De mi Diario : Semana 18 / 2021

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Weiß/Colonia, 25.4.

2:30 am : Pasaron el siguiente episodio de la primera temporada de Wallander con Linda, esto es, con Johanna Sällström, y a continuación una intrascendente peli neocelandesa, Love Birds, pero con el atractivo de la presencia de Sally Hawkins, de quien no me pierdo ni una sola. Una actriz tan dúctil como ella es difícil de ver en pantalla. Y lo curioso es que todas sus actuaciones parece que fuese el personaje que incorpora, no ella misma, su capacidad de mímesis es asombrosa.

Vino Frank hace un rato para llevarse a Henri, y me queda el mismo sentimiento que se siente cuando tienes un pájaro en casa y de repente ves abierta la puerta de la jaula y que la jaula está vacía. Miro hacia la izquierda, al pasillo, y enfoco la mirada en el poema autógrafo que un día me dedicó Felipe, “Pounds Equation”: «Una jaula es / cuando se tiene todo el mundo fuera. / Una celda es / cuando se tiene todo el mundo dentro. / Mi jaula / es una celda». Divinas palabras, ¡cráneo privilegiado!

Después de leer mi diario, Marcos me escribe desde Karakogrado, en Venezuelistán: «Siempre agradecido por tu diario, siempre esperándolo. Esta vez, entre varios temas, me hiciste recordar, con tu “Me barrunto que voy a morir sano”, esta oración de La muerte de Virgilio, de Hermann Broch: “Ya que eres médico, cúrame para que pueda morir”». Le contesto ipso fuckto y luego soplo el humo que sale del revólver: «La muerte de Virgilio no sé cómo está traducida al español (o al idioma en que la hayas leído),  pero en alemán es la rehostia en mountain bike, Broch la sacó del estadio y todavía no han descubierto dónde fue a parar la bola. Es una de esas novelas por completo geniales, casi un himno, como una sinfonía de Bruckner pero inundada de luz meridional». Quizás hubiera debido decirle una sinfonía de Bruckner orquestada por Falla.

Weiß/Colonia, 26.4.

2:40 am : El último episodio de la última temporada, por ahora, de Martin Beck. Pero el episodio termina con Beck cerrando los ojos en el quirófano cuando, por segunda vez, le van a extirpar un resabio de cáncer en el cerebro. ¿Será el final definitivo de la saga? En cualquier caso, después vino un episodio del joven Morse, fascinante como todos los de su serie.

Me he divertido mucho escribiendo mi columna para el viernes en EE. Como no se me ocurría ningún tema recurrí a mi fondo de reptiles y me di cuenta de que nunca había aprovechado las respuestas que di a las ofertas que in illo tempore me llegaban y a las que metódicamente contestaba con un sarcasmo tal que parece que se corrió la voz, porque hace años, quinquenios, que no me llega ninguna. Es una pena no disponer de más espacio, sólo me cupieron siete ofertas y respuestas en el formato de la columna. Tuve que dejar fuera joyitas como esta: «OFERTA : Gánese un curso de ingles para negocios. RESPUESTA : Estoy más que contento tanto con mis ingles como con su feliz encuentro tripartito. Además no sé de qué utilidad me serían unas ingles para la vida privada y otras para los negocios. ¿Son estas últimas biodegradables caso de que los negocios no me fueran bien? Gracias por cuanto puedan instruirme».

Pienso que soy algo así como el antípoda de la Susana en La verbena de la Paloma, de quien su pretendiente Julián decía que era «muy flaca de memoria». Y sí, a mi juicio el problema con mi memoria no es que padezca anorexia, sino adiposidad. Y no sabe uno qué es lo peor.

Weiß/Colonia, 27.4.

1:45 am : Terminó la trilogía del Baztán. Lo más mijor (© by Cantinflas) los actores. Las novelas eran (son) mejores que la filmación, aunque esta capte muy bien el paisaje y el ambiente.

En los pies de fotos que aparecen en la prensa escrita es una cortesía para el lector hacer constar quién es quién, a la derecha, a la izquierda, de izquierda a derecha, o al revés, o en el sentido de las agujas del reloj a partir de una foto dada. Hoy, en la sección local del KStAnz aparece una en la que se ve a la derecha una máquina complicadísima, con ruedas, poleas y todo el equipo, y a su lado un sonriente y corpulento caballero. En el pie de foto nos informan: «El relojero Wolfgang Siggemann (izquierda) ha vuelto a hacer funcionar el reloj de la torre de Leidenhausen». Está más claro que el agua: podría haber lectores que creyesen que don Wolfgang es la máquina a la derecha. La burocracia y el pensamiento alemán se caracterizan por una precisión de reloj suizo.

Vinieron Ulli & Carlitos como cada martes, Ulli subió a platicar con Diny, yo me fui de compras al Aldi con Carlitos. Comento con él la elección de Annalena Baerbock como candidata de Los Verdes a la cancillería federal y que el único pero que puede oponérsele es su carencia de toda experiencia de gobierno. Carlitos opina que no es tan necesaria. Le contesto que personalmente pienso que a gobernar se aprende gobernando, pero que una maquinaria tan compleja como es la proverbial nave del Estado no se aprende a manejar de un día para el otro, y que los tiempos no están como para perderlos haciendo experimentos. Aunque le subrayo que si pudiera votar en septiembre, le daría mi voto a Annalena. Carlitos asiente en silencio. Sé que él también la votará.

Me escribe EV–M desde su Barcelona de su alma: «Aquí vacunados. Y viendo perder al Madrid con el Chelsea». Luego el partido terminaría empatado, pero antes le contesté a mi fan favorito entre los del Barça: «También vacunados, Diny y yo, con la Biontech, bautizada por mí como la Chanel n.º 5 de las vacunas. Y si a la final llegasen el Chelsea contra el PSG, dile adiós al fútbol, será un mano a mano de un oligarca ruso contra un sátrapa árabe. Mucho más no va a ser».

Weiß/Colonia, 28.4.

1:00 am : El director de Five Minutes of Heaven [Cinco minutos de gloria], Oliver Hirschbiegel, es el mismo de El hundimiento, pero nada más lo parece en el primer ⅓ del film, que transcurre en 1975, cuando en Belfast, en plena guerra civil irlandesa, un activista protestante mata a sangre fría a un católico, en presencia del hermano pequeño de la víctima. Los ⅔ siguientes, a 33 años del hecho, tienen como respectivos protagonistas a James Nesbitt, aquel niño de 1975, en una actuación llena de tics y de lo más desubicada, y a Liam Nesson, el asesino de 1975, quien ahora quiere conseguir el perdón y el olvido. LM borda su papel, pero ni siquiera eso salva la peli. Una pena, porque el tema merecía un tratamiento mejor.

Viene Rebeca, una vez más a ayudar a Diny en uno de esos zafarranchos de limpieza que tan sólo respetan mi cuarto, y ay de ellas si no lo hicieren. Inmediatamente montaría en Cólera, un purasangre en que no suelo cabalgar y arremetería contra la infantería enemiga.

Después de leer el texto de mi columna del viernes, sobre los emails indeseados que suelen llegar a nuestras estafetas virtuales, mi deuda estherna me escribe desde la provincia: «Güenas Badi, suerte la tuyyya que te dejaron de joder con spams, se ve que te leen, qué bien. En cambio conmigo redoblan sus esfuerzos. Hoy me llegó uno rotulado La respuesta a todas tus preguntas, y dice más o menos así: “Me llamo Esther y soy una Mensajera Angelical. Ya de pequeña descubrí que veo a los Ángeles de la Guarda y puedo hablar con ellos”. Estoy tentada de reenviarlo a todos mis contactos». Le respondo ipso fuckto: «Al mensaje que te llegó podés contestarle “Me llamo Esther, como vos, y soy una Mensajera Diabólica. Ya de piba descubrí que veo a los Diablos de la Guarda y puedo hablar con ellos. Por cierto que les he contagiado el voseo y se han olvidado del pronombre “vosotros”».

Hoy, en El Espectador, una excelente columna de Eduardo Barajas Sandoval, “Luz verde para Annalena”, sobre la candidata de Los Verdes a la cancillería alemana. En el foro de la columna un comentario de Berta Lucía Estrada: «¿Por qué escribe “candidatura de Annalena”? ¿Acaso no tiene apellido? Imagino que lo hace porque es mujer. Usted habla de Trump y de Biden. Me explico: Pablos hay muchos, pero Picasso, Casals y Neruda, solo hay tres; por eso los llamamos por sus apellidos. El nombre de pila no cuenta; lo que identifica a una persona es su apellido; usted lo sabe muy bien». Le escribo a BLE que no estoy conforme con ese comentario. En España tenemos el caso de Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y Ramón, a quienes para diferenciarles conocemos como Juan Ramón, don Ramón y Ramón a secas. Y a Lope de Vega basta con llamarle Lope para saber de quién se trata. Como a Garcilaso. Por lo demás, en los diarios y el resto de los medios, acá, se cita a la Baerbock, pero en la vida cotidiana todos la conocemos como Annalena. Es el desarrollo de un proceso que iniciaron justamente Los Verdes y gracias al cual mis nietos, por ejemplo, no llaman a sus viejos Mamá y Papá, sino Montse y Frank (tres de ellos), o Angie y Ricardo (el cuarto). Y en Nueva Zelandia a la primera ministra la llaman sencillamente Jacinda. Y bien sabemos que vox pópuli, vox Dei.

Mi compadre José María me pregunta desde su beatus ille, a la orilla del Cauca, en La Pintada, que si practico algún tipo de lectura rápida, y le contesto sin más: «N​o practico ningún tipo de “lectura rápida”, sencillamente leo con mucha concentración, desde siempre, y muy rápido. Lo de la mucha concentración te lo digo porque a pesar de la rapidez a la que leo, puedo detectar una incongruencia en la página 512 con un dato leído en la página 43. Tengo una mirada fotográfica, algo que me valió de mucho en mi bachillerato y mis cinco años universitarios porque lo que te exigían era memoria, y yo la memoria la puedo (todavía, toquemos madera) vender por arrobas. En este contexto déjame citarte a Woody Allen: “Aprendí un método de lectura rápida y acabo de leer Guerra y paz, de Tolstoi, en una hora y media. Trata de Rusia”»].

Weiß/Colonia, 29.4.

2:00 am : Avancé mucho en la lectura del tercer episodio de la saga de Sebastian Bergman, que difiere harto del guion correspondiente en la teleserie, pero es bastante más interesante en su soporte libro.

En el KStAnz entrevista a toda plana con Annalena Baerbock. Esta mujer tiene las ideas claras. Estoy ocnvencido de que puede ser una digna sucesora de la Merkel. ¡Y tan joven! Sería la canciller ideal para la generación de mis nietos.

Le contesto por fin a mi buena Snežana, en Belgrado, su email del 18: «Blancanieves del alma, gracias por leerme y por la buena opinión que tienes de mi diario. Y gracias por mandarme esas tres joyas de The Toronto Consort, palabra que siempre me hace recordar el viejo chiste español de que los maridos de las reinas no son “príncipes consortes” sino “con suerte”. Y desde luego esa música es capaz de resucitar muertos, pero sus efectos no son duraderos, ni pueden serlo, en el caso de mi espalda, porque me paso horas y horas delante de la pantalla, escribiendo textos, despachando correspondencia, y no entiendo otra manera mejor de vivir mi vida que este constante trasiego epistolar con los amigos y este querer dar todo de mí antes de que me pase a buscar la Señora de la Guadaña. // Hoy te quiero mandar de nuevo el preludio de la zarzuela La Revoltosa, que ya te mandé una vez con la orquesta del Concertgebouw, de Ámsterdam, dirigida por Mariss Jansons. Esta vez es la orquesta de la Radio de Hesse, en Fráncfort, en un concierto al aire libre a la orilla del Meno (en alemán Main, de ahí el juego de palabras con Mainhattan, que es como se conoce a la ciudad bancaria por excelencia de Alemania). Y el director es uno de los mejores entre los jóvenes españoles, Pablo Heras–Casado. Y ahora el dúo amoroso más bello de todo el repertorio de la zarzuela española, primero en una formidable grabación estéreo en un estudio, y para terminar en una de las mejores grabaciones en vivo. Ojalá te guste, es mi zarzuela favorita y no me importaría morir con los auriculares puestos y oyéndola».

Weiß/Colonia, 30.4.

Descubro en la cuenta Twitter de una joven escritora alemana, Sophie Passmann, un breve poema de Ingeborg Bachmann: «Traum von Amsterdam / Der die Hoffnung nahm / Allein in einer fremden Stadt / Allein in Amsterdam». ¿Lo aproximo al español, será posible? Creo que no, pero lo intento: «Sueño de Ámsterdam / que la esperanza se llevará / Sola en una extranjera ciudad / Sola en Ámsterdam». ¡Cuánta desolación en nada más que quince palabras del original!

Mi columna de hoy en EE ha sido requetebién acogida por los lectores, de golpe y porrazo ocho comentarios en el foro. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

Me pregunta mi Anotota querida cómo es eso de que la lengua habla a través de nosotros. Le contesto: «Lo de que la lengua es quien habla por nosotros y no nosotros quienes hablamos la lengua, es una vieja tesis de los lingüistas. Yo creí siempre en ello, porque si te paras a pensar en la cantidad de sintaxis que no aprendes en la escuela no te puede caber la menor duda de que el código genético de la persona incluye varios nódulos donde está almacenada la madre del idioma, que es la sintaxis. El léxico lo adquieres en función de la vida que vives, los estudios que haces, los libros que lees, el cine que ves pero la sintaxis la llevamos en la sangre y los genes».

A consecuencia del toque de queda, la gente joven y que mantiene ciertas tradiciones tendrá que alzar “sus árboles de Mayo” (como por ejemplo acá en Sürth, donde hasta se permiten el lujo de tener una Reina de Mayo) o bien antes de las 10:00 pm o después de las 5:00 am. Les quedará un recuerdo histórico que contar a sus hijos y nietos: «Hubo un año en que no pudimos plantar el árbol de Mayo a medianoche». «¿Y por qué no, abuelo (o abuela)?» «Pues a decir verdad nadie supo nunca por qué, creo recordar que fue por culpa de un virus, pero es que los políticos se inventaban cualquier pretexto con tal de tenernos controlados en casa»

Weiß/Colonia, 1.5.

1:45 am : Concluyo la lectura del tercer episodio de la saga de Sebastian Bergman. Como en las más refinadas radionovelas de mi infancia y juventud es un libro que termina en punta, imposible dejar de leer el cuarto. Me pondré mañana a la caza y captura.

Llamó Henri muy temprano diciendo que quería venir a pasar el fin de semana con nosotros. Cuando me levanto de la siesta ya está plantificado delante de la compu portátil de Diny, pero acude a darme un abrazo apenas me ve llegar. Me pregunta que cómo estoy, y le respondo la verdad, nada más que la verdad y toda la verdad: «Feliz, porque te tengo abrazado, mi niño querido». Se ríe. Una risa cascabel.

La alcaldesa principal de Colonia recibirá a partir del lunes un copioso correo de colegiales de la cuarta clase que no saben a qué colegio tendrán que ingresar tras las vacaciones de verano. El desorden introducido por el virus en los planes lectivos ha llegado a límites insoportables para los colegiales, sus padres y sus profesorados. En el KStAnz se anticipan hoy algunas de las cartas que le llegarán a Frau Reker por el ya insólito correo quelonio. Un chico de 10 años le escribe: «En una situación de mierda como esta hasta el Diablo ayuda más que el gobierno. Porfa, haga algo y por lo menos escúchenos». Otro chico de la misma edad la manda de vuelta a los bancos escolares al decirle «Deseo que se preocupe porque haya más plazas lectivas. ¡Esa es su tarea!» Pero la que más me gusta es la reflexión de una chica, Kayra, de 9 años: «La verdad es que no sé si todos los políticos han sido niños alguna vez». Ten por seguro que sí, Kayra, pero la memoria de los políticos es lo más parecido que se conoce a las pompas de jabón.

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

3 COMENTARIOS

  1. Llamar a un autor por el nombre de pila es habitual en el Río de la Plata, y muy práctico. Mejor Macedonio y Felisberto que Fernández y Hernández, esos amiguitos de Tintín.

    Y sí, somos legión quienes esperamos casa semana tus apuntes para una biografía: nos amuebla la vida. Abrazo.

    • Gracias por leerme, Carles, y por tu fidelidad a mi diario. En cuanto a los nombres propios, te recuerdo que a García Márquez hasta los no colombianos lo llaman sencillamente Gabo, y en lo que a nosotros nos concierne no existe más que un Julio.

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