De mi diario : Semana 28 / 2018

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Weiß/Colonia, 8.7.

Me llega un email de ONT, desde Venezuelistán: «Insostenible la situación del país. Ahora el castigo con el racionamiento de electricidad. Acá en mi tierra, Zulia, Maracaibo, es inhumano por las altas temperaturas. No quería emigrar, pero ahora es tu vida la que se juega. Destino: España. Esta dictadura acabó con todo, todo, todo». Cada vez me van quedando menos amigos en Venezuela, han sido saliendo camino del Canadá, de Colombia, de España ¡Y pensar que hay gente tan requetecontra miope, de una izquierda a zurdas, que sigue apoyando al régimen!

 

Con Juan Carrasco, en Sevilla, se me ha dado el mismo caso que con José María en Arboletes, en el Caribe colombiano, ambos han recibido una copia de mi envío semanal de tuits alemanes, en cuyo directorio para remesas colectivas solo se cuentan hispanohablantes que viven aquí o de quienes sé que entienden el alemán. Le escribo, pues: «Para mí es un misterio que recibieras mi envío semanal de tuits alemanes. He revisado a fondo mi bandeja de salida y tu nombre no figura entre los destinatarios. Pero es que tanto de lo mismo le ha pasado a uno de mis amigos colombianos. Y por muchas vueltas que le doy al archivo de documentos salidos de mi estafeta, en ninguna parte consta que os haya enviado los tuits alemanes a ninguno de los dos. Misterios de la Cibernética, que, como no se cansa de decir mi «manitas», no es una ciencia exacta».

 

Weiß/Colonia, 9.7.

En las páginas culturales del diario continúa hoy lunes la publicación del canon poético de la redacción. Hoy es una redactora, Eliana Berger, quien elige un poemita de Heine que se titula “Fräulein” y que inmediatamente traduzco a mi leal saber y entender: «La mocita mira el mar / y suspira desolada, / la tiene muy afectada / el crepúsculo solar. // Mocita, no sufras más, / que esta es una vieja historia: / frente a ti se hunde la noria / y regresa por detrás».

 

Vino Rebeca muy temprano para seguir echándole una mano a Diny en las tareas del hogar, y al mediodía las despacho a las dos, madre e hija, camino del restaurante chino de Rodenkirchen, donde tienen un bonísimo menú de almuerzos en los días laborales. Así Rebeca no tendrá que cocinar esta noche en su casa, ni Diny para mí, ya me las apañaré con lo que hay en la heladera o en la despensa. Ignacio de Loyola Brandão, tan querido, escribió y publicó una vez que yo era un excelente cocinero, cuya especialidad consistía en «descongelar platos ya cocinados».

 

¡Qué día el de hoy, de emociones encontradas. UQ, a quien tanto quiero, me escribe que el jueves fue a visitar a un amigo que se murió mientras ella estaba allí: «Fui a llevarle un libro y terminé vistiéndolo para el ataúd. Estoy afectadísima, no sólo porque era muy querido, sino porque aunque no estaba bien, ni remotamente pensé que iba a morirse ese día. Aunque vi morir a mi padre y le cerré los ojos, no había participado en el resto del ritual (pañuelo para mantener cerrada la mandíbula, buscar la ropa y ponerla, arreglarlo), que tuvimos que hacer los amigos porque toda su familia está fuera de este infierno en el que convirtieron a mi país [=Venezuela]. No sé qué se desató allí, supongo que la suma de dolores, pero estoy como fuera de mí. No duermo mucho, me aburren todas las pelis, no puedo con Proust Se me pasará, lo sé, pero necesito unos días más». Tremenda experiencia, tremenda. No sé si podría enfrentarla, creo que no. Y horas más tarde me llega la invitación a la boda de mi sub, que se casa el 6 de octubre, un email jubiloso suyo me lo hace saber. En menos de cinco horas paso del epitafio al epitalamio. Me aferro, son ya casi las 11 pm, a mi panacea escocesa, la única que puede salvarme de esta montaña rusa de los sentimientos.

 

Buscando un enlace para implementar un hipervínculo en el nombre de Loyola, encuentro uno en el que se dice que la obra del autor de Zero ha sido traducida al «inglês, alemão, italiano, espanhol, húngaro, tcheco e coreano do sul». ¡Ignorante que soy, yo creía que en Corea del Sur se hablaba el mismo idioma que en Corea del Norte! Pero al parecer no es así. ¡Ay!

 

Weiß/Colonia, 10.7.

Hoy La Modicana estaba de bote en bote. Carlitos protestando todo el tiempo por el ruido que hacía la parroquia, aunque todo el mundo hablaba en voz baja, y el ruido del tráfico entrando a sus espaldas por la puerta abierta, a causa del calor. Pero tanto él como Diny comieron bien y con buen apetito, mientras que yo no pude terminar con mi pizza. Este calor sordo agobiante, con el cielo color panza de burra y amenazando una lluvia que no termina de descargar, es algo que ataca los nervios de cualquiera, y más los míos, sobresaturados desde que comenzó esta canícula. La recontrarremilputísima madre que la requetecontrarremilparió.

 

La decepción (mi decepción) no es que haya ganado Francia y no Bélgica, como yo deseaba, la decepción es haber perdido casi dos horas viendo un partido amistoso que se anunciaba como si fuese la semifinal de un Mundial. Un tuit de Andrés lo refracta de manera oblicua, pero clara:

 

 

Weiß/Colonia, 11.7.

«Un córner hizo la diferencia», así titula el diario la crónica de la dizque semifinal de anoche en San Petersburgo. Lo que no explican, ni el titular ni la crónica, es que la diferencia pudo haber sido a favor de Bélgica. Lo cual, a su vez, invalida el título de la crónica, ya que da a entender que Francia mereció ganar, y la verdad es que no mereció ganar ninguno de los dos. Podían haberse ahorrado los 98’ de correteo por el césped echando una moneda al aire. Creo que hasta el público se habría divertido más con esa ceremonia.

 

Diny me regaló hace un mes unos pantalones deportivos, para cuando acudo a la fisioterapia. Lo malo es que se trata de unos pantalones con forro de seda que se inserta sin solución de continuidad en la larga lista de objetos que me tienen declarada una guerra particular. Resulta que cuando meto las piernas en las perneras arrastran consigo el forro y hay que hacer mil y una maniobras para que tan sólo aparezcan los pies al final de cada una de ellas. Ya Diny le hizo un corte al forro, y la vez pasada no hubo problema, pero hoy, a pesar de una docena de intentos fallidos, todas las veces aparecían mis pies embutidos en el forro, de tal manera que desesperé y opté por la solución más fácil, llamar a Novotergum y cancelar mi cita para hoy en la Sala Torquemada. Y me quedo en casa, feliz y contento, solo, además, porque Diny ha salido a reunirse para brunchear con unas amigas.

 

Me apena que Inglaterra no llegue a la final. Inglaterra tiene la mejor liga del mundo. De los 92 jugadores de las semifinales, 40 juegan en la Premier League, e Inglaterra es el único país que ha enviado a Rusia una selección de 23 jugadores que militan todos en esa Premier League, ni un solo legionario. Hoy en día es difícil de toda dificultad armar un once inglés comm’il faut, porque los equipos punteros de su liga están llenos de extranjeros para quienes los ingleses son los domésticos, como en las escuderías ciclistas. Pero así y todo han llegado a semifinales. Un respeto. Y me apena todavía más pensando que han perdido contra Croacia, donde esta victoria será leña para el fuego de los fascistas que pululan por allá y hasta se atreven a festejar con la U simbólica de los ustachas, recordando a los sicarios de Hitler durante la 2.ª guerra mundial, cuyas prácticas espantaban a los nada tiernos miembros de las SS. Por supuesto que no creo que los jugadores tengan una mentalidad ustacha, pero sinceramente espero que pierdan la final. Y que me perdone el mejor jugador que pisa el césped en este Mundial, Luka Modrić.

 

Weiß/Colonia, 12.7.

En su blog Del Absurdo Cotidiano, Ángeles saca un breve texto titulado “Ganó Croacia” y dice que mañana, hoy, hará suyo el lamento de Ricardo Bada, cuando me haya pedido permiso de publicar allí un adelanto de mi diario, el que le envié anoche a un par de amigos al terminar el partido. Le dejo un comentario en el foro de su blog: «Arcángeles querida, no me tienes que pedir permiso para publicar ese fragmento de mi diario, al que tal vez debería haber añadido que los dos vencidos de las semifinales son quienes menos merecieron perder. Inglaterra por ser un equipo joven y armado a pesar de las condiciones adversas con que tienen que pechar los jugadores ingleses en su propio país, un dato del que poco o nada se sabe fuera del Reino Unido. Y Bélgica (que llegó ya una vez a semifinales, en México 1986) por ser un equipo en el que, por fin, se produjo la unidad del país, tan quebrantada por el eterno pleito entre Valonia y Flandes; ante un equipo como este, se olvidaron del pleito para pasar a ser lisa y llanamente belgas. Esa me parece casi mayor hazaña que llegar a la final».

 

El telespectador alemán ama los Krimis [las series policiales]. Hay no menos de una docena de escenarios distintos de la serie Tatort [El lugar del crimen]: Colonia, Berlín, Múnich, Münster, Constanza, Fráncfort y suma y sigue. Pero no contentos con ello han comenzado en los últimos años unas series policiales que transcurren en el extranjero: Venecia, Barcelona, Estambul, la Bretaña, París, Lisboa y suma y sigue, catálogo al que ahora se une Islandia, protagonizando la serie Franca Potente, en el papel de una autora de Krimis que se ve envuelta en investigaciones de la policía [Lögreglu, en islandés]. Acabo de ver la primera y pienso que mi pobrecita Franca se ha metido en camisa de once varas. No es que actúe mal (es demasiado buena actriz), es que el papel le sienta como las proverbiales pistolas al santo cristo. ¡Corre, Franca, corre, escapa!

 

Weiß/Colonia, 13.7.

Hoy en la Sala Torquemada por última vez, eso espero. Uno de mis congéneres, hoy, ha sido un tipo tan alto y tan desgarbado que parecía casi como una caricatura de Jacques Tati. Además se movía de una manera tan parsimoniosa que parecía que lo hiciera a cámara lenta, y estoy de lo más seguro de que siempre se mueve así. Debe ser terrible para quienes conviven con él.

 

En el foro de mi columna de hoy en El Espectador, sobre Alemania y las cuentas de la lechera, me comenta un lector que en Colombia pasó casi, casi lo mismo. Hubo colombianos que vieron a su Selección en las semifinales, quién sabe si no como campeones. Pero bueno, Colombia es la patria del realismo mágico. Si Remedios la bella subió en cuerpo y alma al cielo, como la Virgen María, llevándose además consigo toda la ropa blanca de los Buendía, ¿por qué no iba a poder Colombia quedarse campeona del mundo de fútbol? ¿ah?

 

La FIFA, que lo reglamenta todo, debería sacar un ukase decretando que todos los jugadores han de llevar camisetas de manga larga e inarremangable, y pantalones largos hasta el tobillo por debajo del calzón de reglamento, con el fin de evitarnos a los espectadores el nauseabundo espectáculo de sus cuerpos tatuados. Uno aparta la vista asqueado cuando la cámara parecería recrearse en primeros planos de semejante orgía, para colmo azul mahón.

 

Weiß/Colonia, 14.7.

11:11 am : A nadie le interesa el partido por el tercer puesto, excepto a la FIFA, que vende el paquete completo bajo el lema «Lo toma o lo deja». Esta noche, a título personal prefiero que ganen los dos. O sea, ni Bélgica ni Inglaterra, sino todo lo contrario.

 

Llamó Susanita, desde Buenos Aires. Esta vez no tuvieron tiempo alguno, durante su estadía en Londres, para poder comunicarse con nosotros. Asediados por los compromisos y deseosos de sacarle a sus vacaciones en la ciudad amada el mayor rendimiento posible, ni tiempo tuvieron de enviarme el email que yo esperaba, anunciándome que estaban en casa y los podía llamar. Así es que al llegar a Baires, una de las primeras providencias es comunicar con nosotros, muy en especial para saber cómo sigue Diny. Charlamos y charlamos y de repente miro el reloj de la compu y le digo que tiene que apresurarse a ponerse el sombrero que usa cuando acude a las carreras de Ascott, porque en un par de minutos se inicia el Inglaterra vs. Bélgica y le toca pararse frente al televisor cuando suene el “Got save the Queen”. Y ahí nos despedimos.

 

En el suplemento del diario, hoy, nada menos que diez páginas dedicadas a un recorrido muy especial, por los escenarios de cuatro series de novelas policiales alemanas que se desarrollan todas ellas en la dulce Francia. Concretamente en el sur del país, en la Provenza, en Ardèche, en la costa fronteriza con España. Pero hay al menos cinco series alemanas más con  escenario francés, según el reportaje, y pone como ejemplo la saga bretona del comisario Dupin que ya se ha convertido en serie de TV. Y veo que falta en la lista otra serie asimismo ya en formato TV, la del comisario LaBréa, que transcurre en París. Lo que me extraña de todas ellas es que sus tramas dan a entender una alta tasa de criminalidad en la zona, cuando lo más probable es que en algunos si no todos esos lugares (con la excepción de París) se cometan cuando más uno, tal vez dos crímenes al año. O al quinquenio.

 

Bélgica ha llegado más lejos que nunca en un Mundial (en México 1986 perdió por 4:2 contra Francia el encuentro por el tercer puesto) e Inglaterra repitió su mala suerte de 1990 en Italia. Mañana la final. Para Francia su séptimo partido. Para Croacia su octavo: a los siete normales del calendario del Mundial hay que añadir los 90’ de los tres alargues de 30’ cada uno contra Dinamarca, Rusia e Inglaterra. Ese octavo partido jugado en “cómodas” cuotas puede pesarle como plomo a las botas de los croatas. Yo, poco o nada gabachófilo, espero que gane Francia. Pero tan sólo porque la victoria de ese equipo café con leche sería una victoria contra Le Pen, mientras que la de Croacia puede hacer volver a croar los sapos del cenagal ustacha.

 

Hoy es el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman. Toca cerrar este diario, servirse un Malt Single de 12 años y ver el DVD de Escenas de un matrimonio. O Un verano con MónicaO Sonrisas de una noche de verano. O Gritos y susurros. O El silencio. O Fanny y AlexanderO Como elegir, hay dónde. Y cómo. Y cuánto. ¡Grande, Ingmar!

 

***************THE END***************

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