Durban o la lucha contra el racismo, el odio y la discriminación en Costa Rica

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“Era igual que todos los demás, pero los demás eran los que me hacían sentir diferente”, comenta Scarleth, una persona invidente que, como Dante, Leonela o Victoria, han sufrido la discriminación o el racismo en Costa Rica por su discapacidad, color de piel u orientación sexual a través de comentarios, expresiones u otros mensajes.

Es precisamente a este tipo de discurso al que se refería la histórica Declaración de Durban, firmada en 2001, cuando proponía una respuesta coordinada “al fenómeno, en rápida evolución, de la difusión de mensajes de odio y material racista mediante las tecnologías de la información y las comunicaciones”.

Los discursos que incitan al odio se definen como cualquier tipo de comunicación: verbal, escrita, conductas o imágenes que atacan o usan lenguaje ofensivo y discriminatorio en contra de una persona o un grupo por su nacionalidad, etnia, género, orientación sexual, lugar de origen, creencias o cualquier otra característica que constituye su identidad.

El propio Secretario General de la ONU, António Guterres, ha indicado que tales expresiones en sí mismas son “un ataque a la tolerancia, la inclusión, la diversidad y la esencia misma de nuestras normas y principios de derechos humanos”.

También ha asegurado que socavan “la cohesión social, erosionan los valores compartidos y pueden sentar las bases de la violencia, haciendo retroceder la paz, la estabilidad, el desarrollo sostenible y el cumplimiento universal de los derechos humanos”.

Y es en este contexto en el que las Naciones Unidas y Costa Rica se han aliado, convirtiendo al país centroamericano en el primero del continente en impulsar un plan de acción para estudiar, prevenir y actuar contra los discursos de odio y discriminación.

Inteligencia artificial y discursos de odio

¿Pero por qué prevenir los discursos de odio en Costa Rica? ¿Acaso hay pruebas de su existencia? Como la propia Declaración de Durban afirma, “desgraciadamente ninguna sociedad es inmune” al racismo y la discriminación. El país centroamericano tampoco.

Costa Rica no escapa a las manifestaciones que se dan en todo el mundo y que tienen un especial arraigo en la región latinoamericana. Un estudio de The Council on Foreigh Relations determinó que en América Latina el 50% de la población estaría de acuerdo en la realización de expresiones, aunque estas sean ofensivas para ciertos grupos minoritarios, por encima de la media mundial que es del 35%.

La nueva investigación de Naciones Unidas y la firma COES, especialista en análisis de datos a través de sistemas de inteligencia artificial, encontró pruebas significativas de la presencia de discursos de odio y discriminación en redes sociales utilizadas en Costa Rica.

A través de sistemas inteligentes, que clasificaban, geolocalizaban y graficaban entradas de redes sociales, fueron registradas más de 548.000 conversaciones que contenían discursos de odio y discriminación en perfiles y páginas públicas de Facebook y Twitter, dirigidas particularmente a grupos y poblaciones específicas.

De dichas expresiones, el 69% tenía una intencionalidad directa de ofender mientras que el restante 31% se basaba en la emisión de prejuicios y estereotipos que, si bien no tenían necesariamente dicha intención, sí generaban discriminación hacia ciertas poblaciones.

Los emisores principales de estos discursos fueron los hombres (66% del total). En cuanto a la intencionalidad directa nuevamente los hombres fueron los que la emitieron con mayor frecuencia (63% de los casos contra 48% de mujeres). Las personas de 45 años o más registraron también la intencionalidad directa más alta (79% de los casos) y quienes viven en la capital San José (77% del total), fueron quienes emitieron más mensajes de este tipo.

Allegra Baiocchi, máxima representante de la ONU en Costa Rica, destacó que este es un estudio pionero en el país y en toda la región, que contribuye a la comprensión del fenómeno global, pero también al abordaje desde múltiples enfoques.

“Esta es una oportunidad para visibilizar la existencia de estos discursos, el rol de los medios y las redes sociales, así como la búsqueda de respuestas que debemos identificar y la creación de redes de instituciones y personas que deben involucrarse”, explica.

Combate a la xenofobia, la discriminación y la orientación sexual

Esta es la primera investigación de su tipo en Costa Rica y América Latina. Para identificar las más de 540.000 entradas, se identificaron conjuntos de palabras en perfiles públicos y páginas de Facebook y Twitter que se categorizaron a través de software de inteligencia artificial, para geolocalizarlos y clasificarlos por edad y género. Posteriormente la información capturada se procesó a través de otras herramientas informáticas para graficar y visualizar. El período de análisis fue del 1 de mayo de 2020 al 15 de junio de 2021.

El análisis por áreas permitió establecer tendencias y a su vez manifestaciones relacionadas con cada caso particular lo que permitirá, según Naciones Unidas, el establecimiento de estrategias diferenciadas de acción:

Xenofobia: Se registraron más de 181,000 conversaciones relacionadas con discursos de odio y discriminación. Las personas nicaragüenses son las más afectadas. Las reacciones son detonadas principalmente por coberturas mediáticas, sucesos y temas relacionados con crímenes. Hay evidencia de que la pandemia por COVID-19 potenció los mensajes de odio y discriminación.

Discapacidad: se registraron más de 1300 conversaciones que hacían referencia a discriminación ligada con alguna discapacidad. De estas 89% tenían una intencionalidad directa de atacar. Se utilizaban no necesariamente para dirigirse a personas con discapacidad, pero sí como referente para la ofensa.

¿Pero por qué prevenir los discursos de odio en Costa Rica? ¿Acaso hay pruebas de su existencia? Como la propia Declaración de Durban afirma, “desgraciadamente ninguna sociedad es inmune” al racismo y la discriminación. El país centroamericano tampoco.

Costa Rica no escapa a las manifestaciones que se dan en todo el mundo y que tienen un especial arraigo en la región latinoamericana. Un estudio de The Council on Foreigh Relations determinó que en América Latina el 50% de la población estaría de acuerdo en la realización de expresiones, aunque estas sean ofensivas para ciertos grupos minoritarios, por encima de la media mundial que es del 35%.

La nueva investigación de Naciones Unidas y la firma COES, especialista en análisis de datos a través de sistemas de inteligencia artificial, encontró pruebas significativas de la presencia de discursos de odio y discriminación en redes sociales utilizadas en Costa Rica.

A través de sistemas inteligentes, que clasificaban, geolocalizaban y graficaban entradas de redes sociales, fueron registradas más de 548.000 conversaciones que contenían discursos de odio y discriminación en perfiles y páginas públicas de Facebook y Twitter, dirigidas particularmente a grupos y poblaciones específicas.

De dichas expresiones, el 69% tenía una intencionalidad directa de ofender mientras que el restante 31% se basaba en la emisión de prejuicios y estereotipos que, si bien no tenían necesariamente dicha intención, sí generaban discriminación hacia ciertas poblaciones.

Los emisores principales de estos discursos fueron los hombres (66% del total). En cuanto a la intencionalidad directa nuevamente los hombres fueron los que la emitieron con mayor frecuencia (63% de los casos contra 48% de mujeres). Las personas de 45 años o más registraron también la intencionalidad directa más alta (79% de los casos) y quienes viven en la capital San José (77% del total), fueron quienes emitieron más mensajes de este tipo.

Allegra Baiocchi, máxima representante de la ONU en Costa Rica, destacó que este es un estudio pionero en el país y en toda la región, que contribuye a la comprensión del fenómeno global, pero también al abordaje desde múltiples enfoques.

“Esta es una oportunidad para visibilizar la existencia de estos discursos, el rol de los medios y las redes sociales, así como la búsqueda de respuestas que debemos identificar y la creación de redes de instituciones y personas que deben involucrarse”, explica.

Género: Se registraron más de 118.000 conversaciones relacionadas con discursos de odio y discriminación. Las expresiones están ligadas a términos ofensivos, que desvalorizan y descalifican la lucha por la igualdad de género y de derechos. Tales expresiones registran un aumento significativo en las conversaciones relacionadas con el Día Internacional de la Mujer. La exposición de fotografías y vídeos de mujeres sin su consentimiento en grupos públicos de mensajería fue un detonante de estas conversaciones. Los hombres son los principales emisores de los discursos de odio y discriminación basados en género.

Orientación sexual e identidad de género: Se registraron casi 99.000 entradas. Expresiones de atracción entre hombres fue lo que generó mayor cantidad de mensajes. Es frecuente el uso de palabras ofensivas, en su mayoría usadas por los hombres. El matrimonio igualitario generó un pico en las expresiones, pero más bien ligado a la posible adopción de menores. Las preferencias sexuales entre mujeres se asociaron con términos como “feminista” y “marimacha”, y existe una tendencia generalizada del género masculino que afirma que las mujeres lesbianas odian a los hombres.

Política: Se capturaron más de 69.000 entradas. La situación económica y las denuncias por corrupción son los principales detonantes. Se registra un aumento en los discursos de odio y discriminación con la activación de los procesos internos de partidos políticos para la elección de sus candidaturas a presidencia y diputaciones. Hay algunos partidos políticos que se ven mucho más afectados que otros y también personas ligadas a ciertas ideologías políticas.

Racismo: Cerca de 68.000 entradas fueron encontradas. Las poblaciones afrodescendientes (46% del total de expresiones) y asiáticas (20%) son las más afectadas. La mayor cantidad de expresiones tuvieron una intencionalidad neutral o negativa (no necesariamente con ánimo de ofender), pero preocupa la gran cantidad de estereotipos y prejuicios ligados a estas poblaciones.

Choque generacional: Se capturaron cerca de 7600 entradas. Las personas más jóvenes se sienten discriminadas por la asociación con ciertos géneros musicales, artistas, también por el cuestionamiento a sus capacidades de opinión de generaciones mayores que aseguran que los más jóvenes no tienen la experiencia o conocimiento para tener opiniones sólidas.

Mientras las personas mayores sufren de discursos discriminatorios por su desconocimiento de mecanismos de comunicación más visuales y términos modernos como cringe, ghosting, crush.

Un plan para erradicar los discursos de odio

La investigación fue acompañada bajo el liderazgo de la ONU, del Plan Costa Rica contra los discursos de odio y discriminación, iniciativa que incluye una serie de acciones estratégicas y herramientas para identificarlos y combatirlos.

El plan fue esfuerzo colectivo entre la Oficina del Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio, que dirige Alice Wairimu Nderitu, y el Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica, así como diversas entidades estatales, académicas, de la sociedad civil y activistas de toda Costa Rica.

Wairimu Nderitu explicó que su Oficina, encargada de supervisar la aplicación de la Estrategia y Plan de Acción contra el discurso de incitación al odio, ha brindado apoyo a diversos equipos en diferentes lugares y ha impulsado misiones políticas y de mantenimiento de la paz en todo el mundo. También recalcó que están particularmente satisfechos de haber ayudado a Costa Rica a avanzar en la lucha contra las expresiones de odio y discriminación.

El Plan Costa Rica contra discursos del odio y la discriminación “brinda una oportunidad a muchos actores relevantes para unirse contra el flagelo del discurso del odio en línea con los derechos humanos internacionales. De hecho, la lucha contra el discurso del odio sólo puede tener éxito si todos los sectores de la sociedad se comprometen a trabajar unidos”, agregó.

La iniciativa identificó ocho ejes de trabajo:

  • la atención de las causas estructurales
  • la atención a las víctimas
  • la identificación de socios y alianzas
  • la creación mecanismos de monitoreo y análisis
  • la educación contra el odio y la discriminación
  • el uso de tecnologías,
  • el desarrollo de campañas
  • la acción política

La ONU también anunció las primeras acciones en marcha del plan:

  • La creación de un Observatorio contra los discursos de odio y la discriminación, bajo la dirección de la Universidad de Costa Rica
  • La generación de una alianza con la Cámara Nacional de Radio de Costa Rica para iniciar con un proceso de educación a personas adultas contra los discursos de odio y discriminación y que incluirá a más de 65 radioemisoras de todo el país
  • El lanzamiento de la campaña Unámonos contra la discriminación que responde a esta necesidad de educar y sensibilizar a todas las personas sobre la inclusión, el respeto de la diversidad y la lucha contra el odio y la discriminación.

“Por delante viene un trabajo de análisis, reflexión e identificación de alianzas. Estamos trabajando con instituciones, entidades y personas que quieren unirse a las Naciones Unidas para detener la discriminación, los discursos de odio y convertir en una realidad nuestra misión conjunta de no dejar a nadie atrás.  Necesitamos seguir con la comprensión de este fenómeno global y realizar un abordaje desde múltiples enfoques. Es una oportunidad también para la discusión sobre el rol de los medios y redes sociales, la legislación necesaria y la unión de esfuerzos de todos los sectores”, concluyó la Allegra Baiocchi.

Siguiendo los pasos de la Declaración de Durban

Este año se cumple el vigésimo aniversario de la histórica Conferencia Mundial contra el Racismo de 2001, donde se adoptó la Declaración y el Programa de Acción de Durban, nombre de la ciudad sudafricana donde se aprobaron.

La Declaración y el Programa de Acción de Durban consagran el firme compromiso de la comunidad internacional para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en el plano nacional, regional e internacional.

El hecho de haber reconocido que ningún país puede considerarse exento de racismo, que el racismo es una inquietud mundial, y que para combatirlo se debe emprender un esfuerzo universal, constituye un logro importante.

Aunque la Declaración y el Programa de Acción no son vinculantes en el ámbito legal, el documento tiene un fuerte valor moral y constituye la base para los esfuerzos en el ámbito de la defensa de causas a nivel mundial.

Tanto la Declaración como el Plan de Acción constituyen un documento integral y orientado a la acción que propone medidas concretas para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Su visión es holística, aborda una amplia gama de temas, y contiene medidas prácticas y recomendaciones trascendentales.

Este artículo forma parte de una serie de reportajes multimedia publicados en el marco de las conmemoraciones del vigésimo aniversario de la Declaración de Durban de la ONU, considerada un hito en la lucha mundial contra el racismo. 

Producción Danilo Mora Díaz, oficial de Comunicaciones de la ONU en Costa Rica

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