De mi Diario : Semana 15 / 2022

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Weiß/Colonia, 10.4.

2:00 am : Me dio tiempo de volver a ver Erin Brockovich, es la tercera vez que la veo y me sigue gustando como la primera. Después estuve repasando las anotaciones del diario antes de subirlas a la página de Fronterad, y por último continué leyendo Ecos de una voz, con lo que mi admiración por mi paisano universal crece y crece. De alguna manera me alegra saber que moriré expatriado, como él.

Felicito a Guillermo en su cumpleaños («mi countdown» dice él, a sus 94 años bien llevados, entre las orquídeas que cultiva), y me cuenta que la expresión de mi abuela Remedios, «con salú, que es lo prEncipal», le recuerda dos versos de un corrido acerca de la guerra de México contra los gringos: «Allá tendrán aviones a montones, / aquí tenemos lo mero prEncipal». Contesto su email in extenso: «Caro Guglielmo, ese corrido que me citas lo tengo grabado en cinta, cantado por Carlos Fuentes. La historia es así: Una noche, en París, se reunieron en casa de Cortázar y su entonces mujer, la lituana Ugné Karvelis, las parejas CF y señora + Gabo y Mercedes. Ya entrada la noche y con copas encima, se pusieron a cantar, sobre todo Fuentes y Gabo, los dos con muy buena voz y entonación. Julio sólo cantó el tango «Mano a mano», arrastrando las erres: «Ggechiflao en mi tgisteza hoy te evoco y veo que has sido en mi pobge vida paguia solo una buena mujeg» y todo lo que sigue. Con gran presencia de espíritu, y a pesar del alcohol, Ugné puso en marcha el magnetofón y grabó esa noche lírica de esos otros tres tenores. Andando el tiempo, ya muerto Julio, pasó Ugné un día por Colonia y me llamó preguntando sí podía quedarse a dormir en casa antes de seguir viaje a París el día siguiente. Vino, y al día siguiente, durante el desayuno, sabiendo que yo me desempeñaba en una de las mayores y mejores emisoras de radio del mundo, me entregó la grabación, muy artesanal, con el ruego de copiarla profesionalmente y enviarle una copia a ella y quedarme otra para mí, y no pasarle copias nada más que a Fuentes y a Gabo. A ella seguramente debió impresionarle el hecho de que yo conservaba como oro en paño la fonocarta que Julio me envió en el otoño de 1976, hablando de Hermann Hesse y del milenario del idioma español, que se festejó en 1977: dos temas a los que yo dediqué sendas series, con las voces de grandes autores españoles y latinoamericanos hablando de ambos temas. La casete  de esa fonocarta se la hice oír la noche anterior, después de la cena, y la dejó muy impresionada, porque sabía que Julio se había comunicado mucho con sus amigos por medio de ese artilugio, pero la única conocida que se conservaba la tenía el director de cine argentino Miguel Antín. (Al día de la fecha todavía no se sabe de la existencia de alguna más. Juan Forn, el cronista argentino, a quien le regalé copia en CD de esa fonocarta, en Bogotá, junio 1988, me dijo que era normal, porque aprovechaban la misma casete para grabar encima de la voz de Julio la respuesta respectiva, cosa que, bien comprenderás, a un profesional de la radio, como aquí tu negro, le parece todo un sacrilegio, un pecado de lesa majestad). // Mirá todo lo que me has hecho recordar con la cita de ese corrido Los amigos me preguntan que para cuándo pienso dejar lo de escribir mis memorias. ¡Pero si las escribo día a día, en mi diario, en mis artículos, en mi correspondencia! Ahora bien, lo de escribir un libro ex profeso, ah, eso se lo dejo a los mercachifles de la literatura, yo voy por libre».

Me pregunta Adolfo desde su México lindo y jodido si incluí a Cees Nooteboom en mi artículo sobre la literatura neerlandesa. Le contesto al tiro: «Sí que incluí a don Nooteboom [=Nogal], con quien tuve una polémica por email acerca de que ya iba siendo hora de que la Casa de Orange, la familia real neerlandesa, le pidiese perdón a la actual Indonesia por los crímenes cometidos en su nombre en las Indias Orientales Neerlandesas. El buen hombre, con quien mantenía hasta entonces una cordial correspondencia por email, se me acalambró e hizo una defensa de la Casa de Orange que a tu servilleta, aquí tu negro, antimonárquico de nativitate, casi le provoca un vómito. Así se lo dije y que de las monarquías en el poder sólo excluía a título personal a Jorge VI y su familia en Gran Bretaña, y a Cristian X de Dinamarca, que no abandonaron a sus pueblos, respectivamente, ni bajo las bombas nazis ni durante la invasión del país. Es más, Cristian X salía a pasear por Copenhague a caballo y sin escolta, y cuando los invasores dictaron sus leyes antisemitas y obligaron a los judíos daneses a portar la estrella de David en el pecho, el primero en portarla fue él mismo. Don Nooteboom no se dignó contestarme, así es que con su pan se lo coma, como decía mi abuela Remedios».

Weiß/Colonia, 11.4.

2:15 am : Tercer episodio de la serie policial inglesa MacDonald & Dodds. Es el más enrevesado de los tres ya transmitidos, pero el encanto de esta serie no tiene mucho que ver con las complicaciones del caso criminal concreto que se trata. Y además, viéndola, siempre nos quedará Bath.

Tengo una gran simpatía por Chrismon, la revista mensual de la iglesia protestante alemana, pero en el editorial del último número, que firma la redactora–jefa, me encuentro este párrafo: «El sábado por la noche, en la taquilla del teatro, nos enteramos de que no se va a representar el alabado esperpento El incinerador de cadáveres, de Franzobel. ¡Un caso de Corona en el reparto!  A cambio, La señorita Julia, de Strindberg. Una obra algo sosa con sólo tres personajes, definitiva y virológicamente la mejor opción. Ante nosotros, una anciana pierde los nervios. De ninguna manera quiere ver un Strindberg, así es que le dan un vale». ¿La señorita Julia, uno de los dramas más concentrados y más intensos del teatro moderno, y de todos los tiempos, es una obra algo sosa? ¿Cuáles serán las obras saladas que degusta espectadora tan exigente? ¡Lo que es la falta de ignorancia! (© by Cantinflas).

Veo en el calendario de efemérides que se acerca el 21 de este mes, cuando se cumpliràn 2.775 años desde la fundaciòn de Roma, y escribo mi columna para EE acerca de que no puede llamársela Ciudad Eterna, pues aunque no tuviese fin (que también lo tendrá, como todo lo humano) es evidente que sí tuvo un principio. Se la leo por teléfono a Miss Ataliva y ambos concordamos en que suena bien; la mando, pues, a la redacción.

Weiß/Colonia, 12.4.

1:00 am : En Ecos de una voz el único error que he detectado hasta ahora: la primera mujer de Neruda ​no fue una islandesa; Maryka Antonieta Hagenaar Vogelzang era neerlandesa, hija de neerlandeses y nacida en Java cuando la actual Indonesia era colonia de los Países Bajos. (Por otra parte los nombres de todas las mujeres islandesas terminan en «dóttir», es decir, «hija de»).

Me despertó Diny a las 7:00 am, debo ir donde mi médico de cabecera para una extracción de sangre. Como primera providencia, llenar el tarrito que me dieron allá para los primeros orines del día. Mis hematíes deben estar ahí, haciendo piruetas como las comparsas de Esther Williams en Escuela de sirenaspero nadando en whisky. En el bus un silencio plúmbeo. En el consultorio le niegan derecho de piso a la mascarilla que uso y me dan una nueva, profesional. La ATS me extrae la sangre de una manera harto satisfactoria, ni sentí el pinchazo. Luego, al bajar del bus de vuelta a casa, lo primero que veo en el suelo es una moneda nuevecita de un centavo. La recojo por inercia, seguir la tradición supersticiosa de este país, según la cual encontrar una moneda trae buena suerte. Pero de camino al home sweet home recapacito que me he levantado a las 7, estoy en ayunas y me han sacado sangre Si eso es empezar el día con buen pie, ¿cómo será el comienzo de un día degraciado?

Hoy en La Modicana con Claudia y Marta, 6 personas, cinco nacionalidades y media (Carlitos es ½ canario), pero además, en una mesa larga a la izquierda de la entrada, un grupo de unas 20 personas que celebran el cumpleaños de una de ellas, y el nivel de decibelios de su cháchara es bastante alto. La pareja asimétrica que conocemos de vernos todos los martes, ha renunciado a su mesa habitual, se ha refugiado en una cerca de la cocina, y ambos sonríen cuando con un juego de miradas les señalo su mesa habitual (tesis), la del jolgorio (antitesis) y aquella a la que se sientan (síntesis), hegeliano que es uno. Carlitos y yo decidimos que la próxima vez que lleguemos y haya una constelación parecida, volveremos grupas y pondremos proa a otro lugar. Diny, Marta y Carlitos encargan lasaña, Ulli una ensalada de las suyas, Claudia una pasta que no identifico y yo mis espaguetis con el pescado o los mariscos que haya en la despensa. De manera expresa, omito cualquier referencia a la situación en México con ese desastre a quien llaman por sus siglas, como al DDT. Recuerdo muy bien la última vez que estuvimos con Marta, también acá, en La Modicana, era en vísperas de las elecciones presidenciales y le pregunté que si ya sabía a quién iba a elegir; me contestó sin vacilar que a AMLO, y me extrañó bastante: espero que entretanto se haya arrepentido, pero no se nombra la soga en casa del ahorcado.

Weiß/Colonia, 13.4.

2.00 am : Avancé una terna más de capítulos del libro sobre Juan Ramón y lo dejé para oír (y ver) La Pasión según San Mateo dirigida por Sir Simon Rattle. No la he seguido hasta el final, a Sir Simon no se le da bien Bach, como es seguro que no se le dará bien Messiaen.

Vino Rebeca para acompañar a Diny a la peluquería. Según mi costumbre última salgo al balcón para despedirlas. Me apena como pocas cosas la manera lenta y apoyada en el bastón que tiene Diny, ella que era un pozo inagotable de energía y siempre iba por delante de todos cuando salíamos en grupo. Y también cuando paseábamos los dos solos. Yo decía, en broma, que éramos un matrimonio japonés de signo contrario: la mujer por delante y el marido unos cinco pasos detrás de ella. Eso se acabó, hasta yo, con bastón y todo, camino ahora más rápido que Diny. Ay.

Una peli preciosa: Un balcon sur la mer [Un balcón con vistas al mar], de Nicole Garcia, francesa nacida en Argelia como Camus, Yves Saint–Laurent y Marcel Cerdan (el boxeador campeón mundial de los pesos medios y gran amour fou de Edith Piaf). Excelente guion, grandes interpretaciones de Marie–José Croze y Jean Dujardin, muy conseguidos los flash backs sobre la guerra de Argelia, que fue el telón de fondo de la infancia de los protagonistas y de la directora. Prometo volverla a ver.

Weiß/Colonia, 14.4., Jueves Santo

2:20 am : Una gozada, con el DVD de Cookie’s Fortune [La fortuna de Cookie en Argentina, ¿Quién mató a Cookie? en México, y en España, donde todo el mundo sabe inglés, Cookie’s Fortune], que no veía desde hace un par de años. Es otra de esas obras maestras corales que Robert Altman se sacaba de la manga casi cada vez que filmaba. Él y Truffaut son mis directores de cabecera, por así decirlo.

Voy donde la pedicura, la buena Dorotea se ha convertido en uno de mis mejores interlocutores y es bastante expresiva incluso cuando calla, y para nada está como ausente, eso se queda para poemitas sentimentaloides. Después acudo al Aldi de Rodenkirchen, que está al lado de la clínica dermatológica en que trabaja Dorotea, voy con el deseo de comprar dos bolsas de macadamias, de 125 g cada una, que olvidé comprar el martes en el Aldi de Sürth porque todavía no tengo localizada toda la oferta desde que cambiaron todo de sitio. Y resulta que en este Aldi de acá, las baldas donde normalmente se encuentran los frutos secos están ocupadas por toda la parafernalia de la Pascua que tenemos ante portas. ¡Maldita sea la invención del conejo y de los huevos de Pascua! Compro espárragos alemanes para Diny, y cruasanes para nuestro desayuno de mañana. Luego, al llegar a casa, recojo del garaje la bolsa con las botellas de agua mineral y mientras camino hacia el portal de la casa, se me adelanta el señor Alliyu, el vecino nigeriano del piso bajo el nuestro, se da vuelta y adelanta sus manos hacia las dos bolsas diciéndome escuetamente “¡Deme!” Y es él quien sube con las bolsas hasta dejarlas ante la puerta de nuestro apartamento. Le doy las gracias, y me quedo pensando, al llevar las bolsas hasta la cocina, en esa cosa tan buena de la religión islámica que es el respeto a los ancianos y la obligación de ayudarlos y socorrerlos. Es algo que no predicó el Hijo del Carpintero. Predicó en cambio las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña, una relación de cheques sin fondos, porque nadie sabe, ni siquiera quien las predicó, si existen Dios y el reino de los cielos.

Magnífico programa doble de series policiales, con respectivos estrenos. Un nuevo episodio de la saga alemana protagonizada por el Comisario Dupin en la Bretaña, y asimismo un nuevo episodio de la saga del DI Perez en las islas Shetland. Muy buenos ambos episodios, el francés cerrado, el inglés dividido en tres capítulos, los dos restantes los pasan el domingo y el lunes. En éste, registro que la amiga de Perez, su amor juvenil, Alice, le regala Cien años de soledad: es un mudo reproche al hecho de que desde que murió su mujer, asesinada, Perez se ha convertido en un eterno viudo que no se da cuenta de que ella, Alice, está ahí, esperándolo. Creo que a Gabo le hubiese gustado ese regalo.

Weiß/Colonia, 15.4., Viernes Santo

Terminé anoche la lectura de Ecos de una voz. Es una joya de la bibliografía juanramoniana, donde va a brillar con luz propia. Tengo que pedirle a Carmen que me pase la dirección electrónica de José Antonio Expósito para felicitarlo y darle cuenta de las (pocas) erratas y el único error que descubrí, doy por seguro que este libro va a tener más ediciones y sería bueno extirparle los lunares de la primera. Después de lo cual programé el DVD de Faithful [Fielmente tuya], que siempre me divierte porque es como una comedia de Jardiel Poncela, disparatada, pero lógica dentro de su disparate. Y un dúo interpretativo que da el do de pecho: Cher y Chazz Palmintieri, quien además firma el guion. Uno que Jardiel hubiese titulado No te suicides antes de que te mate.

Aparece mi columna en El Espectador y al rato llegan ya los comentarios que van desde el desdén hasta calificarla como GENIAL [sic]. Me he divertido mucho contestando a todos los comentaristas. Varios de ellos deben estar en algún rincón de su casa, lamiéndose las heridas. A mí claro está que se me puede criticar, pero con argumentos, no a través de una bilis atravesada. En el uso del florete tuve un maestro supremo, Juan Ramón.

Weiß/Colonia, 16.4., Sábado de Gloria

2:15 am : Terminé de ver The Children Act [El veredicto. La ley del menor] con los ojos empañados: Emma Thompson es mucha Emma Thompson, y esta es una de sus más memorables creaciones. Por otra parte, el tema es de una altura como raras veces se ve en estos tiempos, y tanto el guionista como el director y el estupendo elenco al que ha dirigido con mano maestra, están a la altura del tema. Una peli para tener en casa el DVD y verla cada vez que quiera uno levantar su moral. Luego descansé con el juguete cómico Hail, Caesar! [¡Salve, César! en Latinoamérica, ¡Ave, César! en España] de los hermanos Coen, que ya es la tercera vez que la veo y lo que más me gustan de ella son sus tres espléndidas parodias de Bathing Beauties [Escuela de sirenas] y Anchors aweigh [Levando anclas] y del gurú del flower power, Herbert Marcusse. La primera vez la vi el día de su estreno en “nuestro” cine, el Odeon del Vringsveedel, que llevamos con nosotros a Oskar para que la viese. Y es verdad que se divirtió con la trama, pero yo me decía para mis adentros, luego, que sin tener el disco duro atiborrado con el cine de Hollywood de los 40, 50 y 60, imposible sacarle a esta peli el agridulce sabor que yo degusté viéndola.

Hoy es Sábado de Gloria y el sol le hace los honores al nombre del día. Rebeca vino a las 10 para sacar a pasear a Diny, ir de tiendas en Rodenkirchen y almorzar allí en el chino. Mi incomparable Rebecota, qué tesoro de hija esta, que de los tres es la que más se parece a mi padre.

Al repasar los apuntes de esta semana antes de subirlos a Fronterad echo de menos algo que pensé viendo una peli que funcionaba a base de puros flash backs, Un balcon sur la mer. Y eso que pensé es que los andaluces teníamos hecho de nativitate el rodaje para entender la técnica de los flash backs, gracias a la educación visual que nos brindaba la Semana Santa todos los años. Veías el Domingo de Ramos pasar la procesión de Jesús entrando en Jerusalén seguida por la del Jesús cautivo, sin Santa Cena ni oración en el Huerto de los Olivos. Luego, el lunes, Jesús en su tercera caída camino del Gólgota, sin juicio con Herodes y Poncio Pilatos. Y el miércoles lo veías expirando en la cruz, para luego encontrártelo el jueves orando en ese Huerto, seguido por la procesión con el crucificado Cristo de la Buena Muerte, a la que le seguía los pasos la de Jesús atado a la columna y escarnecido. ¡Puros flash backs! Creo que el tema amerita una columna.

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