De mi Diario: Semana 47 / 2012

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Weiß/Colonia, 18.11.

Vincent y Henri con nosotros. Vincent hasta media mañana, cuando pasa Angie a “retirarlo”, y Henri hasta poco antes de su siesta, porque Diny está en las cuerdas y le pidió a Montse que, por favor, vinieran a buscarlo de manera que ya durmiese la siesta en su casa. Lo jodido es que es un día lluvioso, que no invita (al contrario) a salir de paseo, si no yo me lo hubiera llevado a la orilla del Rhin, o al parque de juegos infantiles, y Diny hubiese dormido una siesta comilfó y entonces el pequeño diablo tal vez pasara el día entero con nosotros. Pero no, la meteorología se puso en contra. Joderse y aguantarse, como no hubiera dicho don Quijote, tan medido en sus madrazos: «¡Tate, tate, folloncicos!» 

 

Le regalé a Marjorie, en Cámaralentolandia, una cita de Theodor Fontane, y ella me escribe hoy para contarme que una persona le dice que esa cita («Algunos gallos creen que el sol sale porque ellos cantan»), firmada por Fontane, es en realidad de George Eliot, quien escribió: «He was like a cock who thought the sun had risen to hear him crow»». Le contesto que estoy leyendo ahora, como sabe por mi diario, el Diccionario de Frases célebres y Citas literarias de don Vicente Vega, al que varias veces he llamado “el mejor libro publicado en español en todo el siglo XX”, y como cada cita y cada anécdota van comentadas, certificando la fuente de que proceden o el origen de la expresión, he tropezado veces y veces con un fenómeno que documento con la siguiente cita: “Su vago pie de pluma / surcar pudiera mieses, pisar ondas, / sin inclinar espiga, / sin violar espuma”. Se trata de unos versos de Góngora en sus Soledades, y comenta don Vicente: «Lo cual es una evidente imitación o, mejor dicho, una copia de Virgilio, Eneida, libro VII, cuando el poeta latino dice hablando de Camila: “Illa vel intatœ segetis per summa volaret / Gramina, nec teneras cursus lœsisset aristas”, etc. etc. Claro que, si a esto vamos, Virgilio lo tomó de Homero, Iliada, XX». Y este mismo comentario, con otros autores, claro, pero todos de alto copete, lo he encontrado docenas de veces en las 500 páginas que llevo leídas de las 696 del libro. O sea, que el buen Fontane anduvo en la mejor de la compañías, si fue él quien copió a George Eliot. Porque pudo ser también al revés, don Teodoro vivió entre 1818 y 1898, y Mrs. Evans entre 1819 y 1880, lo que significa que fueron rigurosamente contemporáneos».

 

Weiß/Colonia, 19.11.

Primera hora del día: Acabo de ver Deux jours à tuer [Dejad de quererme], peli francesa que no conocía. Me quedo un rato pensando en ella. Es la peli de Jean Becker inmediatamente posterior a Conversaciones con mi jardinero, que volví a ver hace poco. ¡Qué diferencia tan grande entre las dos!  Lo que en ella era un arroyo corriendo por un prado, en la de esta noche es un canal de aguas turbulentas para regatas de kayaks. Me quedo con el arroyo.

 

La orquídea Paphiopedilum pinocchio es la que conocemos los legos como “zapatitos de la reina” (aunque mi amiga Miss Hortensia Google me informa de que también se la llama de otros modos: Zapatilla de dama, Zapatito de Venus, Sandalia de Venus, Zapatillas de mujer) Hoy, el magazín del diario dedica casi una página completa a los cuidados que se le deben dispensar cuando se cultiva en maceta y bajo techado. Pienso en Guillermo, y en que Héctor ya está de regreso en Medellín y pronto le entregará el libro sobre las orquídeas venezolanas que le envié a través de Maripaz a Madrid. Me encantan estas carambolas a tres bandas.

 

A la 1:30 pm en lo del asesor fiscal. Tengo tan organizado todo el papelerío que la reunión no llega ni a la media hora. Herr Bausch, sucesor de mi buen Reimann, me dice: «Ojalá la mitad de los clientes fuese como usted, Herr Bada. Pero antes de que se vaya permítame ser indiscreto eeeh, lleva un trozo de chicle pegado al cuello de la camisa». Me echo a reír de buena gana y me quito del ojal del cuello de la camisa el pin con el garbanzo de La Daniela; le explico que se trata de un restaurante especializado en Madrider Eintopf [=cocido madrileño], cuya receta le esbozo a grandes rasgos, y que a los buenos clientes nos regalan ese pin como yo ahora se lo regalo a él. Herr Bausch se queda algo ruborizado, pero contento (me parece) con este insólito obsequio.

 

Weiß/Colonia, 20.11. 

Primeras horas de la noche, en un apartado lugar de las Highlands escocesas: Es bastante jodido pensar en dimensiones macro y a partir de premisas inamovibles. Por ejemplo, pensar en el más diminuto grano de arena de alguna de las miles de miles, tal vez millones de playas, que haya en este planeta. Y colegir después que él seguirá ahí cuando tú hayas desaparecido. Qué reputísima e insignificante mierda somos los reyes de la creación. Qué risa, María Luisa.

 

Con Carlitos en La Modicana. Cada vez me parece mejor polvo la camarera. Lo que pasa es que es tan simpática, tan “limpia”, que uno se siente en falta pensándolo, no como el protagonista de Là-bas (¿o era el de Á rebours?), de Huysmans, que se entretenía desnudando de sus hábitos a las monjas que oían misa con él en la iglesia. Todo lo cual me lleva a pensar una vez más en mis amigos latinoamericanos que, por regla general, consideran cancelada la vida sexual del varón a una edad entre los 50 y los 60, aquella a partir de la cual no son (somos) capaces de dos polvos seguidos. ¿Será verdá que se autojubilan de una manera que casi es una vasectomía mental?

 

Mi deuda estherna se ha ido por un par de semanas a la Argentina y hoy me escribe desde algún cibercafé diciéndome:  «Ahora estoy en Rosario y pasado mañana viajo a la provincia profunda», a lo cual le respondo: «¡No me digás que en la Argentina también hay algo así como Berlín!»

 

Weiß/Colonia, 21.11.

Pienso en lo que escribí ayer sobre la camarera de La Modicana, mientras leo el diario durante el desayuno, y me río al encontrarme una crónica del escándalo entre los miembros de la fracción del partido Los Piratas en el parlamento regional de Düsseldorf, al que llegaron en las últimas elecciones con nada menos que un 7,8% y ocupando veinte escaños; y la causa de mi risa es que me digo que «Aquellos polvos trajeron estos lodos». Resulta que la diputada Birgit Rydlewski no tuvo el más mínimo empacho de contar en un tuit que había tenido una aventura de esas que se llaman One Night Stand [=el polvo de una noche y adiós muy buenas, si te he visto no me acuerdo], incluyendo la mención de un condón roto, y un par de días después, por si las moscas: «Bueno: Cordiales gracias a quienes temblaron conmigo a causa del condón roto: ¡todos los tests son negativos!». Pero es que recientemente se permitió otro tuit más, durante una sesión parlamentaria, tirándole los tejos a un compañero de su fracción, además de otro más (y van cinco) donde se quejaba de lo mucho que la cansaban tales sesiones, y que se quería ir a la cama. Ay diosito. Humana, demasiado humana, una parlamentaria, maestra, de 42 años, que se la ve que también es buen polvo, pero caramba, una representante del pueblo soberano no puede ir por ahí dándole tres cuartos al pregonero acerca de su versión personal de la teoría de Trotsky: la revolcación permanente. Las espadas están en alto, sin que nadie le agradezca a la joven diputada que con sus aventuras amorosas ha hecho olvidar un tuit del jefe de su fracción, con mucha más dinamita dentro. Fue el domingo pasado, que en Alemania se dedica oficialmente a los caídos de sus dos guerras, el Día del Duelo Popular. Y el jefe de la fracción de Los Piratas sube este tuit a su cuenta T: «Grotesco; recordar a las víctimas de la dictadura y la guerra en un cementerio judío, mientras Israel bombardea a mansalva». Por supuesto que también le han bajado la mano a este caballero, faltaría más, pero como su colega de fracción le hizo ese quite “a cuerpo limpio”, al final es ella la que está en la picota, y no él. Así es la cosa, Mafalda.

 

Weiß/Colonia, 22.11.

Philarmonie Lunch, que sigo desde el vestíbulo esperando la llegada de JB, que al final no llegó. Y luego, desde allí, con Carlitos y Fernando, vamos a comer en el italiano del piso subterráneo de Karstadt. Fernando es amigo de Carlitos, argentino, maestro internacional de ajedrez, que ya vivió hace veinte años en Colonia, jugando profesionalmente en el equipo de Porz (al otro lado del río), y regresa ahora, desde España, con idea de quedarse acá con su familia, la situación allá es verdaderamente insostenible. Entre otras muchas cosas por el catalanismo militante. En el tranvía de vuelta a casa me pregunto si al Español lo dejarán jugar en la Liga catalana, caso de que consigan la independencia. Aunque la verdad es que supongo que no la conseguirán, porque han planteado bien el tema de la consulta popular. Si realmente quisieran la independencia, la consulta tendría que ser a todos los ciudadanos españoles, y entonces sí que es completamente seguro que el resto se desembarazaría de Cataluña, y por una mayoría aplastante. Si lo están deseando. Lo que pasa es que no les dejan votar en Cataluña. (Qué listos esos catalanes, tío).

 

Después de la siesta, relectura de la sátira VI de Juvenal, siempre tan instructiva, aunque peque de un exceso de machismo. No hemos inventado nada.

 

He estado viendo, de 7.30 a 8.15 pm un reportaje bellísimo, el cuarto de una serie de cinco, con vistas tomadas desde el globo aerostático de una pareja anglo–alemana que son maestros en el vuelo en globo. El lunes fue Sri Lanka, el martes Mongolia, ayer los Alpes y mañana Venezuela. Hoy fue Kenia, y me pasé todo el reportaje pensando mucho en mis amigos que sí han sentido la llamada del África, como Félix, por ejemplo; y además, puesto que no hacían más que aparecer jirafas, mentalmente me sumé al reclamo indesoíble de quienes piden en Twitter el regreso de @juanalajirafa, autoexiliada desde hace semanas.

 

Weiß/Colonia, 23.11.

1:00 am : Nada destacado en la programación nocturna de la tele, de manera que vi de nuevo la versión de Persuasion con Sally Hawkins, y me volvió a encantar. Estoy pensando ahora en qué últimas diez pelis quisiera ver si me quedasen sólo diez días de vida, y me decido por un ciclo de adaptaciones de Jane Austen + Pygmalion, la de Wendy Hiller y Leslie Howard. Tengo claro que es una elección muy definida y excluyente, pero preferiría despedirme de un solo mundo,  justamente de ese, en el cual me hubiera gustado vivir.

 

Terminó la serie de reportajes con las vistas desde el globo aerostático, en Venezuela, teniendo la pareja de globonautas, como invitado, a Werner Herzog, que andaba filmando por la sabana. Es una de las mejores series de los últimos meses, y anoto al margen que es la única, la única que recuerdo, entre las de documentales de la naturaleza, donde no se ha visto una sola vez la luna llena. ¡Parecería como si la tuvieran contratada para que aparezca en todos ellos, qué descanso dejar de verla en estos cinco! Y ya registré, en la previsión de programas de la semana próxima, o la siguiente, que viene otra serie en el mismo horario, dedicada a los escenarios más grandiosos de América Latina: la Amazonia, la Patagonia, los Andes. Este canal Arte es de lo más positivo a que ha dado lugar la reconciliación franco–alemana. Por eso mismo me molesta tanto el hecho de que la transmisión de un espacio tan bello como el de los reportajes lo ande esponsorizando Auténtica Cuba, la agencia oficial de turismo del régimen castrista. Puah, qué asco el vil metal, los compromisos a los que obliga. Scheiße! U séase, en castizo: Merde alors!

 

Weiß/Colonia, 24.11.

Invito a Diny a almorzar en el chino, donde tienen menús muy buenos, y nada caros, de lunes a sábado. En el bus, sentada diagonal a mí, una chica cuyas botas me fascinan porque son algo así como el colmo de la mentira. Unas botas de media caña, color marrón clásico, con el frente semi abierto de manera que se vea toda la lengüeta debajo de los cordones gruesos primorosamente cruzados, y anudados arriba en un lazo perfecto. Pero todo ello es ficción (otros puede que lo llamen diseño) porque las botas se abren con una cremallera lateral. Qué prodigio de estupidez humana, el que concibió la obra, pero mirá vos, hay quienes la calzan.

 

Hoy, por fin, he terminado de transcribir en un solo archivo todas las entradas de este diario que tienen que ver con mis nietos. Abarcan desde el 6.2.98 hasta el domingo pasado, 18.11.2012, lo que suma 250.549 espacios, o lo que es lo mismo, 55.355 palabras. Estoy convencido de que si se editase sería un bestseller, sobre todo sacándolo en fechas de alto potencial mercantil, como lo son el Día Internacional del Regalo o el Día del Libro. Ahora sólo tendría que llegar un editor y decir que está tan convencido como yo. O sea, ¡adiós bestseller!

 

***********FIN***********

9 COMENTARIOS

  1. Una amiga en Rosario, y, ¿no
    Una amiga en Rosario, y, ¿no me avisaste?

    • De yo haber sabido que mi
      De yo haber sabido que mi deuda estherna pensaba viajar a Rosario te hubiese avisado, y a ella. Pero me enteré recién cuando estaba yéndose a Ataliva, a inaugurar una placa conmemorativa en la casa donde nació, y el letrero de una calle que han bautizado con su nombre. Vale.

      • Ya le escribo, tal vez, pase
        Ya le escribo, tal vez, pase de nuevo por Rosario, aunque pensé que era de Rosario.
        Buen jueves, gracias,
        r

        • La legislación establece -ía
          La legislación establece -ía que no se puede nominar a una calle hasta después de transcurridos diez años del fallecimiento de la persona… pero deben haberla modificado porque Néstor K inunda.

  2. Sobre los que «revivifican»
    Sobre los que «revivifican» las viejas o no tan viejas frases: un amigo -de cuyo nombre es mejor no acordarse- solía recitar versos de Darío, atribuyéndoselos sin ningún escrúpulo. Cuando alguien lo ponía en evidencia, solía replicar sin empacho: No tengo la culpa de que mis imitadores hayan nacido antes que yo.

    • Yo confieso que en mis años
      Yo confieso que en mis años juveniles he cometido desmanes semejantes. En nuestro grupo de Huelva había un chico cuyas luces mentales no eran nada del otro mundo, y a la hora de retirarnos a nuestras casas, por la noche, hacíamos juntos parte del camino, porque la suya quedaba a pocas cuadras de la mía. Y en ese trayecto común, de repente se me ocurría decirle (yo tenía fama de poeta en el grupo) que se me había ocurrido un soneto nuevo, y a sus ruegos le recitaba alguno de Quevedo, Lope o Miguel Hernández, y él se quedaba pasmado y me decía «Pero qué bueno es eso, Ricardo». O sea, que al menos sus luces le alcanzaban para darse cuenta de que aquello era buena poesía, aunque no para comprender que yo era incapaz de semejantes hazañas. A los otros amigos les decía al día siguiente que yo había compuesto un soneto nuevo y me pedía que yo lo recitase y yo lo hacía y los otros lo analizaban muy en serio, sin darle nunca a entender al pobre muchacho que sabían de quiénes eran los originales. Algún caradura hasta le reprochó una sílaba de más a algún endecasílabo perfecto de Quevedo. Qué tiempos aquellos, madre mía. Vale.

  3. Eso de revivificar frases y
    Eso de revivificar frases y atribuirlas a personas famosas es plaga en internet; ahora en cuanto a variaciones y similitudes en lo escrito, alguna vez conversando con el escritor John Junieles, sobre su libro Todos los locos hablan solos, comento que el titulo lo saco de una poema de Luis Cernuda que dice algo asi «aquel que habla solo, espera hablar a Dios». Yo le comente que Machado (El mejor) tiene un verso que dice «Quien habla solo espera, hablar un Dios un dia». Quien copio a quien, o mas bien a quien bebieron?

  4. Las frases cortas,
    Las frases cortas, lapidarias, escolios los llaman otros, aforismos, refranes, dichos y otras yerbas van de boca en boca como de ciudad en ciudad los habitantes del mundo, como los hijos, que cuando ya se van del nido, ya no son de uno… Y dicen por aquí que «Las cosas no son del dueño, sino del que las necesita» . Pero claro; otra cosa es el plagio descarado.

  5. Felicito a Herr Bada por sus
    Felicito a Herr Bada por sus tomaduras de pelo.
    La frase «No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo» (cito de memoria y sin duda peco de inexacto) suele ser común y masivamente atribuida a Voltaire, pero los eruditos dicen que es de Evelyn Beatrice Hall. Un amigo burgalés diría que, de todas formas, una frase de ese tipo estaba en la «estructura» de Voltaire decirla. Así que el plagio encuentra licencia en la estructura (y en este caso no lo hubo, porque Voltaire ni siquiera conoció la frase de marras). Quizás el amigo de Ricardo notaba que en la estructura de éste estaba lo quevedesco. No creo que se hubiera tragado el cuento (el verso, en este caso) si Ricardo hubiera querido hacer pasar por suyos los poemas de Gabriela Mistral.

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