De mi Diario : Semana 31 / 2011

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Weiß/Colonia, 31.7., primera hora del día

La persona que posiblemente tenga más presente la obra poética completa de Borges, en todo el mundo y en estos momentos, es Willy, a cuyo cargo corre la edición de la traducción completa de esa obra al neerlandés, que aparecerá en septiembre de este año. Y él me comunica que la palabra “tiempo” aparece 266 veces en dicha obra, varias de ellas al final de un verso, pero en tales casos jamás en un poema rimado. O sea, que ese soneto de Borges rimado en “tiempo”, el que recuerda Carmen en San Salvador, tiene que ser de otro. O lo recuerda mal.

 

Weiß/Colonia, 31.7. (1)

Vincent en casa. De su abuela quiso una tortilla española. De su abuelo, volver a ver el DVD de Carmen, el montaje de Franco Zeffirelli en la Ópera de Viena, dirigiendo Carlos Kleiber. Este crío apunta maneras, como decían los críticos taurinos de los Escamillos promisorios.

[Descubro que la versión integral de esta puesta en escena que es una obra maestra, teatral y musicalmente, se puede ver completa en youtube. ¡Qué fiesta para todos los lectores de mi diario en Fronterad y que activen este hipervínculo!  Pocas veces se ha filmado una función teatral como tal, sin trampa ni cartón, pareciendo al mismo tiempo que se trata de una peli. Independientemente de ello, para mí vale la pena verla aunque nada más sea por el momento en que Kleiber, al terminar la obertura, se recuesta en la pared del foso y sigue dirigiendo casi semidormido, casi desdeñosamente, sólo con la mano derecha, como diciendo «¡Pero si ya lo hemos ensayado tanto, si se la saben de memoria! ¿Qué necesidad hay de que esté yo aquí?»]

 

Weiß/Colonia, 31.7. (2)

Un amigo colombiano me escribe a propósito de la reacción noruega al atentado que ha sufrido esa sociedad: «¿Será Ricardo, que poner la otra mejilla es el camino? ¿Desarmar los espíritus será el camino?  Con este primer golpe de proporciones apocalípticas, [los noruegos] han reaccionado de manera racional, calmada y con la promesa de mantenerse en esa tónica, por lo menos desde el gobierno; ¿pero cuántos inconformes con el asunto no estarán fraguando una venganza, otro atentado? ¿O quizás el mismo estado, justificando al loco, esté empezando a planear tras bambalinas endurecer las leyes migratorias para evitar ser absorbidos por otras culturas como la musulmana, aunque sostenga ante los medios que todo seguirá tal vez mejor?»  Le contesto: «Yo no veo en la actitud noruega ni un desarme (sino más bien un rearme) de los espíritus, ni un poner la otra mejilla (sino más bien un reto consciente: hasta ahora éramos así, ahora vamos a serlo aún más), o sea, que no comparto tu punto de vista. Y lo que pudiera hacer el Estado noruego en una sociedad tan transparente como es la suya, tendría que hacerlo muy en secreto. Hasta el partido derechista ha empezado a recoger velas, al menos en la retórica con que aborda el problema migratorio».

 

Weiß/Colonia, 1°.8., primera hora del día

Veo en la programación que van a pasar ahora God’s Country and the Woman, una peli de 1937, en blanco y negro, un western serie B. George Brent, dios de dioses, qué de recuerdos: el amante de Greta Garbo en El velo pintado, y luego con  Barbara Stanwyck en The Purchase Price (la vi por primera vez hace un par de semanas, también en este horario de las lechuzas), y en La escalera de caracol, con Dorothy McGuire, y sobre todo Jezebel, era el predilecto de Bette DavisY en la peli de esta noche con Beverly Roberts, a quien sólo he visto antes una vez, junto a Humphrey Bogart en Two Against The World, una de esas de cuando Bogey aún no era Bogey y que suelen pasar en las retrospectivas trasnochadoras que la tele alemana le dedica religiosamente a cada muerte de monaguillo. Vamos allá. Cheers!

 

Weiß/Colonia, 1°.8. (1)

Sucede una vez cada 823 años, que el mes de julio tenga 5 viernes, 5 sábados y 5 domingos. La prensa y los medios nos lo machacaron y metieron por los ojos cuando julio estaba ante portas. Pero sin sacar la debida consecuencia. Que una vez cada 823 años, por pura lógica, el mes de agosto tiene 5 lunes, 5 martes y 5 miércoles. La vida, la peor de todas las hijueputas, no regala nada, y lo que te da con una mano, te lo quita con la otra. Si lo sabré yo.

 

Weiß/Colonia, 1°.8. (2)

De nuevo el problema no ya de elegir, sino de terminar con los ojos rectangulares, mimetizados con las pantallas de la compu y la tele. A las 8.15 p.m. Sans toit ni loi, de Agnès Varda, con la mejor Sandrine Bonnaire de toda su carrera. A las 11.15 Lucía y el sexo, de Julio Medem, con una Paz Vega en forma. Y a la 1.05 a.m. Matrimonio all’italiana, de Vittorio de Sica, con una pareja como hubo pocas, la de Sophia & Marcello (aquí con bigotito de chulo de pueblo, el muy cabrón). Menos mal que mi tarea más urgente es vigilar el sueño de Vincent –que hoy estuvo en el Zoo, con la abuela, la tía Montse y Oskar y Henri (¡quien gritó de júbilo al ver por primera vez en su vida una jirafa!)– y el pobrecito mío duerme como un tronco: zzzzzzzzzz

 

Weiß/Colonia, 2.8. (1)

Es curioso lo que constato en relación con algunas canciones. Hace un par de noches, cenando en lo de Marta, ni ella ni los demás, excepto Carlitos, se acordaban de “El otorrinolaringólogo”, y cuando apremiado por todos entoné  más mal que bien su texto, se morían de la risa, supongo que tanto por el texto como por mi interpretación. Hoy me ha pasado con Carlitos a propósito de “Me lo dijo Adela: estábamos almorzando en La Modicana y a algo que él me preguntó se lo contesté con «Me lo dijo Adela, por chismosa la voy a matar». Y resulta que tampoco la conocía, o no la recordaba. Para no dar el espectáculo en la trattoría esperé a que estuviésemos en su auto, y cuando empecé a cantar, ahí le cayó el vintén.

[Escrito esto, paso ½ hora buscando en internet el significado de la expresión para ponerlo como hipervínculo al publicar el diario en Fronterad. No lo encuentro, y haciendo memoria recuerdo que a la única persona que se la he escuchado es a Federico Knoblauch; así es que pudiera ser que la inventase él traduciendo literal al castellano la expresión alemana “me cayó el Groschen”  –por “darse uno cuenta de algo”, el “ahora caigo” de los españoles–  y sustituyendo el Groschen por el vintén, una moneda equivalente. Federico era muy dado a la nostalgia léxica].

 

Weiß/Colonia, 2.8. (2)

Trasnocharé de nuevo para ver a Linda Hunt en The Year of Living Dangerously, pero también porque es una de las pelis sobre periodismo en tiempos de guerra civil que tengo grabada más  indeleblemente en el disco duro, junto con Under Fire, la cual quizá sea superior como película (lo es, creo), pero en ella falta una figura carismática como esa de la Hunt.          

 

Weiß/Colonia, 3.8.

Mañana es Zusjedag, el día que cada año se reúnen las seis hermanas Hansen (ni siquiera están presentes sus cuatro cuñadas), y Diny se marcha a Beek hasta el viernes, porque la tal jornada fraternal va a comenzar muy temprano en la mañana del jueves. Yo me quedo trabajando todo el día en una tarea autoimpuesta, ordenar algo los archivos de mis publicaciones, también para soltar lastre del disco duro, porque hay docenas y docenas de duplicados, son poquísimos las columnas y artículos míos que no se han publicado en dos, tres y hasta cuatro lugares distintos.

 

Weiß/Colonia, 4.8., primeras horas de la madrugada

Hace tiempo que Diny ha dejado de quejarse por mis trasnochadas. Ahora se limita a registrarlas por la mañana: «Anoche volviste a acostarte muy tarde». Pero como no regresará a casa hasta el viernes, dispongo de dos noches para irme a apoliyyyar cuando se me canten las bolas. Y si hay un concierto de Barbra Streisand que comienza a las 2.15 a.m., ¿por qué no quedarse a seguirlo hasta las 4.20, con una buena botella de whisky al lado, y buen Smørrebrød a mano para cuando se sienten ganas de acompañar el trago con tan crujiente galleta, tapizada con fiambre?, ¿ah?

 

Weiß/Colonia, 4.8.

Hace ya mucho tiempo que conozco la saga de Precious Ramotswe, la primera detective privada de Botsuana; tanto tiempo como desde 2001, cuando comenzó a publicarse en alemán la serie rotulada The No. 1 Ladies’ Detective Agency. Me atrajo el hecho de que Alexander McCall Smith, un escocés (aunque nacido en Zimbabue), escribiera policiales ambientadas en aquel país africano y protagonizadas por una mujer maciza y de armas tomar. Y adoré a Mma Ramotswe desde el primer momento. Recuerdo que un par de años después, me encontré casualmente en el autobús con la hija de nuestros vecinos nigerianos del piso de abajo, Fátima, a quien conozco  desde que era niña, y me contó que andaba preocupada porque no sabía qué asunto elegir para una redacción de tema libre en su examen final de secundaria. Le hablé de esta saga botsuana, se interesó, le presté los libros, hizo su redacción y sacó una nota muy alta. Así es que hoy la llamé para decirle que esta noche en el canal Arte comenzaba la transmisión de la serie hecha telefilmes y dirigida por nadie menos que Anthony Minghella. Acabo de ver el # 1 y todavía estoy medio encantado por el calor, el color, la gracia y la sabiduría con que Minghella ha sabido combinar todos los elementos de material original. Otra serie inglesa más que añadir a mi canon.

 

Weiß/Colonia, 5.8. (1)

Nosferatucita anda padeciendo una gripe que la impulsa a dejar un trino como este en su cuenta Twitter: «Veinte años con gripa. Dejé de ser una culicagada, pero sigo siendo una mocosa». Llamo en mi auxilio al 7° de Caballería (la receta de mi abuela Remedios, que era una sabia), y le envío un mensaje a mi pobre amiga, reventando caballos: «Lo tuyo sólo se remedia con un vaso de leche caliente, ennoblecida por un buen chorro de coñac, y dos aspirinas. Mano de santo. No hay gripe que resista el asalto concertado de Nestlé, Hennesy & Bayer. Es como el desembarco de Normandía, las bacterias pelean en vano contra un enemigo infinitamente superior. Hazme caso». Me escribe hoy que mi remedio le vino bien, le ha bajado la fiebre. Mi abuela me sonríe desde el cielo, señalándola con el dedo, y leo en sus labios: «¿Ves como sí?»

 

Weiß/Colonia, 5.8. (2)

Noruega, su tragedia, no se me va del pensamiento. Pero tampoco a Lars von Trier, desde que se enteró de que una de las pelis favoritas del asesino era su Dogville, sobre todo la escena final de la masacre ordenada por Grace, la protagonista. No es que se considere culpable ni tampoco el inspirador de los planes de ese hijueputa cuyo nombre me resisto a escribir; pero sí se plantea el problema de la responsabilidad del artista. Y ello habla en su favor, a pesar de sus desgraciadas declaraciones comprensivas hacia Hitler, hace poco, en Cannes. Los artistas tienen a veces unas reacciones que quienes no lo somos no las entenderemos nunca bien a bien. Pienso por ejemplo en la de Karlheinz Stockhausen, cuando el salvaje atentado contra las Twin Towers de Nueva York el 11.9.2001: «Es la mayor obra de arte que se haya producido nunca en el universo». Y sin duda él lo creía así, pero qué caro pagó por haberlo dicho en voz alta.

 

Weiß/Colonia, 5.8. (4)

Esta noche dormiré en el sofá de la sala, y Diny ya duerme en el cuarto de huéspedes. Y en la alcoba grande, recostado contra la biblioteca de la derecha, envuelto en plástico, está el colchón sobre el cual hemos dormido unos treinta años. Mañana vendrán a traer e instalar uno nuevo y se llevarán el viejo. Lo miro, y me invade una punzante nostalgia. Si yo fuese don Pío Baroja, aquí interpolaría uno de esos pequeños poemas en prosa que le dan un relieve especial a sus novelas. ¡Y es que son tantos los dulces fantasmas que se asocian a un objeto, que acuden al conjuro de su mera visión! En fin, sic transit «Todo pasa y todo queda, / pero lo nuestro es pasar, / pasar haciendo caminos, / caminos sobre la mar».

 

Weiß/Colonia, 6.8., primera hora del día

Estaba a punto de irme a dormir cuando descubro que están pasando en un canal regional una repetición del primer episodio de la saga Wallander donde aparece su hija Linda, la inolvidable Johanna Sällström. Y este es un episodio que lo puedo ver una y mil veces, sin cansarme nunca. Siempre descubriendo en él nuevos detalles. Los rostros de los fundamentalistas cristianos, por ejemplo, “explican” ahora los rasgos del terrorista asesino de Noruega. Es que son así. Desde el Brand de Ibsen, que miró en el fondo del alma de sus compatriotas por los siglos de los  siglos.

 

Weiß/Colonia, 6.8. (1)

Leyendo el diario durante el desayuno me encuentro con la esquela fúnebre de Pedro Irureta, Pello, como yo lo llamaba y tanto le gustaba a él, uno de los escasísimos euskeraparlantes que he conocido en mi vida. A él le debo mi primer viaje a Euzkadi, en diciembre 1981, dando clases en San Sebastián, en un local de la calle Prim, a los jóvenes que se postulaban para ser locutores y redactores en la recién creada Euskal Telebista; la mayoría de ellos, por cierto, eran chicas. Era un tipo estupendo Pello, su madre fue la casera de lo que hoy es el Museo Zuluoga en Zumaya, donde Pello me contaba que jugó mucho de niño. Como era tan buena persona, yo me  permitía la broma de que cada vez que Diny y yo íbamos a Donosti (y a partir de aquella primera vez estuvimos yendo muchos años consecutivos, enamorados de la ciudad), le enviaba postales que parecían escritas supuestamente en euskera, pero se limitaban a ser galimatías encadenando una docena de palabras vascas y muchos apellidos usados como sustantivos: «Maitea Pello, herriak satrustegui eta gainzarain, txapeloak simiriri etxea eta laburrak hiribidea letamendi. ¡¡Iriondo!!», y así sucesivamente, puros guirigays. Jamás se molestó, todo lo contrario, le hacían reír mucho. Su esquela incluye una frase en euskera que enseguida me doy cuenta de que no es traducción de la alemana que le precede. Le escribo a los Aberásturi, y María José me contesta a vuelta de correos con la traducción española: «Una vez decidiste irte a Alemania llevando tus raíces en tu corazón». Soy testigo de ello. Un vasco de pura cepa, mi buen Pello. Otro que me precede.

 

Weiß/Colonia, 6.8. (2)

Estuve en el centro a cobrar la devolución del importe de la compra de la lámpara con el maldito halógeno: dos veces hubo que devolverla averiada y Diny se hartó de ella. Así, indirectamente, cumple con su palabra de no comprar nunca más una lámpara con halógeno. De lo que me olvidé es de que hoy comienza la Bundesliga y el FC Köln juega en casa, así es que la odisea comenzó en el tranvía. De haberlo recordado a tiempo, no habría salido de casa.

 

Weiß/Colonia, 6.8. (3)

Sigo la tarea de limpiar fondos en mis archivos, y me encuentro este poema escrito impromptu en Valladolid, 1999, durante el homenaje a Francisco Pino :

Francisco Pino es un árbol.
Puede ser Francisco Roble.
También Francisco Nogal.
Quizás Francisco Castaño.
¿Por qué no Francisco Encina,
Francisco Chopo, Francisco
Álamo, Francisco Higuera?
De todos modos, Francisco,
aquí a tu sombra me siento.

Habría que editarlo, como curiosidad, de tal modo que pareciera el tronco de un árbol.

 

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3 COMENTARIOS

  1. Mi amiga mexicana Lillian

    Mi amiga mexicana Lillian Levy me escribe lo siguiente : «La expresión «caerle el veinte» según yo surgió en México, en los tiempos de los teléfonos públicos que funcionaban con una moneda de 20 centavos, misma que solía atorarse, y en consecuencia la comunicación se interrumpía hasta que caía el veinte. Iba la gente a las casetas telefónicas bien aviada con el monedero lleno de veintes. Esa modalidad dio luego lugar a toda una serie de fraudes y negocios turbios, e incluso a un problema con EEUU. Me explico: las monedas eran de cobre, y muy pronto el valor del material en bruto era muy superior al nominal de la moneda, por lo que empezaron los saqueos vandálicos de los teléfonos y el consecuente mercado negro de esos veintes. En los años 80, en los estados sureños del coloso del norte, esas monedas eran muy apreciadas, especialmente entre los chicanos, porque servían para los teléfonos públicos de allá, a un costo ínfimo. Los recaudadores gringos se encontraban los teléfonos llenos de veintes mexicanos, y hasta hubo una nota diplomática o una queja donde alguna autoridad gringa le pedía al gobierno de México que dejara de emitir esas monedas. La noticia apareció en un libro británico (maravilloso) de enseñanza del inglés, donde la tarea consistía en debatir quién debía resolver el problema, si el gobierno mexicano o el gringo. No llegué a saber qué pasó, pero hoy en día esos veintes son pieza de coleccionista. Espero que te haya caído el veinte».

  2. Primero gracias por hacerme

    Primero gracias por hacerme sentir que mis comentarios merecen espacio en tu diario(Ya son varios) Segundo: Cuando dices:»al menos en la retórica con que aborda el problema migratorio», me estás obsequiando el beneficio de la duda y te lo agradezco desde aquí(porque no lo capté en su momento)

    Al contar sobre tu viaje a reclamar lo de la lámpara halógena y los tropiezos que generan las multitudes que como rebaños van a los estadios de futbol, me traes a la memoria el despelote que aquí genera la Cabalgata de las Flores o de la feria de las Flores, que paralizó la ciudad el fin de semana pasado con lo que ellos dan en llamar 8000 «binomios»; o sea una bestia montada en un caballo. Pobres animalitos y pobres ciudadanos inermes ante tanto «emergente», porque la mayoría de esos jinetes son «traqueticos» en ascenso y sus siliconudas compañeras de trajín.

  3. Aquí no existe lo del «me

    Aquí no existe lo del «me cayó el veinte» pero está la expresión «Eso vale Chimbo» Ocurre que cuando el peso colombiano valía mucho(Hoy vale el susodudicho) la unidad fraccionaria; el centavo, lo llamaban Chimbo popularmente por lo pequeño y supuestamente desvalorizado; de ahí la expresión. Mi abuelo contaba que para el entonces, los curas arengaban a los fieles con la frase:¡Bueno, bueno, a ver pues la limosna! ¡Debe ser representativa! ¡A ver pues; las mujeres con la cartera abierta y los hombres con el chimbo en la mano!

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