Mientras tantoCruces de miradas - Exposición

Cruces de miradas – Exposición


Pedro Pozas Terrados

Cuando los ojos de nuestros hermanos evolutivos nos recuerdan quiénes somos

La exposición fotográfica “Cruces de miradas”, organizada por el Proyecto Gran Simio y el Ayuntamiento de Tres Cantos, permanecerá abierta en el Aula de Medio Ambiente Las Vaquerizas de Tres Cantos (Madrid) hasta finales de enero de 2027

Hay encuentros que cambian nuestra forma de mirar el mundo. Hay momentos en los que una imagen deja de ser solamente una imagen y se convierte en una pregunta. Una mirada que atraviesa una fotografía puede interpelarnos, hacernos detenernos y obligarnos a reflexionar sobre nuestra relación con aquellos seres vivos con quienes compartimos una parte fundamental de nuestra propia historia.

Eso es precisamente lo que pretende la exposición “Cruces de miradas”, una muestra fotográfica y divulgativa que actualmente puede visitarse en el Aula de Medio Ambiente Las Vaquerizas de Tres Cantos, donde permanecerá abierta hasta finales del mes de enero de 2027.

No es una exposición sobre animales lejanos. No es una colección de imágenes de especies exóticas destinadas únicamente a despertar admiración. Es mucho más que eso. Es una invitación a encontrarnos con nuestros hermanos evolutivos, a reconocer en sus rostros emociones, comportamientos y capacidades que durante demasiado tiempo hemos ignorado o minimizado.

Porque cuando miramos a los ojos de un gran simio, algo cambia. Dejamos de ver una simple especie diferente y empezamos a descubrir una historia compartida.

Los grandes simios: una familia que también es la nuestra

Los seres humanos no aparecimos separados del resto de la vida. Somos el resultado de millones de años de evolución junto a otras especies. Dentro de la gran familia de los homínidos encontramos a los bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes, junto al ser humano.

Compartimos con ellos una parte extraordinariamente importante de nuestro patrimonio genético, pero la semejanza no se limita al ADN. También compartimos capacidades que durante mucho tiempo fueron consideradas exclusivamente humanas: resolver problemas, utilizar herramientas, establecer relaciones familiares complejas, transmitir conocimientos entre generaciones, mostrar empatía, sufrir pérdidas y expresar emociones.

Durante décadas la ciencia ha demostrado que los grandes simios poseen mundos internos mucho más ricos de lo que nuestra sociedad quiso reconocer. Son seres capaces de crear vínculos profundos, de aprender, de recordar y de establecer relaciones sociales que tienen muchos puntos de contacto con las nuestras.

Por eso “Cruces de miradas” no busca únicamente que el visitante conozca especies amenazadas. Busca algo más profundo: que comprendamos que estamos ante seres que forman parte de nuestra misma familia evolutiva.

Pedro Pozas Terrados

Cuatro especies, cuatro historias, una misma llamada de atención

Cada uno de los grandes simios que aparece en la exposición representa una historia única.

El orangután, habitante de las selvas de Borneo y Sumatra, es conocido como el gran jardinero del bosque. Su inteligencia, su capacidad para utilizar herramientas y su conocimiento del entorno natural muestran una extraordinaria adaptación. Sin embargo, sus bosques desaparecen por la transformación del territorio y la presión humana.

El bonobo, exclusivo de la República Democrática del Congo, nos enseña una sociedad basada en los vínculos sociales, la cooperación y la resolución de conflictos. Su existencia depende de unos ecosistemas cada vez más amenazados y de una protección efectiva de sus territorios.

El gorila, símbolo de la fuerza y al mismo tiempo de la sensibilidad, vive en grupos familiares donde los lazos sociales son esenciales. Su supervivencia continúa estando amenazada por la pérdida de hábitat, las enfermedades transmitidas desde los humanos y la presión de actividades ilegales.

El chimpancé, uno de nuestros parientes evolutivos más cercanos, demuestra capacidades cognitivas sorprendentes. Utiliza herramientas, aprende de otros individuos y transmite conocimientos dentro de sus comunidades, mostrando que la cultura no es una característica exclusiva de nuestra especie.

Pero detrás de cada descripción hay una realidad preocupante: todos ellos afrontan un futuro incierto si no cambiamos nuestra relación con la naturaleza.

Mirarlos a los ojos es reconocerlos

Durante demasiado tiempo hemos colocado una frontera artificial entre “nosotros” y “ellos”. Hemos considerado que la inteligencia, las emociones o la capacidad de sufrir eran características reservadas exclusivamente al ser humano.

Sin embargo, la ciencia moderna nos ha mostrado una realidad diferente. La diferencia entre nuestra especie y los demás grandes simios no es un muro infranqueable, sino una rama dentro de un mismo árbol evolutivo.

Cuando observamos el rostro de un gorila, un chimpancé, un bonobo o un orangután, no estamos contemplando solamente una especie que debemos conservar por razones ecológicas. Estamos contemplando un ser vivo que tiene intereses propios, que siente y que merece respeto.

Por eso esta exposición tiene también una dimensión ética. Nos recuerda que proteger a los grandes simios no es solamente conservar biodiversidad. Es reconocer que nuestra responsabilidad moral se extiende hacia otros seres con los que compartimos millones de años de historia.

Imagen Pedro Pozas Terrados

Una exposición para cambiar la mirada de la sociedad

El Proyecto Gran Simio nació con una idea fundamental: defender a nuestros hermanos evolutivos y promover un cambio profundo en la forma en que los seres humanos nos relacionamos con ellos.

La protección de los grandes simios pasa por conservar sus hábitats naturales, luchar contra el tráfico ilegal, evitar su explotación y reconocer la necesidad de avanzar hacia un marco legal que garantice sus derechos básicos.

Pero para proteger primero hay que conocer. Y para conocer hay que acercarse.

Por eso exposiciones como “Cruces de miradas” tienen una enorme importancia. Porque acercan esta realidad a colegios, familias, ciudadanos y visitantes que quizá nunca hayan tenido la oportunidad de observar de cerca la complejidad de estos seres.

Una fotografía puede ser el primer paso hacia una reflexión. Una mirada puede convertirse en un compromiso.

Cuando dos miradas se cruzan, desaparecen las diferencias

Quizá el mensaje más poderoso de esta exposición se resume en una idea sencilla: ellos nos miran, nosotros tenemos el deber de protegerlos.

Cada fotografía es un encuentro. Cada rostro representa una historia. Cada mirada nos recuerda que la humanidad no está fuera de la naturaleza, sino que forma parte de ella.

Los grandes simios no son nuestro pasado. Son nuestros compañeros de viaje en este planeta. Protegerlos significa defender los bosques donde viven, pero también significa defender una parte de nosotros mismos.

Porque cuando dos miradas se cruzan, desaparecen las diferencias y aparece algo mucho más importante: el reconocimiento. Mirarlos a los ojos es reconocerlos.

“Cruces de miradas”

Aula de Medio Ambiente Las Vaquerizas (Tres Cantos)

Abierta hasta finales de enero de 2027

Proyecto Gran Simio

Se puede solicitar guía para grupos, colegios, institutos de forma gratuita. Contactar en [email protected]

 

 

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