De mi Diario : Semana 13 / 2022

1
291

 

Weiß/Colonia, 27.3.

2:15 am : He vuelto a ver Elle [en América Latina la titularon Abuso y seducción, como si fuera una telenovela de Corín Tellado] porque soy un fan de Isabelle Huppert y de Paul Verhoeven, y la dupla que hacen aquí es memorable. Entiendo que tantas actrices en Hollywood rechazaran interpretar el papel de Michèle, hasta Carice van Houten (compatriota de Verhoeven, con quien rodó una peli inolvidable, El libro negro, quizás la mejor filmada sobre la resistencia neerlandesa a los ocupantes nazis), hasta ella se negó a ser la Michèle de Elle. Y es que, aunque sea a toro pasado, después de ver Elle, no se puede concebir a nadie más que Isabelle Huppert en ese papel. Con toda justicia estuvo nominada para el Óscar. La volveré a ver cuando la vuelvan a pasar.

Almorzamos en el chino con Ulli, Carlos y Walter, que ha venido de Viena y me ha traído el libro que me compró en Madrid, sobre los encuentros y desencuentros de Juan Ramón con la “crema de la intelectualidad” de sus años españoles, Ecos de una voz, de José Antonio Expósito, estoy deseandito de leerlo. En el chino, casi repetimos los encargos de la vez pasada, y charlamos de miles de cosas, no es como en La Modicana, que sólo hablamos Ulli y yo, aquí Walter aporta sus granos de arena a la plática y amplia la paleta de los temas. Qué bueno sería que viniera una vez al mes, tengo entendido que sus hijos viven en Düsseldorf (la hija) y en Colonia el hijo. Lo que volví a olvidar es preguntarle cuántos nietos tiene ya. En cualquier caso no es un abuelo baboso, como lo fui yo, mostrando a cada momento las fotos de su segunda generación.

Vino Rebeca para sacar a pasear a Diny, es un día apacible y soleado, donde el sol no sólo se ve sino también se siente, calienta como un manojo de churros en la mano a través del cucurucho de papel de estraza. Me recuerdo con los manojos en las manos yendo a casa por las mañanas, desde la churrería de la Plaza Niña, junto con mi abuela Remedios. No por nada ella los llamaba “los calentitos”.

Después de leer mi diario en Fronterad, Manu me ha dejado un comentario al pie: «No despertar, así, sin más, renunciarías a volver a emocionarte con la octava sinfonía de Shostakovich. Mala idea». Le contesto en el mismo foro: «Cuando uno desea morir, y ese es mi caso, sé de antemano que me pierdo para siempre muchas cosas. Y aunque adoro la música de Shostakovich, sé de antemano, también, que no sería esa la mayor de mis pérdidas».

Weiß/Colonia, 28.3.

2:30 am Pasan el primer episodio de una nueva temporada de la policial inglesa McDonald & Dodds, la pareja de detectives más extravagante de la TV insular, y eso es mucho decir. Me encanta, eso sí, que transcurra en Bath, porque la cámara se recrea a  veces en espectaculares tomas aéreas de la ciudad, y en verdad en verdad os digo que debe ser una ciudad bellísima. En ella pasó algunos meses Bárbara y desde allí me mandó un par de fotos suyas vestida con atuendos de personaje de Emma o de Pride & Prejudice, que se hizo en el Jane Austen Center, una de las grandes atracciones de Bath. Así es que a renglón seguido de la policial programo los dos primeros capítulos de la miniserie Sense and Sensibility (BBC 1981), para seguir inmerso en ese ambiente. Además, esta versión sólo la he visto una vez, cuando la compré, y hace de ello bastante tiempo. La veo, pues, como nueva.

Acudió Diny acompañada por Montse a la tienda de aparatos acústicos. Me empieza a resultar algo sospechoso que no atinen a darle una solución satisfactoria, de una reputísima vez, al problema de la sordera de Diny. Luego pienso en Beethoven y Goya y me digo que mi enojo es desproporcionado, no porque Diny valga menos como ser humano que ellos, sino porque ellos ni siquiera dispusieron de los adelantos que existen hoy en la materia. Es algo que impone respeto ver las trompetillas que usaron esos dioses en un vano intento de recuperar el sentido mejor de todos, según aseguró el marqués de Sade, que en lo que se refiere a los sentidos sabía todo lo que se puede saber. Y hasta puede que más.

Weiß/Colonia, 29.3.

2:20 am : Vi una vez más El silencio de los corderos, sin levantarme del asiento ni una sola vez, con la mirada prendida todo el tiempo en la pantalla. Es una obra maestra por la que no pasará el tiempo. Y está tan a trasmano de la chatarra espacial, zombie, comics, blockbuster que domina HollywoodCómo no agradecerlo. Luego estuve viendo los capítulos 3 y 4 de Sense and Sensibility (BBC 1981), es decir, acabo de verlos y me voy derecho al catre.

En La Modicana, y sin Claudia, que había dicho que vendría, pero no apareció. Ulli, como siempre en estas últimas semanas, una de esas ensaladas que claman por fotografìas a todo color, pero Carlitos se olvida de traer su cámara con una tenacidad semanal; Diny encargó sus spaghetti alla Modicana, y el buen Carlitos y yo el menú # 1, que consiste en sopa de espárragos y spaghetti alla marinera, menú que Carlitos engulle entero mientras que yo le paso la sopa a Diny, no soy de mucho comer y quise reservarme para los espaguetis, que estaban exquisitos. En la charla quedamos en un punto muerto al tratar de recordar el  nombre de la catedrática austríaca que una vez presentó en Colonia (no estaba yo en la ciudad) un libro sobre poesía erótica femenina latinoamericana. Sé quién es, tengo todos sus libros, pero no acierto con el nombre. Recién subiendo la escalera de vuelta a casa es que me cae el vintén, como dicen los uruguayos. ¡Erna Pfeiffer, claro! A buenas horas, mangas verdes.

Me escribe Claudia diciéndome que se olvidó del almuerzo en La Modicana, y en otro orden de cosas me cuenta que a la hora de jubilarse, si es que los artistas se jubilan alguna vez, está pensando en la posibilidad de irse a vivir a España. Le contesto sobre el pucho, o sea, al tiro: «La verdad es que nos quedamos esperándote antes de encargar la comida, pero al final nos dimos cuenta de que hoy no ibas a modicanear, será pues la semana próxima. Por cierto que en la mesa al lado de la nuestra había dos latinoamericanas (una de ellas compatriota tuya), ambas madres lactantes, con sus respectivos hijos, y las dos viviendo en Sürth. Y si fuera así que un día terminases mandándote mudar al Reyno Desunido de la Ex Gran España, te recomiendo Guipúzcoa, en especial San Sebastián, o la Andalucía atlántica, Huelva o la costa occidental de Cádiz; pero Sevilla no, allí vive una tribu endogámica cuyos individuos creen que su ciudad es el ombligo del mundo)».

Weiß/Colonia, 30.3.

2:00 am : He visto los capítulos 5 y 6 de Sense and Sensibility (BBC 1981), mañana terminaré esta miniserie, que es muy buena aunque con acentos distintos que la peli de Ang Lee con guion de Emma Thompson y la versión más reciente de la propia BBC. Mis Noches con Jane Austen, tan rentables

Estoy de acuerdo con casi todo lo que se comenta acerca de la bofetada de Will Smith al moderador de la entrega de los Oscar. Máxime que la mujer de WS había hecho pública su alopecia enfermiza hace un par de años y es de idiotas gastar bromas a costa de eso. Lo único que no me encaja en el cuadro (de ahí mi «casi») es que Will Smith en un principio también se rio del chiste, e imagino que su mujer le habrá clavado en el tobillo el tacón aguja de su zapato para que se diera cuenta de que a ella no le hacía ninguna gracia el dizque chiste. La falta de sensibilidad con las víctimas parece no ser una exclusiva del anterior inquilino de la Casa Blanca.

Gabriel Hormaechea, a quien no conozco personalmente, publica un artículo de lo más enjundioso en Vasos Comunicantes, y le dejo al pie este comentario: «Mi abuela paterna, Remedios, de Fregenal de la Sierra, no disponía de un léxico tan rico como la suya, Gabriel, pero yo, que soy muy dado a las citas en aquello que escribo, creo que es mi abuela Remedios, la bella y sabia, la persona a quien más he citado en todo lo que he escrito. Hasta creo que puedo asegurar sin temor a equivocarme que la primera expresión suya que aprendí fue la de “Más se perdió en la guerra de Cuba”, expresión que, como tantos sustantivos de los que usted menciona, tengo la sospecha de que también desapareció por el desagüe del idioma». Después de enviar este comentario me acordé de una de esas frases lapidarias de la abuela Remedios, cuando se refería a personas muy antojadizas: decía que eran «culo veo, culo quiero». Más gráfico no cabe pensar.

Weiß/Colonia, 31.3.

2:00 am : Empiezo la lectura demorada del libro de José Antonio Expósito sobre Juan Ramón y sus encuentros y desencuentros con los poetas de la generación del 27, a todos los cuales los parió la obra de JRJ. Y vi el séptimo y último capítulo de la miniserie Sense and Sensibility (BBC 1981). No es en nada inferior a la peli de Ang Lee y la nueva versión de la BBC, pero sí encantadoramente distinta; es como si fuese la única de las tres que (futurible imposible) hubieran filmado en vida de Jane Austen, no sé describirlo de otra manera que mejor refleje mis sensaciones y sentimientos viéndola. Aunque a decir verdad, no sé yo si Miss Austen habría permitido que las hermanas Dashwood solo fueran las dos mayores; a Margaret, la pequeña diabla, la eché muchísimo de menos en esta versión. Tengo que hacerme con el DVD de la del año 1971. Creo que un poco de arqueología austeniana me haría bien.

Rebeca en casa para ayudar a Diny con las compras de la semana, y viene acá y me pregunta que cuál es la visita que vamos a tener en estos días, que Diny le acaba de hablar de ella con gran entusiasmo, y claro, se trata de la de José Luis, que al final no ha podido ser, y bien que lo lamentamos tanto él como nosotros. A ver si consigue la beca de la Fundación Casa de Heinrich Böll en Langenbroich, a la cual le he pedido que se postule, y que cuente con mi apoyo en el jurado que las adjudica. Oremus.

KNH leyó en Madrid mi artículo en Nexos acerca de Sabrina, comparando la de Billy Wilder con la de Sydney Pollack y me desasna acerca de lo que cito que dijo Fernando Trueba al recibir su Oscar a la mejor peli extranjera por Belle Époque: «No dijo “Billy Wilder que estás en los cielos” sino que, al dar las gracias por el Oscar, dijo: “Yo no creo en Dios, pero sí creo en Billy Wilder. Gracias, Billy”». Oí campanas y no supe dónde. A KN le doy las gracias por desasnarme y el corrector automático me sugiere «descansarme» en vez de «desasnarme». Inteligencia artificial le llaman.

Breve reunión con el notario para unas correciones en los borradores que me envió de los nuestros poderes recíprocos, ambos conjuntamente con Rebeca, y nuestras declaraciones de última voluntad. Por ejemplo, en los borradores apellidaban mal a Diny, “Bada Díaz” en vez de “Hansen”, no sé para qué fotocopiaron su pasaporte. Y también hice que suprimiesen las cláusulas facultando a Rebeca en segundo lugar como apoderada, por debajo de Diny y de mí en los respectivos poderes recíprocos: Rebeca será la apoderada única.

Charla telefónica de unos 20’ con José Luis, que sigue en Solana, el pueblo cacereño donde nació su madre, y mañana se irá a Madrid, de donde partirá el martes de regreso a Managua. Se le nota que lo está pasando bien. La próxima vez que vaya allí le daré el teléfono de Josefa en Cáceres, para que ella lo lleve a Malpartida y le enseñe el Museo creado por Wolf Vostell. Y que conozca así de paso, si no es que la conoce ya, esa obra de Arte de la Naturaleza que es el paraje natural de Los Barruecos.

Weiß/Colonia, 1.4.

2:00 am : Sigo con la lectura demorada del libro sobre JRJ y “los veintisietes”, como maliciosamente los llama Expósito. Y creo que por primera vez en mi vida estoy en desacuerdo con Juan Ramón, y es cuando escribe «el majadero de Pirandello». No puedo creer que no haya reconocido la grandeza de sus Seis personajes en busca de un autor, y esa otra obra maestra que es su novela El difunto Matías Pascal. Sencillamente me niego a admitirlo, y sigo leyendo a pesar de tamaño exabrupto.

El 1.º de abril es para los alemanes (y creo que también para los anglosajones) el equivalente al 28 de diciembre para nosotros, el día de las inocentadas. Las mías en la Radio Deutsche Welle, en los cinco años que duró el informativo diario ¡Buenos días, América!, del que fui su anchorman principal, todos los 1.4. y todos los 28.12. incluía una inocentada en la pauta del programa. La que más me sigue gustando es la que fragüé contando con la voz de nuestra corresponsal en Bruselas, quien leyó un texto mío narrando la admisión de Argentina en la Unión Europea, gracias –entre otros argumentos absurdos– a que el nombre romano de Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo, fue justamente Argentina, por mor de las minas de plata en sus cercanías. En el estudio tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para continuar con la moderación porque estábamos muriéndonos de risa*.

Llamo al celular de José Luis y  lo pillo recién llegado a Madrid y en plena calle Mayor en un día de sol espléndido. Como me dice que siente un hambre feroz, pero de tapas, no de otra cosa, lo pongo en rumbo a La Daniela de Cuchilleros. Y al hacerlo, me corroe la envidia como un ácido.

Weiß/Colonia, 2.4.

2:30 am Continué con la lectura de Ecos de una voz, y organicé otra de mis Noches con Jane Austen. Esta vez con la versión BBC de Emma, la Emma de Kate Beckinsale me gusta muchísimo más que la de Gwyneth Paltrow, sin que eso quiera decir que esta no me guste. Pero la Kate tiene bastante más de niña que la Paltrow: a esta se la ve ya como mujer hecha y derecha, lo que no es en la novela.

En el cuaderno de esquelas fúnebres del KStAnz, que leo desayunando al mediodía, encuentro una encabezada por una frase de Gide que en este contexto resulta sibilina, traducida al pie de la letra dice así: «No se descubren nuevos continentes si no se tiene el coraje de perder de vista todas las costas». Para mí queda claro que este hombre se mudó por su propia voluntad desde este nuestrísimo valle de lágrimas al ajeno y no tan lacrimógeno de Josafat.

Durante la hora y ½ de siesta he elevado a 342 los 292 nombres de nueve listas que reseñé en este diario el 17 del mes pasado. Resulta que también me sé de memoria los nombres de las 29 ciudades que han sido sede de los JJ.OO. de verano, desde 1896 en Atenas al 2021 (retrasados un año por la pandemia) en Tokio. Y asimismo puedo recitar de carrerilla los 21 campeonatos mundiales de fútbol desde 1930 en Uruguay hasta el 2018 en Rusia. El día menos pensado se me queman los fusibles. Pero menos mal que le dejo los poderes a Rebeca para que ordenen que no me alarguen la vida a la mayor gloria de la contabilidad de las clínicas de  Colonia. Que me desconecten de todo de una puta vez.

Y hace una hora, a las 8:00 pm acá, imagino que al mediodía en Bogotá, aparece por fin en la página web de El Espectador mi columna que debió aparecer ayer. Alabado sea el santísimo sacramento del altar. Y gloria in excelsis Deo. Y Adeste, fideles. Y la Biblia en pasta.

__________________________________________________________                   

* El protocolo completo de la broma va como anexo al envío postal de esta semana. Vale.

*******************THE END******************

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, deja tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí