De mi Diario : Semana 14 / 2020

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Weiß/Colonia, 29.3.

2:00 am : No sé por qué hubo un cambio de programa en el canal 3sat y pasaron seguidas una grabación de La flauta mágica en los festivales de Salzburgo, un concierto de Anna Netrebko y su marido (jamás lograré retener su nombre) en el colosal anfiteatro al aire libre de la Waldbühne de Berlín, y los Carmina Burana en la Ciudad Prohibida de Pekín, con tenor inglés, barítono francés, soprano rusa, coro mixto austríaco y el coro infantil Primavera de Shanghai, todos ellos acompañando a la Sinfónica también de Shanghai. Una versión formidable, pero que a partir de la tercera canción (“Veris leta facies”) y más y más mientras avanzaba la obra, me llevó a pensar «¡Qué chinos son los Carmina Burana!». Y sí que lo son. En especial la percusión más chinesca no puede ser: triángulo, castañuelas, pandereta, campanitas de trineo, xilófono Lo que resulta prescindible de la grabación son los recorridos de la cámara por espacios espectrales de la Ciudad Prohibida, que más bien debiera llamarse Ciudad Cataléptica: le quitan un sabor precioso a la espléndida performance de los intérpretes. ¡Uggg, el comunismo chino me provoca arcadas!

Llamó Leonardo desde su residencia de ancianos en Rodenkirchen. Está de muy buen ánimo y alegre, lo que nos consuela bastante, porque las noticias de tales residencias son harto negativas; en la que vivía el suegro de Montse están muriendo uno tras otro, suerte tuvo el buen Helmut de morirse hace un par de meses y no en medio de una lúgubre cuarentena.

Diny pasó la tarde confeccionando mascarillas para nosotros con su máquina de coser. Le salen muy propias. Ojalá no tengamos que usarlas.

En el canal Arte pasaron primero Le deuxième souffle [Hasta el último aliento], una de las obras maestras de Jean–Pierre Melville, y luego un amplio documental dedicado al autor, y cómo se atrevió a desafiar a la industria cinematográfica francesa, construyendo sus propios estudios en el distrito XIII de París, y filmando en ellos de manera casi artesanal. Otra vez me pregunto por la importancia de la aportación judía a la cultura francesa: Melville uno de sus mayores exponentes.

Weiß/Colonia, 30.3.

1:45 am : Terminé de ver Pride and Prejudice en la versión BBC 1980. Es una digna precursora de la inalcanzable de 1995, y el guion de Fay Weldon se anda así así con el de Andrew Davies, amén de echar mano al recurso de la voz de Lizzy Bennet en off, que le añade mucho valor al discurso de lo que se narra.

Leyendo el Kölner Stadt Anzeiger, tras veintytantas páginas dedicadas a ese espectro que recorre el mundo entero, Coronavirus se llama, me entero de la muerte de Penderecki. Es como si fuese 1935 y  nos enterásemos de la muerte de Alban Berg. Nos contamos Diny y yo en ese escaso número de quienes hemos visto en escena Los demonios de Loudun, en febrero 1980, acá, en la vieja Ópera de Colonia. Después de desayunar busco en mi archivo de recortes de diarios el de la crítica a ese estreno coloniense: y recuerdo que al terminar de leerlo me vino a las mientes lo que dijo Guareschi de los críticos, creo que en su Diario Clandestino: que son gallinas que cacarean mientras las otras ponen huevos. Las ovaciones del público puesto en pie al terminar la obra no le cayeron bien al crítico. O no le gustó que las monjas posesas abriesen sus hábitos y ofrecieran sus torsos desnudos a los demonios, casi como emulando en cueros a la santa Teresa de Bernini.

Al terminar de escribir mi columna para EE de este viernes, sobre el humor en los tiempos del Coronavirus, llamo a Teresa en Wolfsburgo para preguntarle cómo se llama en Colombia al que en el Río de la Plata llaman ají putaparió. En Colombia son más púdicos y lo llaman ají pique. Pero la llamada da pie para más de media hora de gozosa plática sobre tirios y troyanos. Es una delicia sentir el acento paisa a la orilla del Rhin, aunque sea por teléfono.

En estas calendas, cuando me despido de mis amigos latinoamericanos les digo que se cuiden mucho de ese Pinochet invisible que es el Coronavirus (a los argentinos les digo que el Videla, a los nicas que el Murillortega, a los venezolanos que el Maduro, a los uruguayos que el Pacheco Areco). Pero a los españoles les digo, naturalmente, que es un Franco invisible, trapo rojo que le provoca a WR contestarme en un email: «A Franco lo han enterrado ya dos veces. A mí siempre me ha parecido que no está bien enterrado». Mejor epitafio para el inferiocre, imposible.

Weiß/Colonia, 31.3.

2:00 am : Acabo de ver de nuevo Pride and Prejudice, la versión del 2003, filmada por Andrew Black en un ambiente contemporáneo y en el campus de la Universidad de Provo, que siempre me recuerda el tiempo que Gonzalo Rojas estuvo allá de profesor invitado y me enviaba poemas recién paridos, cuyos manuscritos atesoro. Me reafirmo en mi opinión de que es una adaptación logradísima, y vuelvo a enamorarme de Lucila Solá, sobre todo cuando habla en español. En el ranking de las adaptaciones que conozco iría en tercer lugar, tras las versiones BBC de 1995 y 1980, y por delante –si acaso ex aequo– con la protagonizada por Keira Knightley, que está muy supervalorada y tiene un guion y algunas resoluciones escénicas deplorables: ¡esos grupos de mujeres curiosas arracimadas detrás de las puertas, espiando lo que hablan en otra habitación! A Jane Austen se le caería la cara de vergüenza viendo semejante cosa, y que la maravillosa escena de la primera declaración de Darcy no sea en la casa rectoral, entre cuatro paredes («El infierno son los otros»), sino en el templete de un jardín y en medio de una lluvia torrencial e insípida.

Mucha es la información que circula acerca del paquete económico de miles de millones que el Estado quiere invertir en paliar las terribles secuelas financieras para las grandes empresas pero también las pequeñas y las llamadas start ups. Suzana me escribe desde Düsseldorf que su praxis de cosmética ya terminada, ni siquiera pudo inaugurarse, pero presentó su solicitud de una ayuda económica y casi de inmediato recibió una asignación de 9.000 € que recién se controlará una vez pase la pandemia. En el mismo caso se encuentra Montse, a quien le cuento lo que me ha escrito Suzana. Pero esto sólo vale como medida urgente para salir del primer apuro, nadie sabe cómo continuarán las cosas, porque nadie sabe cómo (y sobre todo cuándo) terminará semejante crisis. Preocupado y todo, como lo estoy, en especial pensando en la tienda de Montse, sucede que de repente me sorprendo preguntándome cómo el padre Estado resarcirá a las putas por sus pérdidas de ingresos, ya que la medida decretando el cierre de negocios también alcanzó a los prostíbulos. Seguramente se guiará por las declaraciones de ingresos a Hacienda, y ahí va a ser el llanto y el crujir de dientes, porque seguro que los chulos y sus asesores fiscales peinaron tales declaraciones con la raya en medio y sólo confesaron a Hacienda una de las dos mitades.

Sapzurro, en la frontera nordoccidental de Colombia con Panamá, a la orilla de una bahía como de Las mil y una noches, y lugar adonde sólo se puede viajar por vía marítma, debe ser uno de los poquísimos paraísos que restan en el mundo. Excepto para una pareja coloniense que llegó allá y de allí no puede salir a causa de la cuarentena y del cierre de las fronteras colombianas. Es decir, la parábola de cuando el Paraíso Terrenal se convierte en una ratonera. Una en la que sus habitantes, además, miran de reojo –como en un verso de Virgilio, «transversa tuentibus hircis»­– a estos dos extranjeros de los que temen que les infecten con el virus. Es terrible. Una vez, en Guatemala, hace pocos años, lincharon a una joven pareja que visitaba como turistas un pueblo, porque los creyeron culpables de unas muertes sucedidas en esos días allá. Eran inocentes, según se supo luego, pero si Fuenteovejuna se levanta de la cama con el pie izquierdo, no hay quien lo pare. Siempre pienso en esas dos muertes con un espeluzno de terror. Oremus.

Weiß/Colonia, 1.4.

Pasada la medianoche me llega un email de GB solicitándome «tristemente», y sabedor de que conozco mucho a MT, mi colaboración en el homenaje que le están preparando en la redacción. De inmediato abro las páginas del pasquín de Prisa, El Mundo y ABC, y en ninguna de ellas aparece la noticia de la muerte de MT, que, por otra parte, Diny se habría apresurado a comunicarme si la hubiese leído antes de irse a dormir. Por precaución consulto a Miss Hortensia Google, y tampoco hay mención de su muerte en la biografía de MT. Después le he escrito a GB explicándole por qué, de todos modos, no satisfaría su petición, porque si bien es verdad que conozco mucho a MT y, de hecho, fui yo quien lo sacó del anonimato, hace 25 años que no me trato con él, rompí con él en el mismo momento en que descubrí su mentira vital y que, además, nos había engañado a Diny y a mí en un tema íntimo y familiar que nos pudo costar la amistad de su esposa de entonces. De todos modos, antes de enviarle este email a GB vuelvo a repasar las páginas ya vistas antes, y sigue sin aparecer la noticia de su muerte. ¿Por qué, pues, ese «tristemente» en el email de GB? Misterio sin  solución, por lo que cerraré la compu y me iré a dormir.

Inesperada visita de Henri. Vino Montse a traernos unas compras y vino con la bici, y Henri con la suya. Charlé con los dos desde el balcón. Henri le trajo a la abuela una cajita con obleas de chocolate en forma de corazón y una tarjeta de diseño, con este texto escrito a mano: «Hola, querida abuela. En primer lugar quiero decirte gracias por los bombones de menta. A mí me va bien, ojalá también a ti y al abuelo. Ojalá no te toque el Corona Virus (Covid19). Es un tiempo difícil para todos. Y te ruego que no salgas de casa, por tu seguridad y la del abuelo. Tu nieto Henri. [Debajo los dibujos de un corazón y un sol] Posdata: Ojalá nos volvamos a ver después de la epidemia. Tu Henri». Hossana en las alturas, gloria in excelsis Deo!

Luis ha leído en Berlín la primera y la segunda versión (corregida, aumentada y espero que mejorada) de mi texto sobre Multatuli, y me señala que en la segunda corregí el nombre de uno de sus personajes. Le contesto: «Efectivamente, lo hice porque Walter no es un nombre muy común en nuestras latitudes y en diminutivo sonaba horrible si lo leías en voz alta. Además, de siempre me ha cabreado esa tendencia que hubo, en los años centrales del siglo pasado, a españolizar los nombres de los protagonistas de las novelas. Para ponerte sólo un ejemplo, en la edición más asequible hoy de Orgullo y prejuicio, la de Porrúa, México 1984, Lizzy Bennet, la protagonista y uno de los personajes femeninos más célebres en la historia de la literatura, ¡¡se llama Bebel!! Jane es Juanita y Kitty es Catiti, sólo Mary y Lidia conservan los nombres del original. Lo más ridículo del caso es que la edición cuenta con un prólogo de Sergio Pitol, quien siempre habla en él de Elizabeth Bennet. Amén de que cita la famosa frase inicial de la novela traduciéndola de un modo distinto a como hace el trujamán del texto, Armando Lázaro Ros. Lo que te da una idea de cómo se editan obras maestras en nuestras latitudes».

Me escribe Anahí desde mi Güeno Saire querido que ya no volveré a ver: «Veo, por tu diario, que lo del papel higiénico es una manía universalPensé que era sólo acá». Le contesto ipso fuckto: «Lo curioso del caso es que no existe una explicación racional. Lo cual sensu contrario demuestra que lo de sapiens, en la nomenclatura de los homínidos, es pura ciencia ficción».

Weiß/Colonia, 2.4.

2:00 am : Me quise cargar de razón y volví a ver Pride and Prejudice con Keira Knightley. Y no está mal, claro que no, pero el guion me hizo recordar un bonmot de Woody Allen: «Aprendí un método de lectura rápida. He leído Guerra y paz en veinte minutos. Trata de Rusia».

Me encarece Violeta, desde Karakogrado, la lectura de una entrevista de Leila Guerreiro con Maria Kodama, en el pasquín de Prisa, y que le diga qué me parece. Se lo digo: «Es una muñeca japonesa, que al contrario que las chinas, no contiene nada dentro».

Joaquín se ocupa en su columna en EH de Barranquilla de las bondades del mecenazgo. Y sí, el mecenazgo siempre merece un recuerdo y un homenaje. Irracionalmente a veces, porque ¿de dónde salieron, por ejemplo, los millones de la Fundación March en España?  Del contrabando en gran escala del señor March antes de Franco, y de los monopolios que el señor March recibió de Franco agradeciéndole el apoyo a su (¡ojo, que es fuerte!) “Cruzada de Liberación”. Y de los mecenazgos de los Vanderbilts, los Carnegies, los Rockefellers, mejor no hablo.

Recibimos por email un vídeosaludo de Paul. Se le ve muy bien y nos cuenta que se apuntó a la cosecha de espárragos, la mano de obra para ese trabajo es muy escasa por mor del cierre de las fronteras para los trabajadores de temporada (en especial los polacos, especialistas en esta tarea).

Weiß/Colonia, 3.4.

1:35 am : Entre esta noche y la de mañana quiero volver a ver Lost in Austen, una auténtica delicia y una mirada nueva, fresca, sobre el mundo de los Bennet y su círculo de amistades y de no amistades. En especial las sorpresas que nos reserva en cuanto al carácter y los motivos del para Jane Austen infame Wickham, y los de Miss Bingley y Geogiana Darcy. Ya la primera vez que la vi me dejó especulando con un par de futuribles literarios. ¿Qué tal si Don Quijote, ante el amor que le declara Altisidora, recuperase la razón? ¿Y qué tal si Emma Bovary en vez de ser ella la que se envenena, envenenase a su marido para, ya viuda, entregarse a sus amores? ¿O qué tal si Hans Castorp, en vez de visitar a su primo Joachim en el sanatorio de La montaña mágica, cambiase de parecer y siguiera viaje a la Toscana y a Roma, tras las huellas de Goethe?

En el Kölner Stadt Anzeiger de hoy una preñada (© by Unamuno) entrevista con Habermas, a propósito de su último libro, También una Historia de la Filosofía, que ya va por la 3.ª edición, y también de la crisis creada por el virus. Es una entrevista fabulosa, por lo que se le pregunta y lo que él responde. Uno se da cuenta de cuándo el reportero se ha preparado para una entrevista de esta envergadura, y cuándo no, pero en este caso de trata de la versión positiva. Me fascina lo que Habermas dice en relación con la crisis del Coronavirus: «Nunca ha habido antes tanto saber sobre nuestra ignorancia y sobre la compulsión de actuar y vivir en la inseguridad». También esta definición luminosa al hablar de Aristóteles y Kant: «Se volvieron pensadores clásicos, donde lo de “clásico” significa que todavía tienen algo que decirnos». Sin olvidar su juicio lapidario sobre Nietzsche, cuando el periodista le pregunta cómo es que no se ocupa de él en este último libro suyo, centrado en el tema “Fe y Ciencia”, siendo así que se trata del autor de la sentencia «Dios ha muerto». Habermas responde: «Todo adolescente amante de la literatura ha declamado su Nietzsche en voz alta alguna vez, yo también. Pero [] en realidad sólo estoy interesado en un cierto aspecto de su influencia – a saber, la tendencia fatal de algunos filósofos a, por así decirlo, sublimar estéticamente sus experiencias religiosas reprimidas». Chapeau, Herr Professor!

Weiß/Colonia, 4.4.

2:00 am : Pensaba ver esta noche el segundo DVD de Lost in Austen, pero descubrí un canal donde pasaban Mother and Child [Madre e hija], con Annette Bening y Naomi Watts, dos de mis amores cinematográficos a los que soy absolutamente fiel, dentro de la lógica poligamia que conllevan estos amores. Pero es que además, desde su orquidiócesis paisa, Guillermo me había descubierto algo que si lo sabía lo había olvidado, y es que el director, Rodrigo García, es hijo de García Márquez. He vuelto, pues, a ver esta peli con ojos diferentes, así lo creía yo, pero padre e hijo usan lenguajes tan distintos que no sería justo ver la obra de uno en función de la del otro. Y esta peli es magnífica, aunque pienso que perdería mucho con otros (y sobre todo otras) intérpretes, que aquí actúan como peces en el agua.

Mi horóscopo de hoy terminaba asegurando que si quiero tener un vientre plano tan sólo debo comer alimentos planos, como tabletas de chocolate y pizzas. Un mal chiste. Pero me lleva a rebobinar las últimas comidas (cenas) habidas en esta santa casa. El viernes tuve un caldo vegetal con Maultaschen, las empanaditas típicas de la Selva Negra y que son un boccato di cardinale como tropezones. Ayer sábado, bacalao skrei al horno con un sofrito de tomate y pimienta. Y hace un par de horas espárragos peruanos con huevos revueltos. Me parece que de un vientre plano debo despedirme per omnia saecula saeculorum, como decimos los clásicos.

En la correspondencia de Luise Mejer con su amado Heinrich Christian Boie, encuentro que ella le escribe desde Celle el 16.6.1782: «¡Que tan pocas personas quieran creer que a menudo es más difícil vivir que morir!» Una reflexión que viene como yelito al güisqui en estos tiempos del Franco invisible y el confinamiento obligado de uno entre sus propias cuatro paredes. Ay.

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

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