De mi Diario : Semana 7 / 2022

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Weiß/Colonia, 13.2.

2:20 am : Acabo de ver tres western consecutivos, Flecha rota, The Last Wagon [La ley del talión] y The Scalphunters [Camino de la venganza], con James Stewart, Richard Widmark y Burt Lancaster, respectivamente, ¡menudo trío de ases!

Almuerzo en Delphi, como regalo de cumpleaños a Carlitos, que ha llegado hoy a la provecta edad de los 77. Ulli encarga una dorada al horno, Diny un puchero griego con pommes frites, Carlitos pulpo a la plancha y yo mis boquerones fritos, que le pusieron los ojos bizcos a Carlitos cuando los mencioné hace un par de semanas en La Modicana (después de haber almorzado con Angie en el Delphi, y justo por eso invité a Carlitos hoy, pero como siempre, en vez de arrancarse por alegrías lo hizo por gaitas gallegas….) Yo acompañé mis boquerones con un rosé griego seco que entraba por el gaznate como agua por las fauces de un sediento. Y al final nos obsequiaron con un licor de hierbas mica male, a fe mía. Teníamos el Mediterráneo tan cerca de casa y no lo visitábamos, ay.

Después de leer mi diario, Pepe Baena me escribe desde Puta Umbría: «Yo nací, Ricardo, en Torre Arenillas, junto al [estero de] Domingo Rubio, donde se fabricaban las conservas Tejero. Mi tío Paco fue director de la fábrica en su etapa final. Recuerdo oírle contar a mi padre cómo en una cena, Tejero –monárquico convencido, era hijo ilegítimo del rey de España– conspiró con generales de Franco para dar un golpe de Estado. Mi padre asistió a esa comida porque Tejero era supersticioso y no quería que hubiera trece comensales. Le tuvieron que enseñar a manejar los cubiertos y, atónito, se sorprendió con el espectáculo. Cuando me lo contó no comprendía del todo lo que se tramaba, ni que el coro de militares, teóricamente franquistas, quisieran reinstaurar la monarquía. Su juventud e ignorancia fueron los motivos».

Diny telefonea con Angie y luego me cuenta que Vincent y su amigo lo están pasando muy bien en Egipto. Después de una semana en la playa, supongo que del Mar Rojo, ahora están ya en El Cairo y, según Vincent cuenta, desde la ventana de su hotel pueden ver la esfinge de Gizeh. A mí me bastaría la vista de ese adefesio construido por esclavos para pedir que me cambien de habitación.

Weiß/Colonia, 14.2., san Valentín

2:45 am : Vi el tercer episodio de la serie policial sueca Hjerson y creo haber descubierto el secreto de mi interna disconformidad con ella: me parece que los guionistas decidieron crear un personaje de a deveras atípico, y se les fue la mano, cada vez es menos creíble. El secreto que en cambio todavía no he descubierto es el de mi alergia (o lo que sea) a otra serie policial sueca, la de Dan Sommerdahl, que pasan a continuación de la de Hjerson y que he intentado ver, con esta de ahora, tres veces, y las tres veces me he dormido a la ½ hora de haber comenzado, siendo así que al despertarme, como esta noche, ni siquiera alcanzo a ver el fin, la resolución del caso, ya están dando un programa distinto.

En el KStAnz que leo mientras desayuno me llama la atención una esquela fúnebre en la cual debajo del nombre del extinto se leen dos fechas: 14.2.1922 y 14.2.2022, lo cual significaría en el lenguaje de las esquelas que el finado nació el día de San Valentín de 1922 y que falleció hoy. Como lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible, me pongo a pensar en esta misteriosa esquela y se me ocurre una respuesta al enigma. Después de desayunar vengo a la compu y me meto en el archivo de esquelas fúnebres del KStAnz, donde confirmo mi sospecha: el finado murió el 30.8.2020, lo que su viuda nos recuerda con esta esquela es que de haber sobrevivido, su marido sería hoy centenario.

Vino Mohamed para agradecerme la bufanda del Recre que le regalé, y me trajo de regalo una del Bayer 04 Leverkusen, el equipo en cuyo once juvenil militó algunos años y uno de ellos se enfrentó al Recre en un torneo intereuropeo, en Ámsterdam. Como es lógico, se la agradezco, pero me pone en un aprieto, porque el Leverkusen es uno de los tres rivales de derbies locales del 1. FC Colonia (los otros dos son el Borussia de Mönchengladbach y el Fortuna de Düsseldorf), ¡y toda mi familia son hinchas del 1. FC Colonia! ¿Cómo explicarles que en mi habitación cuelga una bufanda del Bayer 04? Este es un dolor de cabeza con el que no contaba, pero como éramos pocos y la abuelita salió de noche

Diny llegó a la puerta, ya vestida para salir a la calle porque, me dijo, se le estaba haciendo tarde para la cita con su ginecóloga. La llevo del codo hasta el reloj digital de su habitación y le explico que no son ni siquiera las 11 de la  noche, que tiene diez horas todavía para seguir durmiendo.

Weiß/Colonia, 15.2.

Ha sido una noche toledana. A las 11:15 pm en punto comenzaron a pasar Sabrina, la buena, la de Sydney Pollack. Un par de minutos después llegó Diny para preguntarme qué bus debería tomar para su cita con la ginecóloga a las 10:45 am. Le dije que saliera de casa a las 9:50 para tomar bien el de las 10:05 o el siguiente de las 10:25. Como a causa de su sordera parece haberme entendido mal me contesta que tomará el de las 9:05. Repito mis recomendaciones pero en voz más alta, y como sigue sin entenderme, pierdo los papeles y grito que me va a volver loco, a lo cual me replica desencajada que por qué le grito si lo único que quiere es que la ayude. Me calmo, le respondo que vaya a dormir, que le quedan muchas horas por delante hasta su cita médica. Se fue. Empecé realmente a ver Sabrina a unos 10’ de haber comenzado. Sin embargo la pude disfrutar como siempre, sin incidencias hasta el final, que sí recuerdo haberlo visto, pero luego debo haber caído en un sopor porque de repente abro los ojos y son ya casi las 4:00 am. Me dispongo a irme derechito a la cama, pero veo luz por debajo de la puerta del cuarto de Diny, pienso que se olvidó de apagar la lámpara, abro la puerta y Diny no está, no está en su cuarto ni está en la casa. Veo que falta uno de sus dos bastones al lado de la puerta del piso. Me calzo y me visto a la carrera, agarro el otro bastón y salgo, todo lo rápido que las piernas y la espalda me lo permiten, rumbo a la parada del bus. Y al llegar a la altura de la parada, veo a Diny sentada allí. La llamo desde la acera nuestra, la izquierda, del Pflasterhofweg, y acude enseguida diciéndome en voz alta que no es como yo decía, que no pasan buses cada 10’, le contesto que los buses comienzan a circular desde recién pasadas las 5:00. Regresamos a casa y caigo rendido en la cama. Alrededor de las 7 y ¼ me despierta para preguntarme qué bus tiene que tomar para llegar a la cita con su ginecóloga. Le respondo que no salga de casa antes de las 9:50 y vuelvo a hundirme en un sopor del que despierto a las 10:30. Me levanto, hago mis abluciones matutinas y voy a la cocina para prepararme el desayuno. Y me encuentro a Diny sentada a la mesa del comedor, leyendo el KStAnz. Le digo asombrado que qué hace aquí si en un ¼ de hora tiene la cita con la ginecóloga. Me contesta que ya estuvo (no supo responderme a qué hora se fue) y que en la consulta, no de la ginecóloga sino del neurólogo, le habían dicho que estaba confundida con la fecha, que la cita es el martes próximo. Comienzo el día sumido en un desaliento que sólo alivio contando al pormenor los hechos. Pero me doy cuenta de que estoy al borde de un desplome nervioso. Trato de darme ánimos, y es en vano

En La Modicana, Ulli un plato al horno con espinacas, Diny lasaña, Carlitos una pasta con berenjenas y pulpo, y yo espaguetis con el pescado y el marisco que se le ocurran a la signora. Esta vez, al poner el plato en la mesa, la persianita deja con la otra mano un nuevo cestillo con pan, es decir, hace caso de mi lamento de la semana pasada, cuando me quejé en broma de no haber podido rebañar (fare la scarpetta), porque Carlitos se había comido todo el pan. En honor de esta gentileza le entrego el plato ya comido como si hubiese salido del lavavajillas. Y al final, por primera vez en meses, años, pago en efectivo porque he olvidado, mejor dicho, recordado mal, el número pin de mi tarjeta de crédito. El olvido lo pongo a la cuenta de la noche toledana que he pasado, aunque los espaguetis me han semirresucitado. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

Weiß/Colonia, 16.2.

2:00 am : Como no había pelis que me llamaran la atención, he estado viendo unos documentales interesantes y apasionantes sobre el mundo celta y los druidas. Para mí, la cota más alta de la cultura celta se encierra en la fórmula sobre las brujas: «Eu non creo nas meigas, pero habelas hainas [Yo no creo en las brujas, pero haberlas, haylas]».

Donde la pedicura, Dorotea me ve algo que la mueve a preguntarme: «¿Puedo hacer algo por usted, Herr Bada?» Lo pienso un par de segundos y le digo: «Rezar». Sonríe: «No sé. Recuerde que vengo de la RDA. La religión que tuve en la escuela fueron las Ciencias Naturales. Y mi familia no era nada religiosa». Me cuenta luego, en trance de mutuas confidencias, que su padre murió hace un año en un hospital acá en Colonia, donde estaba aislado e incomunicado, lo mató el Covid19. A la familia le dijeron que murió mientras dormía. No tuvieron ni siquiera el consuelo de velarlo. Mientras me lo cuenta hago un rastreo mental y estoy seguro de que nos conocemos desde hace más de un año, se lo digo, me extraño de que nunca me haya dicho nada hasta hoy. «Se lo he contado cuando se presentó la ocasión, ha sido ahora». Tiene razón. Cada vida guarda su tragedia, es mejor no ir dándole tres cuartos al pregonero.

Tengo que encontrar una estrategia mental de distanciamiento del problema que me aturde y que me tiene acogotado y sin ganas de otra cosa que de morirme, y esta estrategia debe empezar por lo más elemental: aceptarlo con todas las consecuencias. No sé si lo conseguiré.

Weiß/Colonia, 17.2.

1:45 am : Estuve viendo L’adieu à la nuit [El adiós a la noche], de André Téchiné, con su intérprete favorita, Catherine Deneuve, en un papel de abuela aún garrida, nada decrépita. El tema de la peli es lancinante, el de la gente joven que se convierte al islamismo y se radicaliza. Téchiné no da respuesta ni tampoco plantea preguntas, solo presenta tres casos y nos deja con la angustia de pensar si algún día se te aparece un nieto diciéndote que eres un perro infiel y que se marcha a Siria para integrarse al ES. Ay. Luego pasaron un largo documental sobre la nouvelle vague que puso patas arrriba al cine francés a mediados del siglo pasado. Me compensó del mal rato que me había propinado la peli, y no porque sea mala, que no lo es, pero dios de dioses, qué miedo pensar en ello.

Reinaldo me mandó desde Paisápolis [=Medellín] una entrada de su blog dedicada al punto y coma, y le respondo: «En su volumen A orillas del Támesis, Somerset Maugham tiene un cuento de una deliciosa ironía titulado «El espíritu creador», cuya protagonista es una escritora inglesa, Mrs. Albert Forrester, de un humorismo legendario. Dice Maugham: “No era un humorismo a base de ideas, ni siquiera un humorismo a base de juegos de palabras; era algo mucho más sutil que todo eso: era un humorismo de puntuación. En un instante de inspiración había descubierto las posibilidades cómicas del punto y coma, haciendo de él un uso abundante y exquisito. Sabía colocarlos tan oportunamente que si el lector era una persona culta y poseía un agudo sentido del humor, no se reía a carcajadas, pero se sonreía divertido, y cuanto mayor era su cultura, más divertido sonreía. Sus amigos decían que había hecho que las otras formas de humor parecieran groseras y exageradas. Varios escritores trataron de imitarla, pero fue en vano; fuera lo que fuera lo pensado acerca de Mrs. Albert Forrester, no quedaba más remedio que admitir que era capaz de extraer hasta la última dosis de humorismo de un punto y coma, y que nadie podía igualarla en este aspecto”. ¡Qué grandísimo escritor Maugham! Uno de los más grandes del siglo XX, pero la «academia» lo desdeña, triunfó demasiado y se hizo millonario escribiendo, hay cosas que la «academia» no perdona. Lo mismo le pasó a Simenon. No te pierdas ese cuento, ni nada de Maugham que caiga en tus manos, como esta otra joya de cuento». Por cierto, el libro donde se encuentra “El impulso creador” se titula en el original Seis historias narradas en primera persona singular, lo de A orillas del Támesis es una alusión de la editorial española a que ninguna de esas historias transcurre en Malasia, Singapur o los mares del Sur, como era lo habitual en Maugham. Pero la verdad de la milanesa es que me gusta más el título original.

Nueve días de trabajar en precario, a disgusto y teniendo que hacer trucos y pases de magia para que el resultado sea visible y legible. Y hasta ahora he fracasado en todos mis intentos para conseguir que venga un técnico a desfazer el entuerto, todos han sido en vano. Trabajar en estas condiciones es casi volver a la Edad Media, y no exagero ni tanto así.

Weiß/Colonia, 18.2.

2:30 am : Vi primero Lady Macbeth, una peli del 2016, sin lograr descubrir qué vela pintaba el Bardo en este melodramón recibido con críticas más que favorables en todo el mundo. A mí me parece que es un bodrio. Me quité el mal sabor de boca volviendo a ver dos capítulos de Pride & Prejudice, BBC 1995, que es LA versión por antonomasia.

Todo el día dedicado a redactar la carta de despido a mi asesor fiscal y hacerlo de manera que no le duela ni resulte penoso. Releo varios párrafos de la traducción alemana de Pride & Prejudice, a ver si le agarro el tono a doña Jane y me saca del apuro. Y luego una llamada telefónica tras otra para hacer citas con el notario, buscar una asesoría fiscal lo más cercana a casa y a una parada del bus, y amén de ello poner en orden la contabilidad doméstica de cara al nuevo asesor fiscal que consiga. El tiempo se me va en nimiedades, pero es que no tengo fuerzas ni ganas para nada, estoy desbordado por lo que se me ha venido encima. Temo por mi tejido nervioso en hilachas.

Weiß/Colonia, 19.2.

1:50 am : Me puse a ver con ilusión una nueva temporada de Rebecka Martinsson, la jurista doblada de detective en Laponia, y al rato miré la revista TV Movie y comprobé que en efecto la anunciaba como nueva, pero es mentira, lo que están pasando en el primer episodio de la primera temporada. Cambié al canal ZDF Info para ver una documentación sobre las maravillas de la arquitectura árabe, desde el Taj Mahal hasta la Alhambra, pero también los nuevos rascacielos de Dubai y todo lo que han influido los arquitectos árabes en las construcciones contemporáneas, incluso en Occidente. Es la otra cara de la medalla islámica, lo mucho que les debemos.

La señora Lorena Jaume–Palasí es consejera de la Comisión y el Parlamento europeos, del Gobierno español y miembro del Consejo Asesor español de Inteligencia Artificial. En una conversación acerca de la misma, en la revista mensual Chrismon, de la iglesia protestante alemana, Jaume–Palasí arguye en un determinado momento: «Pensamos a trasmano de la tecnología. Le pedimos, como se dice en español, peras al roble». Ay caramba, esta sí que no me la sabía, así es que requiero la ayuda de Miss Hortensia Google y compruebo que el roble, de la familia de las fagáceas, y el olmo, de las ulmáceas, en lo único que se parecen es en que los dos son árboles. Amén dello, como decimos los clásicos, por más que rebusco en la alacena de mi memoria no recuerdo robles en la poesía de Don Antonio (sólo hay un Don Antonio en la lírica española), y sí algunas encinas e inspiradores olmos.

Según me dice Diny antes de irse a acostar, esta noche nos aguarda una nueva tempestad, pero las dos pasadas sólo se hicieron sentir por aullidos del viento y alguna lluvia. Weiß y su microclima: en estos días nosotros sí que vivimos en el mejor de los mundos posibles, monsieur Pangloss. Me sonrío triste al pensarlo.

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1 COMENTARIO

  1. La explicación de que vuelvas una y otra vez a Dan Sommerdahl, debe de ser el dulce sueño que te proporciona; el no enterarte nunca del final, es el peaje a pagar.

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