De mi Diario: Semana 40 / 2012

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Weiß/Colonia, 30.9. (1)

Dos coletazos más de mi columna del viernes en El Espectador. Pasa que a mis amigos del gremio de la traducción les envié copia de este diálogo en el foro de la columna:

Diegoninho : Quizás haya que inaugurar el listado de los que merecerán el nobel (si siguen por el camino que vienen) en algunos añoscreo que la lista la encabezaría Javier Marías Saludos desde la fría Bogotá.

Ricardo Bada : ¡Ah caramba, el traductor de Tristram Shandy! Eso sería realmente un acierto, concederle el Nobel a un traductor, para que se consagre estocolmicámente por fin la verdad hasta hoy ninguneada de que el traductor no es otra cosa que un escritor, cuya tarea resulta harto más responsable que la del autor del original. Vale, desde la soleada Colonia.

Y desde Madrid, HM reacciona diciéndome: «Léete el último libro de él, Los enamoramientos, y luego juzga. Yo tuve la «mala» suerte de leer justo antes Navid Kermani, Mein Name, gracias a lo cual fue sencillo separar la paja del trigo». Y yo le contesto: «Creo que hay un malentendido. Mein Name es una obra maestra y Los enamoramientos no sé qué será porque yo a Marías no lo leo. Y lo que yo dije en el foro de mi blog de El Espectador era en realidad una burla sangrienta, contestando al lector que veía a Marías como futuro premio Nobel: entonces yo, con la mala uva que me caracteriza, saludé la propuesta pero como si Marías sólo fuese traductor. Me pareció que lo dejaba claro, pero ahora me temo que le di una vuelta de tuerca de más a la rosca».

Y desde Campinas/Brasil, GBS me escribe: «Creo que fue en 1979 que yo estuve en  Buenos Aires, en pleno «proceso», y los noticiarios informaron que le habían dado el Premio Nobel de literatura a que sé yo quién. En el hotel, en la TV, vi un programa en que una periodista entrevistaba a Borges, durante su desayuno, y le preguntaba: «¿Cómo se siente usted hoy, que supo que no le dieron el Premio Nobel?» Y Borges respondió: «Como todos los días, porque todos los días no me dan el Premio Nobel»».

Y yo le respondo: «No dudo de la buenísima anécdota, sólo dudo de que Borges dijera lo que dices que dijo: «Como todos los días, porque todos los días no me dan el Premio Nobel». Eso no es castellano, ni Cristo que lo fundó. La respuesta en castellano (y que encaja mucho mejor en la dicción borgiana) hubiera sido: «Como todos los días, porque como ningún día me dan el Nobel«». 

 

Weiß/Colonia, 30.9. (2)

Celebramos el cumpleaños de Rebeca almorzando con ella en el Delphi, el griego del Barrio de los Pintores. La comida es buena, pero sólo tienen una cocinera y es una cocina pequeña, con lo que las esperas se eternizan. Diny se lo dice sin ambages al dueño que nos atiende, y que como todo griego que se respete no sabe qué contestar y no cita a Aristóteles porque el único de ese nombre que conoce fue Onassis. No volveremos nunca más acá. Sobre todo por la carencia de clase: cobran 9.50 € por cada Prosecco y lo que te sirven es un botellín con tapa metálica, de lo más barato y hortera. ¿Delphi?  Al oráculo se le caería la cara de vergüenza, si se enterase.

 

Weiß/Colonia, 1°.10. (1)

Henri. Llevaba siete días completos sin ver a Henri, ese es mi actual cómputo del tiempo. Hoy lo hemos tenido en casa desde muy temprano. Diny fue a buscarlo y yo lo saqué luego a pasear por la orilla del Rhin y los potreros. Es una bendición esta criatura: su naturalidad, su sonrisa abierta y contagiosa, sus apariciones inesperadas en mi cuarto de trabajo para saludar («Hallo!») y echar mano al teléfono fijo, llevárselo al oído y tratar de oír a la mamá, que no sé por qué nunca está ahí, se esconde de su hijo, qué madre descastada si las hay. Cuando viene Frank a buscarlo y llevárselo de vuelta a casa, a las 6:30 pm, nuestro piso se queda sordo, ciego y mudo.

 

Weiß/Colonia, 1°.10. (2)

Ayer, Paul fue con un grupo de amigos a Padeborn, en un tren especial, para ver el partido del Colonia (ganó 2:1). Al regreso, la policía detuvo el tren en la estación de Deutz, en la otra orilla, frente a la catedral, y ordenó evacuar los vagones menos el departamento donde iba Paul con su grupo, a quienes les tomaron la filiación, mientras protestaba el resto de los fans, fajándose con los polis. La policía coloniense se la tiene jurada a los fans del Colonia, pero esta vez pasaron a cobrar la factura en la dirección equivocada; la cuestión es represaliar. Qué cabronada. Tengo poco negativo que contar de la policía alemana en general, pero a la coloniense la he visto cargar a caballo contra escolares, a fines de los 60, y ahora esta hijueputada con Paul. Lo que faltaba.

 

Weiß/Colonia, 2.10.

Vamos con la profesora Volckmann a almorzar en La Modicana. Nos cuenta de la impresión profunda que le ha dejado Costa Rica, mi querida Cámaralentolandia. No sólo el país, que es tan bello, sino sobre todo la gente. Pero por un comentario que me hace confirma lo que ya le advertí antes de viajar allá: que los ticos son una especie de máquinas parlantes, como si les dieran cuerda por las mañanas y su actividad consistiese en no parar de hablar en todo el día. Yo tuve la suerte, el mes que viví allá, de contar con amigos como don Paco, Dante, Rafael Ángel y mi Annuchka querida, que, por dicha, no son ticos verborrágicos. Y bueno, Dante, refugiado político argentino, en realidad sólo era tico honoris causa. Lo que tal vez le concedía un mérito mayor a lo de ser sobrio en el uso de la palabra.

 

Weiß/Colonia, 3.10., primera hora de la noche

Bugsy: me apasionó siempre la historia del gángster que un día tuvo una iluminación, como la pastorcita de Lourdes, y concibió el Lourdes americano, Las Vegas. Y qué intérpretes de lujo, Warren Beatty en la cima de su carrera y una Annette Bening de 33 años que parecen 25, y qué lujo también de secundarios: Ben Kingsley, Harvey Keitel, Elliot Gould, Joe Mantegna, y qué lujo la banda sonora de Ennio Morricone. Qué banquete de cine esta noche.

 

Weiß/Colonia, 3.10. (1)

Encuentro este tuit en la cuenta de mi tuitera predilecta: 

  @gre_cia_m Tu mente es mi playa nudista favorita.

Y lo respondo impromptu: «Parafraseando a Lorca: Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / una tuitera así, tan rica en aventura». Y luego una variante que no andaría tan, tan descaminada, diría yo: «Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / una tuitera así, tan rica en calentura». Y otra que le regalo a mi tocayyyo argentino: «Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / una tuitera que, sin coger, satisface». El alejandrino, con sus dos hemistiquios, es uno de los metros que más me encanta fraguar.

 

Weiß/Colonia, 3.10. (2)

Estamos viendo en el Canal Arte, a las 7.30 pm, desde el lunes, una serie maravillosa dedicada a las aves migratorias; el lunes las norteamericanas, el martes las africanas, hoy las europeas. Y así es como de repente aparecen unas imágenes, en Roma, que estoy seguro de que he visto en otra parte, y me meto en los archivos de este diario y programo en la máquina de rastreo la palabra “estornino” y encuentro una entrada del 27 de junio del año pasado, donde anoté lo siguiente:

«Sentía una gran curiosidad por esa documentación acerca de las plagas (bandadas, bandos, bancos, cardúmenes, enjambres, tropeles, nubes) de langostas, abejas, efímeras, murciélagos, termitas, sardinas, algas que cuando se fraguan, pueden arrasar con todo lo que se oponga a su paso, tan devastador como el caballo de Atila. Divertidas las imágenes de las truchas plateadas del Misisipi, peces voladores que les ahorran a los pescadores el trabajo con las cañas y los anzuelos, saltan del río derechos a sus barcas; luego inolvidables por lo poéticas las de inmensas bandadas de estorninos en el cielo de Roma, como si fueran cuadros animados de un pintor abstracto informal, apasionado por formas helicoidales».

Y bueno, me felicito por mi memoria (aunque no tanto, porque se trata de imágenes de a deveras inolvidables), pero es evidente que se trata de una nueva serie, y en tal caso lo que me pregunto si este género de citas también hay que ponerlo a cuenta de la tan traída y llevada intertextualidad, o mejor dicho, intericonicidad.

 

Weiß/Colonia, 4.10.

¿Qué pasará con todas las obras que cuelgan en las paredes de esta casa, y que en algunos casos valen miles de dólares?  A mi edad tengo necesariamente que plantearme esta pregunta. Y me la replanteo durante el desayuno (hoy no hubo diario porque ayer fue festivo), mirando al frente la bellísima acuarela de Marcel Jacque, un discípulo de Renoir, esa acuarela que me regaló César haciéndome notar el detalle de la autoría, y César, que tomó clases de pintura con Torres García en Montevideo, nunca daba puntada sin hilo.

 

Weiß/Colonia, 5.10.

Diálogo de emails con Lillián, en Managua, comentando el tema de los plagios de que han sido víctimas, en Twitter, @juanalajirafa y @lacamesi:

«Lillián: Y yo varias veces he descubierto que el canalla de Platón (sí, el griego aquel) me plagió un montón de ideas muy propias mías, y lo siguen publicando como si nada. Qué descaro.  

Yo: Y el cabrón de Homero, que, ciego y todo, me robó La Odisea, ¿ah?

Lillián: Siempre he admirado tu entereza ante esa desvergüenza, che.

Ya en serio, ¿cuál de las obras maestras hubieras querido que fuera de tu autoría?  Si te da la gana de responderme. Tengo que confesarte que me da cierto pudor escribirte, porque sé que no me vas a dejar sin respuesta, y vos tenés tanto que escribir que sí vale la pena. Pero imagino que es tu vena masoca

Yo: Bueno, la respuesta es muy difícil, Lillian querida. Pero digamos así: como poemario me hubiese gustado escribir Diario de un poeta recién casado, de JRJ; como novela, Mientras agonizo, de Faulkner; y como drama, Seis personajes en busca de un autor, de Pirandello. Y si sólo me dejás una opción, entonces la obra de Pirandello. ¿Vale?»

Encuentro en un fólder antiguo algo que escribí al respecto, hace seis años:

«[Cuatro meses más tarde del accidentado y tumultuoso estreno en Roma], el 21 de septiembre, en el teatro Manzoni, de Milán, la compañía de Dario Niccodemi volvió a representar sin una sola protesta, enmedio de un silencio acongojado y sobrecogedor, Seis personajes en busca de autor. Y el teatro universal se enriqueció con una  obra maestra insuperada hasta la fecha. Alguien que sabía tanto de teatro como era George Bernard Shaw, la consideraba la más original y poderosa de todos los tiempos. Debe de ser cierto, porque pese a que han transcurrido 85 años, cada vez que uno asiste a su puesta en escena vuelve a sentir el espeluzno del misterio cuando los seis personajes avanzan por la platea y van subiendo al escenario. Hay autores que, ellos sí, escriben para la eternidad».

 

Weiß/Colonia, 6.10., primera hora del día

@andrewholes volvió a meter el dedo en el avispero e insertó en su cuenta T un tuit diciendo:

 @andrewholes En América Latina a muchos (adolescentes) les encanta Fidel Castro, pero no vivirían en Cuba ni locos. 

Y resulta que le sale respondona una chilena, ¡madre de hijos adolescentes!, contestándole nada menos que esto:

@carito1972  tengo 40 años y feliz viviria en cuba y no en esta mierda [transcripción literal].

El análisis de su Perfil es abracadabrante, no sabe bien uno de qué asombrarse más, si de la carencia de sustancia o de la inocencia con que la muestra. Dice así: «Mujer, 39 años, tengo 2 adolescentes de 12 y 13, me gusta leer, y la contingencia en todo aspecto, estoy a favor del matrimonio gay, la libre expresión». Lo de que le gusta la contingencia en todo aspecto me lleva a la no caritativa reflexión de si no quiso decir “continencia”, porque lo que escribe, si no, caería en el terreno de la Metafísica. En cualquier caso, está claro que al ministro de Hacienda chileno, partiendo de la base de que nada más que un 5% de la población pensara así, le bastaría crear un impuesto a la ceguera mental para sacar al país de apuros económicos hasta el fin del milenio.

 

Weiß/Colonia, 6.10. (1)

En el diario, hoy, entre las esquelas fúnebres, la de doña Renate Rath, fallecida en Cuernavaca  a los 90 años de edad, y encabezándola estos versos de sor Juana Inés de la Cruz: «No quiero más cuidados / de bienes tan inciertos / sino tener el alma / como que no la tengo». 

[Y mientras estoy tecleando estas líneas ha debido llegar un email que abro luego y donde Julio me da la noticia de la muerte de Toño Cisneros. Me quedo como atontado. ¿Toño?, ¿y a los 69 años?  Cuando llamo a Carlitos, que lo tradujo al alemán, y se lo cuento, noto al teléfono cómo Carlitos sufre el mismo impacto que yo, se le nota en la voz, y aún más en los silencios. Pero qué mierda de mundo es este, me cago en la remilputa que lo recontramilparió. Tan justamente el martes, almorzando en La Modicana, cuando la profesora Volckmann me preguntó por la ironía en la literatura en español, el primer nombre que le cité fue el de Toño. Porca miseria!]

 

Weiß/Colonia, 6.10. (2)

Las 15:04 hora del meridiano de Henri, las 8:04 en el de Bucaramanga, donde @SandSuarez sube a su cuenta T este tuit:

@SandSuarez Ricardo Bada me mandó un tuit, me niego a ponerlo ya al aire porque es que el man se merece el prime time. 

 Las 20:14 hora del meridiano de Henri, las 13:14 en el de Bucaramanga, donde @SandSuarez sube a su cuenta T el tuit que reservó para el prime time:

@SandSuarez Hijueputez: ¿Sabían ustedes que Neruda tuvo una hija hidrocefálica de quien nunca quiso saber nada, y que repudió a la madre?

Este tuit forma parte de un trío con otros dos que también me han publicado hoy:

@JohanBushWalls Hijueputez: ¿Sabían ustedes que Quevedo compró la casa donde vivía Góngora para darse el gusto de desahuciarlo?

@animesa  Hijueputez: ¿Sabían ustedes que Franco hizo fusilar sentado a un general republicano cuyas heridas le impedían estar en pie?

 Me encanta la creación de ## monográficos y secuencias como esta, para The Twitter’s Digest. Y tengo bastantes cómplices en la red Twitter, que me siguen la corriente. Laus Deo!

 

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3 COMENTARIOS

  1. «»Como todos los días, porque
    «»Como todos los días, porque todos los días no me dan el Premio Nobel». Eso no es castellano, ni Cristo que lo fundó. La respuesta en castellano (y que encaja mucho mejor en la dicción borgiana) hubiera sido: «Como todos los días, porque como ningún día me dan el Nobel…»».

    La verdad, en la «castilla» a la argentina que sin dudas cristo no fundó y hablamos por estos lares, suena más familiar la primera, a puro «no». Recuerdo hace años que me hiciste advertir que casi todas nuestras frases inician desde la negación… aunque resulten en una frase que no quiera decir no…

    • Bueno, tengo a mi favor el
      Bueno, tengo a mi favor el hecho de haber hablado varias, largas, horas con Borges, y saber a ciencia cierta que no perpetraba ese castilla a la argentina de que me hablás. Que era argentino se le notaba en el voseo al dirigirse a Maria Kodama, pero nada más. Su fraseo, para decirlo en términos de bel canto, era irreprochable. No se contaría nunca en la fracción de quienes dicen «también no» en vez de «tampoco». Vale, y feliz domingo.

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