De mi Diario : Semana 15 / 2012

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Weiß/Colonia, 8.4. (1)

Eso que llaman brunch, en lo de Montse, por el cumpleaños de Frank. El pobre Henri está tan, tan cansado, que no lo vemos ni media hora escasa, la mamá lo deja en su camita y ya en el mero descenso al colchón iba dormido. Llega Frank con Helmut, a quien fue a buscar en la residencia donde está viviendo ahora en Rodenkirchen. Ha envejecido mucho Helmut, y lo malo no es eso, sino que se lo ve apático, no participativo. Tengo la impresión de que le cuesta acostumbrarse a la residencia. Lo entiendo perfectamente, a mí me pasaría tanto de lo mismo.

 

Weiß/Colonia, 8.4. (2)

¡Qué puesta en razón la columna de Héctor, hoy, en El Espectador!  ¡Que tanda de verónicas impecables rematadas con una media belmontina para abrocharla!: «Los médicos, los ingenieros y los matemáticos son los que efectivamente nos cambian y mejoran la vida (anestesia, vacunas, acueductos, computadores, aviones, barcos). Pero los famosos y los intocables son los teatreros y los escritores. Una secta de seres vanidosos, intocables, rencorosos, dañinos. Esta semana el gremio de los artistas no me produce sino asco. Y me incluyo». Añado por mi cuenta lo que anoté apresuradamente anoche antes de irme a dormir: «Leer, a fin de cuentas, es una de las ocupaciones más obsoletas que se puedan imaginar, a no ser como mero pasatiempo, igual que los crucigramas. En cambio, entiendo que escribir no lo es tanto, por la sencilla razón de que mucha gente quiere leer creyendo que con ello se cultiva, así que claro está, aprovechar esa proclividad del lector es algo perfectamente legítimo en el mundo de la oferta y la demanda».

 

Weiß/Colonia, 9.4. (1)

Leo en The Clinic: «Creo que todas las reflexiones que haga Fidel constituyen luz y esperanza para Chile». Son, según la revista, palabras de Caperumila Roja –como yo la llamo a la célebre Camila Vallejo– después de un encuentro con el Coma Andante. A más tardar después de leer eso, me maravilla que esta joven tenga fama de inteligente, y me basta abrir su cuenta Twitter y leer mensajes de este porte para confirmar mi asombro:

Camila Vallejo ‏ @camila_vallejo
Gran jornada de debate sobre educación y democracia junto a
compañer@s d la jota d todo chile.

Ya el uso del signo @ como letra bífida denota tanta pobreza mental, tanta corrección política, que casi se disculpa como chiste lo de “la jota”. Pero mejor chiste hubiera sido escribir “la joda”.

 

Weiß/Colonia, 9.4. (2)

Durante la siesta, sin poder dormir, pienso que hay apellidos perfectamente plausibles y lógicos: López=hijo de Lope; Herrero=posiblemente el oficio del fundador de ese árbol genealógico; Baena=por el nombre de la ciudad. Etc. El problema se plantea en presencia de unos apellidos que resultan intrigantes, por decir lo menos: ¡Capado!, ¡¡Espantaleón!!, ¡¡¡Ladrón de Guevara!!! (¡¡¡¡y nada menos que documentable antes del Che!!!!) 

 

Weiß/Colonia, 9.4. (3)

Esther anda metida en un trabajo sobre Julio Ramón Ribeyro y me llama para preguntarme si no será que tengo Dichos de Luder, inencontrable en www.iberlibro.com e incluso en la Biblioteca del Iberoamericano de Berlín. Y sí lo tengo, y adentro está una carta manuscrita de Fernando, con el membrete del Hotel Esmeralda, fechada en París 3.8.89, contándome que anoche comió con JR y que «el espíritu del Bordeaux (Luder obliga) ayudó a estos dos solitarios a aflojar un poco las corazas de defensas tan innecesarias como ineficaces». Le prometo a mi deuda estherna que se lo mando mañana por correo. Papá Baden Powell me sonríe desde la eternidá.

 

Weiß/Colonia, 10.4., primera hora del día

Me envía Lillian desde Managua uno de esos emails suyos en que me llama la atención acerca de novedades inauditas, en este caso pequeños trucos que simplifican la vida, cómo pelar papas cocidas y huevos duros en dos segundos sin usar cuchillo ni pelapapas Le contesto: «Sorry, Lillian, pero yo tengo un electrodoméstico neerlandés de la Philips, modelo Diny, nada menos que del año 1939, y que sigue en activo sin problemas con nada más que un par de reparaciones cada muerte de obispo, es de aquellos tiempos en que se fabricaba para que lo fabricado durase toda la vida. Vale, pero gracias por pensar en mí». Lillian se debe haber tronchado de la risa al leerlo, y seguro que comentó: «Juemadre, ese pinche Bada me hace reír con un chiste machista».

 

Weiß/Colonia, 10.4. (1)

Recién hoy me entero de la muerte de Millôr Fernandes, murió el 27 de marzo, ¿cómo es posible que los medios en lengua española no se hayan eco inmediato de esta muerte?  Nada más pensar en la cantidad de materia gris que ha perdido la humanidad. con él y con Mingote, pone la carne de gallina. Los descerebrados somos los que no nos vamos tan fácil, parece.

 

Weiß/Colonia, 10.4. (2)

Un día de 1999, en Valladolid, cuando el homenaje a Francisco Pino, paseando con Angelines y Antonio Gamoneda, de taberna en taberna, buscando tapas “de substancia”, de repente me dijo Antonio: «Fíjate, Ricardo, qué raros somos los seres humanos; quizás no haya poema más triste en nuestro idioma que las «Coplas por la muerte de mi padre», de Jorge Manrique. Pero nosotros las leemosy gozamos leyéndolas porque son una de las cosas más hermosas que se han escrito en esta lengua. Gozamos, leyendo aquello que el dolor le mueve a decir a un hijo por la muerte de su padre». Es algo de que acabo de acordarme después de entrar en el blog de Jorge Aranda, alertado por Ana María, y haber leído su texto «Criaturas amigas«. He sentido su desgarro interior contando lo que cuenta y me he sorprendido simultáneamente diciéndome «¡Qué bien escribe este hombre, carajo, qué puta envidia!»  Creo que entiendo algo de escritura (escritura, no digo literatura) porque me he ganado y me sigo ganando la vida escribiendo. Sé por ejemplo que lo que escribo es basura, y lo sé porque sé cuando es que aquello que leo no es basura, y puedo comparar, y sé comparar. Entonces, ahora, la verdad es que no sé si felicitar a Jorge o decirle que nos tomemos una copa para olvidar la mierda que es la puta vida.

 

Weiß/Colonia, 11.4. (1)

Le regalé un tuit a mi ya irreemplazable ministro plenipotenciario en Cielorroto:

Jose M. Ruiz ‏ @josetenene
El poeta es omnívoro, y en su omnifagia no desdeña ni siquiera la carroña.

Y resulta que está corriendo como reguero de pólvora por la red. Hasta lo ha retuiteado Andrés, que es algo así como si te arman caballero, rodilla en tierra y con espadazo plano en cada hombro.

 

Weiß/Colonia, 11.4. (2)

A propósito de los correos indeseables que te ofrecen desde agrandarte el pene hasta vacaciones en la Antártida, y a propósito de la campaña que he emprendido contra ellos, le comento a mi tocayo: «Pero los remitentes parecen insensibles al sarcasmo, qué lo parió, Mendieta. ¿Será que el Plan de Infantilización Masiva ha quemado etapas?» Él me contesta: «Lo que más bronca me da (como dice el tango) es que no podés hacer nada para que estas empresas quiten tu casilla del mailing. A mí me llegan montones de estupideces, desde uñas esculpidas hasta cremas milagrosas para todo. Presumo que no hay ningún humano que lea las respuestas, que todo lo maneja una máquina a la que le faltan algunos tornillos para ser un androide». Y yo le respondo: «Es mucho peor de lo que vos creés: son androides que trabajan en condiciones de esclavitud laboral, como en los call centers, y no tienen culpa de lo que sus patrones les obligan a hacer porque ellos no preguntan, sólo quieren ganar el dinero que necesitan para sobrevivir. Creeme que a veces elevo el diapasón del insulto para ver si de repente entre quienes lo reciben se encuentra un Espartaco».

 

Weiß/Colonia, 12.4., primera hora del día

Después de una policial sueca con Linda Wallander (nunca me cansaré de ver esta temporada de esa serie), Lone Star, por enésima vez. They make my night!

 

Weiß/Colonia, 12.4. (1)

Leyendo el diario durante el desayuno, me encontré una esquela fúnebre donde dice que el difunto falleció «de pronto e inesperadamente», pero veo las fechas de nacimiento y muerte, y resulta que murió con 85 años ya cumplidos. ¿Cómo será eso de morirse «inesperadamente» después de los, digamos, 75?  Tan inesperado desde luego que no, diría yo. Y además, al ponerme a anotarlo acá, me llegó un tuit de Cristy donde entre otras reflexiones acerca de la vida y la muerte, me dice: «Después de los 60, el suicidio siempre es eutanasia». Ecco! Porque quién te dice que la luz al final del túnel no sea una llamita piloto que uno apagaría si soplara con la fuerza suficiente. Pero hay que tener mucho valor para dar ese paso. Ese único paso sin vuelta atrás posible. That is the jodienda!

 

Weiß/Colonia, 12.4. (2)

Pasan en el canal Arte una serie de diez reportajes dedicados a “Francia, silvestre y hermosa”. Con un atractivo añadido: la voz relatora es un lujo, la de Senta Berger. Pero al cabo de ver tres entregas se materializa la desazón que vengo sintiendo desde la primera que vi, Provenza, y se acentuó en la de ayer, los Vosgos, para cristalizar hoy, recorriendo las costas del norte del país. Es una serie dedicada a la Naturaleza pero sin la presencia del ser humano. Dicho de otro modo, es una serie inhumana a la que no logra amarrarme ni siquiera la seductora voz de la Berger [en la versión francesa es otra voz con ADN de luxe, la de Sophie Marceau]. Y es que la Madre Naturaleza, sin la presencia humana, no me interesa. Se la regalo enterita a Dios, envuelta en celofán y con un lacito rojo de seda encima. Hasta me induce a formular un aforismo diferente, no necesariamente contrario del famoso de Oscar Wilde: «La Naturaleza limita al Arte».

 

Weiß/Colonia, 12.4. (3)

Adoro la literatura en lengua portuguesa. Desde niño oía en mi casa Radio Lisboa, cuya señal llegaba mucho mejor a Huelva que Radio Nacional de Madrid. Y he leído a Pessoa en 1955, cuando no lo conocían sino un par de portugueses, entre ellos el padre de un condiscípulo mío, en el curso preuniversitario, a cuya casa yo acudía mucho para repasar juntos las materias y hacer juntos las tareas. El padre, don Eduardo Vasconcellos, al enterarse de que me gustaba mucho la poesía, y hasta versificaba, me pasó libros de Pessoa, de Torga (del que era apasionado, más que de Pessoa), de Eça de Queiroz (por quien sentí un amor a primera vista)Luego, en mi vida profesional era siempre simpático el momento cuando en los congresos de literatura acá en Alemania, los autores brasileños y portugueses (¡mi entrañable José Cardoso Pires, tan superior  en todo al endiosado Saramago!) siempre decían al verme llegar: «Por fín podemos hablar portugués y no esa jerga horrible del portiñol». Eso a pesar de que yo, por la mucha cohibición que tengo con todos los idiomas, hasta con el alemán (pese a 49 años de convivencia con él), siempre les hablaba en castellano. Pero ellos me respondían en portugués y no en portiñol, sabiendo además que si en la plática aparecían números o días de la semana yo nunca diría «seis» sino «meia» y nunca «martes» sino «terça feira», eran las dos únicas excepciones que yo hacía, las soluciones de continuidad en mi discurso en español.

 

Weiß/Colonia, 13.4. (1)

En @otraparte, el buen Gustavo Restrepo publicó mi aforismo siguiendo al de Wilde:

Otraparte ‏ @otraparte
La Naturaleza imita al Arte. (Oscar Wilde) La Naturaleza limita al Arte. (Ricardo Bada)

Mi tocayo me escribe desde Buenos Aires: «Debo decirte que tu corrección a la famosa frase de Wilde es perfecta y no entiendo como no se le ocurrió a nadie antes que a vos». Le contesto: «Gracias, tocayyyo, pero yo creo que la frase al primero que se le ocurrió fue al propio Wilde, lo que sucede es que “Nature constantly limitates art” ofendía su sentido de la estética debido a esa especie de tartamudeo que significa la secuencia ly–li, y por eso se decidió por una solución más eufónica y más divertida». E se non é vero, é ben trovato. Enter.

 

Weiß/Colonia, 13.4. (2)

Me manda Ibsen (y con ese nombre ¿qué más natural?) la versión original de “Sarandonga”, que parece haber reflotado una folclórica española, y me comenta al mandármela: «Te paras, por ejemplo, en la calle Lanceros, de Puerto Cabello, en la costa central venezolana, y te juro que estás en una calleja gaditana. Guajiras de ida y vuelta, que dicen». Pienso que esa reflexión étnico–cultural amerita una sesuda respuesta desde el corazón de Alemania, y se la afrijolo ipso fuckto: «Claro, es igual que si te montas en el tranvía acá y miras bien a los pasajeros que son inequívocamente alemanes, pero en el PhotoShop de tu cerebro les pones color serio (como dice Álvaro Mutis) y les enrulas el pelo, y resulta que te encuentras en África. Es un fenómeno de veras alucinante, y además el momento de echarte a reír pensando en la pureza de la raza aria». 

 

Weiß/Colonia, 14.4. (1)

Leo en el diario que la remodelación y modernización del Teatro Municipal incluye también la de la Plaza Offenbach, delante de él, y en consecuencia, ayer, se llevaron de allá la estatua de Safo; nos quedaremos sin verla hasta el 2015, cuando terminen las obras. Será una sensación rara, al ir a la Ópera, o al pasar por allá de camino entre la Philarmonie y la sopa de pescado del Mar del Norte, no ver a la querida Safo recostada en su lira (los colonienses creen que se trata de un arpa, y a Safo la llaman popularmente “Chavelita la arpista”). Lo que no sabía yo, y lo he aprendido hoy en el periódico, es que el escultor de la estatua fue Émile–Antoine Bourdelle. ¡Tan luego un señor cuyo apellido se pronuncia “burdel”!, ¡qué poco sáfico!

 

Weiß/Colonia, 14.4. (2) 

Esta noche habrá una cena de amigos en lo de Félix, en Madrid. Precisamente hoy, 14 de abril, y el piso madrileño de Félix está nada menos que en la calle Rafael de Riego. La remilputísima que la recontramilaparió, a la mala pata. Recién llegaré a Madrid una semana después. Pero de todos modos esta noche brindaré con ellos desde acá, por nosotros y por la República.

 

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