dejar la tela reposando en el agua, pues la mancha desaparecerá instantáneamente.

 

Como vemos abajo, las manchas color naranja del marcador lavable que usé en este muestrario de corazón desaparecieron tras unos minutos de dejar la tela en el huacal con agua. Luego tiendo el bordado en el tendedero a esperar que se seque para proceder a plancharlo y terminar mi proyecto.

 

 

Un comentario final: ¿por qué no uso lápiz o bolígrafo para trazar el dibujo que bordaré? Porque estos instrumentos dejan manchada la tela de forma permanente y muchas puntadas no cubren completamente la línea trazada: el hilván, el caballito, la cadenilla, por ejemplo.

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