De mi Diario / Semana 29 / 2016

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El guardián en el centeno, publicado hoy hace 65 años, es un Vega Sicilia de la literatura. Consulten a Miss Google.

 

Weiß/Colonia, 10.7.

1:40 am : La conjura contra Lincoln [traducción del título alemán de The Conspirator], la peli producida y dirigida por Robert Redford, demuestra de manera palmaria que el crimen político tiene tradición en los Estados Unidos: Mary Surratt fue la predecesora de Sacco & Vanzetti, de los Rosenberg. Y la de aquellos cuyos nombres no sabemos, ejecutados en “guantánamos” de la CIA con la complicidad criminal de los gobiernos satélites. ¿Satélites? ¡Sodomizados!

 

Al darle la bienvenida al club de los septuagenarios, me entero de que un querido y gran amigo, a quien felicité ayer por su 70.º cumplesantos (según dicen en el Perú y es menos agresivo que cumpleaños), en vez de llamarse como se llama podría haberse llamado como el santo del día en el calendario cristiano. Le cito: «No dejó de haber en mi familia el propósito (minoritario) de bautizarme Cirilo, con lo que me habrían dado un nombre inolvidable y una infancia escolar atroz». De buena se libró, a fe mía. Y aún de alguna más peluda, diría Cortázar, porque otro de los santos que celebra la iglesia católica el día de ayer es el mártir Patermucio. Ay.

 

Esta tarde, al abrir la página de Nexos, me encuentro con la triste noticia de la muerte de Cinna Lomnitz, una de las amistades más hermosas y más fértiles de mi vida. Él me escribió en julio del 2007 a propósito de un artículo mío aparecido justamente en Nexos, y a partir de ahí salió una correspondencia que luego culminaría en el único encuentro personal que tuvimos, en mayo 2011, en el aeropuerto de Fráncfort, donde almorzamos juntos. Dos meses antes había escrito en este diario: «Tengo la inmensa suerte de contar entre mis amistades más queridas con nada menos que tres sabios. Tres sabios de aquellos que se daban en el Renacimiento, de unos saberes universales y un pensamiento propio al servicio de su sabiduríaJulio Mendívil, Javier Maderuelo y Cinna Lomnitz, por orden de más joven a mayor. Me enorgullezco de ser amigo de ellos y cuando me hablan (bueno, Cinna cuando me escribe, pues no nos conocemos todavía personalmente, y eso que él es de Colonia) los escucho con las orejas bien lavadas, porque sé que lo que dicen nunca tiene desperdicio. Hoy le escribí a Cinna para que me desasnase in re el tsunami japonés y sus repercusiones en la central nuclear. Ojalá escriba un artículo para Nexos, o donde sea, con tanta claridad expositiva como la del mail con el que me ha contestado, tranquilizándome no poco». He pasado esta tarde un par de horas repasando nuestra correspondencia y es gratificante constatar las muchas veces que polemizamos sin que jamás hubiera en nuestros combates a florete ni una sola palabra altisonante, nada que arrojase sombra sobre nuestra amistad, antes al contrario. Nuestros últimos emails los intercambiamos en enero de este año, también a propósito de un artículo mío donde cuestionaba la traducción de la correspondencia de Mozart con su primita, que es de un pornográfico subido. De manera particular, muy íntima, comprobada una y otra vez a través de nuestro epistolario, lo que más tengo que agradecerle es que me tratase de igual a igual, él que era un sabio, a mí que soy un ignorante. Ese gesto de humanidad donde se reflejaba su carácter demócrata, abierto, colegial, humanista por encima de todo, es algo que no podré olvidar nunca. No sé, no puedo seguir hablando de él, estoy demasiado conmocionado pensando en su muerte a los 91 cuando era 60 años más joven que todos nosotros. Cinna, mi  querido Cinna, ¿por qué te has ido antes que yo, si el mundo te necesita a ti mucho más de lo que nunca podría necesitarme?

 

Weiß/Colonia, 11.7.

Repaso las entradas de este diario relatando el paso por Colonia de las visitas de Huelva y una vez más constato que escribo de manera distinta cuando lo hago con el martillo golpeando en el metal recién salido del horno. Cuando lo hago a toro pasado, como en este caso, siento que mi lenguaje suena casi notarial. Y además, una vez subidas las entradas a la red, en la medianoche del sábado al domingo, recién al verlas en la pantalla me doy cuenta de tantas anécdotas como olvidé. Por ejemplo que el jueves, en que teníamos que salir temprano para el aeropuerto, Nuria no se quiso ir de Weiß sin haber vuelto al funicular del parque de juegos infantiles. Me veo saliendo del salón a las 8:30 am (esas noches dormí en el sofá) camino al cuarto de baño, para ducharme y afeitarme, y a Nuria y Mónica en la puerta, y a Diny diciéndoles: «¡Pero a las 9 y ½ teneis que estar aquí de vuelta, para cuando llegue Carlos!» Me temo que el alcalde de Huelva va a recibir –si es que no la recibió ya– una carta de Nuria reclamándole la instalación del funicular por lo menos en el parque de juegos infantiles más cerca de su casa.

 

Kathya tan querida me pregunta si quiero escribir algo acerca de Cinna para la página web de la revista, así es que después de pensarlo un par de minutos decido que el mejor homenaje que le puedo rendir a este amigo simpar es citar de nuestra correspondencia de 9 años, una docena de ejemplos que pongan de manifiesto indubitable la amplitud de sus conocimientos y, lo que es más importante, lo universal de su curiosidad. Dedico prácticamente todo el día a esta maratón de lectura de nuestro epistolario, y no pocas veces tengo que sonreír, las más de ellas entre lágrimas. Pero el artículo queda redondo, ¡cómo no, si el 99% es Cinna en estado puro!

 

Weiß/Colonia, 12.7.

En La Modicana, lo primero de todo es felicitar a Mehrnoosh [pron.: Meernúsch], la camarera persa, cuyo marido es portugués y andará de enhorabuena desde el domigo. Y tras la lasaña lo que toca es la despedida hasta el 3 de agosto, la signora se toma unas vacaciones harto más que merecidas y se irá por casi tres semanas a Sicilia. Un problema que se nos plantea todos los veranos, el de encontrar dónde comer los tres martes siguientes. Carlitos amenaza a la signora con cancelarle todas sus vacaciones en el futuro. Me parece demasiado drástico. Creo que basta con cancelárselas por diez años. Prorrogables.  

 

Yendo a lo de Arzola, para que reprograme la compu portátil de Diny, en la Rheinuferstraße, la costanera del Rhin, nos tocan claxon desde el auto paralelo a nuestra derecha, es Claudia, ya de regreso de sus exposiciones en Flisinga y no sé dónde más. Alegría de saberla aquí de vuelta, amén de que tiene mucho, mucho que contarnos. Y eso de encontrarnos en pleno tráfico de la costanera, como de guión de cine, o sea, increíble.   

 

Vincent en casa, cenamos juntos, está disgustado por el triunfo de Portugal en la Eurocopa, un equipo que en la fase de clasificación obtuvo puros empates y que se arrastró agónicamente en los octavos y cuartos de final y en la semifinal. Le contraargumento que si en el fútbol hubiese justicia, Italia sólo sería tres veces campeón mundial (el título de 1934 lo ganó Mussolini y no la squadra azzurra).

 

En Nexos se han dado prisa para incluir “Mi amigo Cinna Lomnitz” en la página web. Se trata de un texto largo, 5.384 palabras, que lo hice expresamente así para que tuviesen donde elegir a la hora de hacer cortes; pero tan sólo han hecho uno, una cita de 186 palabras, y puedo muy bien imaginarme la razón, que no debe ser otra sino la excesiva quisquillosidad de algunos lectores. Lo releo y vuelve a asombrarme y vuelvo a admirar la versatilidad nada reñida con la profundidad que era característica de la prosa epistolar de Cinna. Y es hermosa esa foto de un Cinna joven que lo ilustra, aportada por su hijo Claudio.

 

Recién hoy vine a descubrir este tuit de @SalcedoRamos, del pasado día 9:

 

A pesar de mi gran admiración por Sofocleto, le escribí a Alberto apenas vi su tuit: «Conozco al menos un caso en que quien se arrodilló ganó en altura, y cómo», y se lo documento con la foto de Willy Brandt arrodillado en Varsovia ante el monumento en honor de las víctimas de su ghetto, uno de los poquísimos gestos morales irrepetibles del siglo XX. No es por casualidad que amásemos tanto a Willy Brandt. Pero por varias reacciones a mi email me doy cuenta de que al otro lado del charco existe una gran ignorancia acerca de la historia de Europa, incluso de la contemporánea, donde un gesto como este es un icono mediático:

 

 

Weiß/Colonia, 13.7.

1:00 am : Kristin Scott Thomas es todo lo contrario de una estrella, es un agujero negro, devora magnéticamente todo lo que sucede en derredor suyo. Lo compruebo una vez más volviendo a ver esta noche Contre toi [En sus manos], donde a pesar de la formidable interpretación de su contraparte, Pio Marmaï, KST se “come” literalmente todo el metraje. Es un portento, aquello que antes se decía y creo que ahora es políticamente incorrecto: un animal cinematográfico. No puedo soportar la idea de que deje de hacer cine. Ya fue suficiente con Greta Garbo.

 

Después de que el Bundestag aprobara una declaración que considera genocidio lo que hicieron los turcos con los armenios en 1915 (y reconocieran la responsabilidad alemana en la matanza), era de cajón que tenía que seguir un paso mucho más allá, y es considerar también genocidio lo que hicieron las tropas del káiser, el megalómano Guillermo II, con los hereros y namaquas en el territorio de la actual Namibia, entre 1904 y 1907.  Una declaración publicada hoy por el ministerio federal de Asuntos Exteriores lo reconoce por primera vez expresis verbis. Pienso en cuándo llegará la hora de que, por fin, la Casa de Orange pida perdón a los indonesios por las masacres llevadas a cabo en su nombre para impedir la independencia de sus Indias Orientales.

[Mi primer contacto con el tema del alzamiento de los hereros fue en 1978, cuando leí la novela Morenga, de Uwe Timm, un par de años antes de conocer a Dagmar y “ficharla” como traductora para nuestra antología Ein Schiff aus Wasser, la que hice con Felipe. Imagino que Uwe se habrá alegrado con esta noticia de hoy, para la que ha tenido que esperar casi cuarenta años].

 

Weiß/Colonia, 14.7.

Todo el día dedicado a la gozosa lectura, de un tirón, de Los cuerpos extraños, último episodio, por ahora, de la saga de Bevilacqua y Chamorro, y que me abre el apetito de más. Luego, por la noche, una nueva teleserie policial inglesa, No Offence. Tendré que ver un par de episodios más, pero este primero no me ha convencido mucho: semejante cóctel de drama, comedia y, por si fuera poco, policial, exige una mano muy sabia dosificando elementos tan heterogéneos, y esa mano, por lo menos en este episodio, se ve que estaba de vacaciones. O en la manicura.

 

Weiß/Colonia, 15.7.

Me vuelve a sorprender la estolidez y la ignorancia de quienes comentan que Mick Jagger se va a convertir nuevamente en padre a los 72 años. ¿Cuál es el misterio? Si lo recuerdo bien, creo que Paloma Picasso nació cuando su papá contaba 68, y que Andrés Segovia contaba 77 cuando nació su hijo. Hay un velo de desconocimiento muy grande y espeso tendido sobre el tema de la sexualidad digamos que a partir de los 60. Es lógico y natural que no procreemos con nuestras parejas de la misma o parecida edad los hombres tan mayores, y aún desde los 50. Pero eso no quiere decir en absoluto ni que se haya evaporado nuestra sexualidad ni que tampoco podamos volver a procrear si la pareja es cuarenta años menor, como en el caso de Mick Jagger, según tengo entendido. A mí jamás me gustaron ni él ni The Rolling Stones, que siempre me han parecido vulgares y chabacanos. Pero en este caso me pongo incondicionalmente de su lado y le alabo el gusto… y le admiro el valor: ser padre a los 72 no es lo mismo que serlo a los 27.

 

Después de leer la simpática columna de Diego, hoy, en El Colombiano, José María me escribe lo siguiente: «Hace poco hablábamos de que es grandioso tener algunos buenos libros en la cabeza, y llegó a colación un programa de televisión de por allá de los años 80–90, llamado «Las señoritas Gutiérrez», en el que una de las sobrinas de las señoritas en mención, medio tarada ella, trataba de aprender glamour y buenos modales, y al efecto de enseñarle a caminar derecha, le ponían un librote en la cabeza y le hacían recitar mientras caminaba sobre una línea en el piso: «Las hormigas en Francia caminan con elegancia»». Le contesto que me recuerda lo de Red Skelton «en Escuela de sirenas, cuando le dice a Esther Williams al teléfono: «J’ai perdu ma plume dans le jardin de ma tante»».

 

Jamás pensé que me iba a alegrar de que los militares dieran un golpe de Estado en ningún país del mundo. Pero considerando el peligro que significa un Erdogan a la cabeza de un Estado que Atatürk concibió como laico y Erdogan lo socava con su islamización del régimen y la vida de sus conciudadanos, bienvenido sea este golpe de Estado, sean cuales fueren sus consecuencias y logre erradicar el tumor o no. Al menos, es un aviso.

 

Weiß/Colonia, 16.7.

Esta mañana, hace un rato, al cepillarme los dientes, me acordé de mi tío Laureano todavía soltero y viviendo con nosotros en el 21 de la calle de los Tumbados. A mí me fascinaba que se cepillara los dientes con un dentrífico que era rojo, marca “El Torero”. Encuentro con la ayuda de Miss Hortensia Google la propaganda de la misma, y sí, así era el tubo de la pasta que usaba mi tío. Lo curioso es que, al parecer, se trataba de un dentrífico más bien para mujeres, puesto que, al parecer también, además de blanquear los dientes avivaba el rojo de las encías. Esto, a mí, me suena a cuento chino, pero como invento publicitario no estaría mal traído.

 

Violeta sube a su cuenta de Twitter un tuit que le he regalado con motivo de la efeméride:

 

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