Edificios para la gente

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“Tenía una obsesión: resolver problemas. No lo hacía con calculadora, sino con escuadra y cartabón. Con edificios imaginados para cumplir una función, para que sus habitantes se sintieran a gusto”. Así recoge Bárbara Sánchez en las páginas de El País la esencia del trabajo de Alejandro de la Sota y lo que fue una vida dedicada a la arquitectura. De la Sota no podía entender de otra manera la forma de edificar: la funcionalidad al servicio del ciudadano. Sus obras más representativas (la residencia estudiantil de Miraflores, el gimnasio del Colegio Maravillas o el Gobierno Civil de Tarragona) llevan esta impronta y pueden verse estos días en la exposición 100 años con Alejandro de la Sota que se celebra el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

Cuándo: Hasta el 20 de septiembre.

Dónde:

Colegio Oficial de Arquitectos, Madrid.